Además de por los récords de calor, el Mundial, el eclipse o los incendios de sexta generación, el verano de 2026 se recordará por el auge de los individuos desproporcionados. Aparecen en cualquier calle, en tirantes o manga corta, comprando en el súper, aunque su exhibición más integral ocurre en la playa, aparte de en el previsible gimnasio. Se trata de personas físicamente asimétricas, con bíceps como cabezas y espaldas halterófilas sostenidas por unas esmirriadas pantorrillas que subrayan un mal calculado sobreesfuerzo por seguir el mantra de moda: “Aumenta el volumen”.. Seguir leyendo
Siempre existieron los cuerpos fuertes pero, en el siglo XXI proliferan personas físicamente asimétricas con el cuerpo hecho un cruasán
Además de por los récords de calor, el Mundial, el eclipse o los incendios de sexta generación, el verano de 2026 se recordará por el auge de los individuos desproporcionados. Aparecen en cualquier calle, en tirantes o manga corta, comprando en el súper, aunque su exhibición más integral ocurre en la playa, aparte de en el previsible gimnasio. Se trata de personas físicamente asimétricas, con bíceps como cabezas y espaldas halterófilas sostenidas por unas esmirriadas pantorrillas que subrayan un mal calculado sobreesfuerzo por seguir el mantra de moda: “Aumenta el volumen”.. Intuí su presencia cuando en mayo empezamos a quitarnos ropa, pero aún sin identificarlos. Fue un nosequé impreciso, como si hubiera algo extraño en demasiadas personas. Hasta que, una tarde, temí por la estabilidad de un chico que se balanceaba como un barco en marejada, descompensado por el tórax vacuno que torturaba a sus ancas de conejo. Parecía un corta y pega de especies tan distintas que daba prácticamente miedo, si bien su morfología extrema aclaró la razón de mi inquietud: era un desproporcionado. Y la calle estaba llena de individuos como él.. El bótox, el ácido hialurónico o la hidroxiapatita de calcio siguen retocando rostros que ahora además asoman como la microguinda de pasteles de músculos, conglomerados cárnicos tan exóticos y estereotipados que incluso reciben nombres propios, como el ya popular cuerpo croissant.. Siempre existieron los cuerpos fuertes y, en según qué épocas, aún más fuertes, pero aquellos cachas ancestrales eran fruto de un entrenamiento integral, gladiadores, remeros, agricultores, esclavos que esculpían sus volúmenes con armonía. En el siglo XXI, la combinación sofá+pantalla+espejo ha dado lugar a un imperio del selfie que ha alterado el histórico juego de compensaciones, inclinando la balanza musculosa a favor del tren superior. El inferior, como su propia calificación indica, no merece tanto mimo, a criterio de bastantes desproporcionados.. La distinción superior-inferior me abrumó otra tarde de verano cuando, en plena duermevela sudorosa, tendí un somnoliento hilo entre el auge de la ultraderecha y el de desproporcionados. Una y otros comparten la devoción extremista, soñé. A ver si… Googleando al líder de la ultraderecha autóctona, el hombre apareció pateando un saco de boxeo, levantando pesas y ¿preparándose? para correr una ultramaratón organizada por legionarios, pese a haber declarado otras veces que, vale, detestaba correr… pero amaba montar a caballo, las mancuernas y el toreo.. El amplio abanico de ejercicios practicados y el pago puntual a una entrenadora personal especialista en body core le ayudaba a lucir un tipín de machote ma non troppo, de ultraderechista al dente, si bien a menudo aparecía en concentraciones más o menos políticas llenas de desproporcionados que, por un lado, le deslucían un poco el fondo de foto, pero por otro resaltaban su silueta: macroguardaespaldas, colegas con otro sentido de la proporción y, sobre todo, admiradores sin entrenadora personal, fans que se limitan a una parte del ejercicio, puro tren superior, y así les va, se dejan el cuerpo hecho un croissant.. Entonces, una cabriola algorítmica impuso en pantalla al secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, en pantalones cortos y luciendo una camiseta con la leyenda This is war, idéntica a la de los marines que le rodeaban y con los que levantaba barras de acero, saltaba, hacía flexiones y tal en un portaaviones que vigilaba Irán desde aguas de Singapur. Hegseth también había hecho gimnasia con soldados en Guantánamo, además de anunciar que los soldados mayores de 30 años deberían someterse a análisis de testosterona, para inyectársela si tienen menos de la que él desea. Las escenas del portaaviones recordaban a cualquier película bien financiada de Hollywood, porque los marines están muy bien torneados y Hegseth dispone literalmente de un ejército de cámaras y entrenadores personales. A cambio, las imágenes del ultraderechista español, filmadas con luz regulinchis y ricas en desproporcionados, recordaban a productos de serie Z. Bueno, cuando llegue el gran presupuesto y suba a barcos de la Armada, verás.. Yo soy un flaco fiel a la línea marcada por mi abuelo, puro escuálido nervio, igual de enteco arriba que abajo, naturalmente. Quizás haya imaginado este artículo por envidia a los fornidos, al espectáculo de su torso duro. Pero mejor no hacerse mala sangre e intentar entenderse con esas personas que al fin y al cabo tanto se aplican en llamar nuestra atención a base de músculos prominentes o discursos hiperapasionados, con el plus de ser genuinos investigadores en busca de pociones vigorizantes y fórmulas para atraer votos.. Después de ver una imagen casi hípster del líder amigo de legionarios tocando el tambor encima de un caballo, tengo una idea que le podría servir. Es verano, hay conciertos. Una forma de ganarse a más personal y quién sabe si engatusar hasta a unos cuantos modernillos veleta, sería que él y alguna de esa gente fuerte carismática formara un grupo de música. Si tienen que cantar con playback da igual, porque en ellos todo es bastante fake, discípulos de la escuela Hegseth. Sobre el nombre de la banda no hay duda: Santiago y los desproporcionados.. Gabi Martínez es escritor.
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