Barcelona acoge desde la pasada semana un programa doble que permite conocer a uno de los nombres indiscutibles de la música catalana de principios del siglo XX, uno de los pianistas más influyentes en el tiempo que le tocó vivir. Se llamaba Ricard Viñes (1875-1943) y el Museu de la Música – Centre Robert Gerhard, en el Auditori de Barcelona, lo ha convertido en el protagonista de una gran exposición que podrá visitarse hasta el 11 de octubre. Paralelamente, y hasta el 20 de julio, el Foyer del Palau de la Música Catalana acoge otra muestra dedicada al mismo intérprete, lo que convierte a la ciudad en un espacio privilegiado para redescubrir al gran pianista leridano afincado en la capital francesa.. Como tantos otros artistas catalanes de finales del XIX, Ricard Viñes llegó a París en 1887, con apenas doce años, para completar su formación. Pronto se integró en los círculos más vanguardistas de la ciudad, que se convirtió no solo en su hogar, sino en el epicentro de una carrera internacional que lo situó entre los intérpretes más destacados de su generación y principal valedor de la nueva música francesa. Figura clave en la difusión de las últimas tendencias creativas europeas, Viñes cultivó una estrecha amistad con Maurice Ravel, con quien compartió afinidades artísticas y personales profundas. Su curiosidad insaciable, que trascendía la música para abarcar todas las disciplinas artísticas, lo convirtió en un prescriptor generoso, un aliado de creadores emergentes y una plataforma esencial para su proyección.. La exposición del Museu de la Música se articula en torno al extraordinario diario personal que Viñes comenzó a escribir poco después de su llegada a París y que mantuvo durante casi treinta años. Este documento inédito hasta ahora actúa como hilo conductor, revelando tanto su evolución artística como los aspectos más íntimos de su vida cotidiana, sus inquietudes culturales y sus relaciones con los nombres capitales de la escena europea del momento: desde Enric Granados hasta Ravel, pasando por Isidre Nonell o Miquel Llobet. La muestra también reúne correspondencia, fotografías, programas de conciertos y otros materiales que establecen puentes con el fondo del propio Museu de la Música, especialmente aquellos relacionados con Granados, con quien compartió formación y sensibilidades artísticas. A través de este recorrido, la institución reivindica a un artista fundamental para comprender la modernidad musical europea y recupera el legado de quien, desde París, impulsó decisivamente la circulación de nuevas ideas estéticas y la proyección internacional de numerosos creadores catalanes y españoles.. La exposición se enmarca en el Any Viñes, la conmemoración oficial del 150º aniversario de su nacimiento impulsada por la Generalitat de Cataluña y el Ajuntament de Lleida, con la colaboración de la Cátedra Ricard Viñes de la Universitat de Lleida y el ESMUC.
Dos exposiciones en Barcelona reivindican al excepcional pianista
Barcelona acoge desde la pasada semana un programa doble que permite conocer a uno de los nombres indiscutibles de la música catalana de principios del siglo XX, uno de los pianistas más influyentes en el tiempo que le tocó vivir. Se llamaba Ricard Viñes (1875-1943) y el Museu de la Música – Centre Robert Gerhard, en el Auditori de Barcelona, lo ha convertido en el protagonista de una gran exposición que podrá visitarse hasta el 11 de octubre. Paralelamente, y hasta el 20 de julio, el Foyer del Palau de la Música Catalana acoge otra muestra dedicada al mismo intérprete, lo que convierte a la ciudad en un espacio privilegiado para redescubrir al gran pianista leridano afincado en la capital francesa.. Como tantos otros artistas catalanes de finales del XIX, Ricard Viñes llegó a París en 1887, con apenas doce años, para completar su formación. Pronto se integró en los círculos más vanguardistas de la ciudad, que se convirtió no solo en su hogar, sino en el epicentro de una carrera internacional que lo situó entre los intérpretes más destacados de su generación y principal valedor de la nueva música francesa. Figura clave en la difusión de las últimas tendencias creativas europeas, Viñes cultivó una estrecha amistad con Maurice Ravel, con quien compartió afinidades artísticas y personales profundas. Su curiosidad insaciable, que trascendía la música para abarcar todas las disciplinas artísticas, lo convirtió en un prescriptor generoso, un aliado de creadores emergentes y una plataforma esencial para su proyección.. La exposición del Museu de la Música se articula en torno al extraordinario diario personal que Viñes comenzó a escribir poco después de su llegada a París y que mantuvo durante casi treinta años. Este documento inédito hasta ahora actúa como hilo conductor, revelando tanto su evolución artística como los aspectos más íntimos de su vida cotidiana, sus inquietudes culturales y sus relaciones con los nombres capitales de la escena europea del momento: desde Enric Granados hasta Ravel, pasando por Isidre Nonell o Miquel Llobet. La muestra también reúne correspondencia, fotografías, programas de conciertos y otros materiales que establecen puentes con el fondo del propio Museu de la Música, especialmente aquellos relacionados con Granados, con quien compartió formación y sensibilidades artísticas. A través de este recorrido, la institución reivindica a un artista fundamental para comprender la modernidad musical europea y recupera el legado de quien, desde París, impulsó decisivamente la circulación de nuevas ideas estéticas y la proyección internacional de numerosos creadores catalanes y españoles.. La exposición se enmarca en el Any Viñes, la conmemoración oficial del 150º aniversario de su nacimiento impulsada por la Generalitat de Cataluña y el Ajuntament de Lleida, con la colaboración de la Cátedra Ricard Viñes de la Universitat de Lleida y el ESMUC.
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