A medida que la guerra se alarga, las perspectivas de avances de las fuerzas rusas se desvanecen. Ucrania ha logrado hacer retroceder a los ejército del Kremlin en el frente por segundo mes consecutivo. Así lo pone de manifiesto el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), que en un informe destaca que las tropas rusas ganaron terreno en apenas 40,64 kilómetros cuadrados entre diciembre de 2025 y mayo de 2026, pero perdieron 281,1 kilómetros cuadrados en el mismo período. El balance neto es una derrota territorial clara que confirma que la gran ofensiva rusa de primavera-verano de 2026 ha sido frenada.. En mayo, las fuerzas rusas solo ocuparon 14 kilómetros cuadrados de territorio nuevo, una porción mínima de lo conquistado en el mismo mes de 2025. Una fuente vinculada a la inteligencia militar ucraniana apunta que el balance real es incluso más negativo, porque Ucrania ha recuperado posiciones adicionales que aún no se han hecho públicas por razones de seguridad.. El retroceso de Putin no tiene nada que ver con las malas pasadas que juega el barro ni el deshielo primaveral, que históricamente lastraba los movimientos de tropas en esta época del año, dice el IWS. Esta vez las causas son más complejas y profundas: los contraataques terrestres ucranianos, los misiles de medio alcance, el bloqueo en febrero de los terminales Starlink que usaba Rusia y el control del Kremlin sobre Telegram han cambiado las condiciones en el frente.. Pese a este panorama negativo, Putin se niega a recortar el gasto bélico. Según Bloomberg, los altos responsables del Ministerio de Finanzas y del Banco Central ruso han advertido al presidente de que el nivel de inversión en la guerra es insostenible y disparará el déficit. El propio Ministerio de Finanzas reconoció en abril que el déficit del primer trimestre de 2026 ya supera en más de un billón de rublos el techo fijado para todo el año. Los precios del petróleo tendrían que mantenerse por encima de los 100 dólares por barril durante al menos un año para aliviar la situación, y aun así no resolverían los problemas estructurales de la economía rusa.. El ISW sostiene que Putin sigue creyendo que puede ganar la guerra a corto o medio plazo porque el alto mando militar le traslada una imagen del frente mucho más favorable de lo que es la realidad. Esa percepción irreal, dice el informe, explicaría su oposición a bajar el gasto y su decisión de continuar la ofensiva, pese a que recortar la inversión bélica pondría en riesgo sectores enteros del frente ante el avance ucraniano.
A medida que la guerra se alarga, las perspectivas de avances de las fuerzas rusas se desvanecen. Ucrania ha logrado hacer retroceder a los ejército del Kremlin en el frente por segundo mes consecutivo. Así lo pone de manifiesto el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), que en un informe destaca que las tropas rusas ganaron terreno en apenas 40,64 kilómetros cuadrados entre diciembre de 2025 y mayo de 2026, pero perdieron 281,1 kilómetros cuadrados en el mismo período. El balance neto es una derrota territorial clara que confirma que la gran ofensiva rusa de primavera-verano de 2026 ha sido frenada.. En mayo, las fuerzas rusas solo ocuparon 14 kilómetros cuadrados de territorio nuevo, una porción mínima de lo conquistado en el mismo mes de 2025. Una fuente vinculada a la inteligencia militar ucraniana apunta que el balance real es incluso más negativo, porque Ucrania ha recuperado posiciones adicionales que aún no se han hecho públicas por razones de seguridad.. El retroceso de Putin no tiene nada que ver con las malas pasadas que juega el barro ni el deshielo primaveral, que históricamente lastraba los movimientos de tropas en esta época del año, dice el IWS. Esta vez las causas son más complejas y profundas: los contraataques terrestres ucranianos, los misiles de medio alcance, el bloqueo en febrero de los terminales Starlink que usaba Rusia y el control del Kremlin sobre Telegram han cambiado las condiciones en el frente.. Pese a este panorama negativo, Putin se niega a recortar el gasto bélico. Según Bloomberg, los altos responsables del Ministerio de Finanzas y del Banco Central ruso han advertido al presidente de que el nivel de inversión en la guerra es insostenible y disparará el déficit. El propio Ministerio de Finanzas reconoció en abril que el déficit del primer trimestre de 2026 ya supera en más de un billón de rublos el techo fijado para todo el año. Los precios del petróleo tendrían que mantenerse por encima de los 100 dólares por barril durante al menos un año para aliviar la situación, y aun así no resolverían los problemas estructurales de la economía rusa.. El ISW sostiene que Putin sigue creyendo que puede ganar la guerra a corto o medio plazo porque el alto mando militar le traslada una imagen del frente mucho más favorable de lo que es la realidad. Esa percepción irreal, dice el informe, explicaría su oposición a bajar el gasto y su decisión de continuar la ofensiva, pese a que recortar la inversión bélica pondría en riesgo sectores enteros del frente ante el avance ucraniano.
El Instituto de Estudios para la Guerra dice que el ejército ruso ganó 40 kilómetros cuadrados entre diciembre y mayo pero perdió 281, un balance negativo que se repite por segundo mes consecutivo
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