Un estudio publicado este jueves describe por primera vez cómo circula el agua subterránea en la Antártida, concretamente en los lagos de agua dulce de la isla Decepción, que están conectados con el océano bajo tierra y responden a las mareas.. Se trata de un análisis pionero liderado por el CSIC para explicar cómo se mantienen esos lagos y que, por primera vez, detalla el funcionamiento del sistema de agua subterránea que alimenta varios lagos de la isla, formados por depósitos volcánicos muy permeables.. En un comunicado, el Centro Superior de Investigaciones Científicas señala que el estudio, realizado durante las campañas antárticas 2024 y 2025, muestra que una parte importante del deshielo y la lluvia se infiltra, generando una recarga anual que equivale al 41 % de la precipitación.. Si bien se encuentran en cráteres cerrados, los expertos han comprobado que los lagos están conectados con el mar a través del subsuelo y reaccionan incluso a las mareas. Se trata de un comportamiento poco habitual en ambientes polares y volcánicos, que permite proponer un nuevo modelo hidrogeológico de la isla y ayuda a anticipar cómo podría cambiar con el calentamiento y la degradación del suelo permanentemente helado (permafrost).. Ese trabajo, liderado por el investigador Jorge Jódar, del Instituto Geológico y Minero de España del CSIC (IGME-CSIC), proporciona «la primera caracterización integral del funcionamiento de un sistema acuífero en la Antártida», según los expertos, es decir, la primera descripción completa de cómo circula el agua subterránea en este entorno. Incluye además la «primera estimación del gradiente isotópico altitudinal», un análisis para identificar cuál es el origen del agua de recarga del acuífero, procedente de la nieve y la lluvia, según la altitud.. Vulcanismo activo. La isla Decepción combina vulcanismo activo, glaciares, lagos y un complejo sistema de suelo permanentemente helado -permafrost- cuya dinámica estacional condiciona el comportamiento hidrológico de la isla. Hasta la fecha, el sistema de aguas subterráneas de la isla seguía siendo bastante desconocido, por lo que entenderlo resulta clave para interpretar la evolución de los lagos, la respuesta del terreno al calentamiento global y la interacción entre agua dulce y agua marina en un ambiente extremo como el de la isla.. Según el análisis, el sistema acuífero está formado por sedimentos de origen volcánico (piroclásticos) muy permeables, capaces de infiltrar con gran eficiencia el agua procedente de la lluvia y, especialmente, del deshielo estival. También describe dos acuíferos interconectados: uno de ellos superficial y estacional, ligado a la capa activa del permafrost y otro más profundo y permanente (regional), en el que el agua circula con gran facilidad a través de los materiales volcánicos y está conectado directamente con el mar.. La descarga subterránea de ambos acuíferos controla el nivel de los lagos y explica por qué el agua se mantiene dulce, pese a estar situados en el fondo de cráteres volcánicos cerrados, muy cercanos al mar, de acuerdo con este estudio. La recarga anual del acuífero equivale al 41% de la precipitación, un valor muy alto que confirma la gran capacidad de infiltración del terreno y la importancia del deshielo anual en el funcionamiento hidrológico de la isla.. Origen del agua. Los expertos también han establecido la primera relación entre la composición química e isotópica de la lluvia y la nieve y la altitud a la que se forman en esta región de la Antártida. Esto permite reconstruir el origen de los aportes que recargan los acuíferos y alimentan los lagos, interpretar mejor los registros climáticos conservados en el hielo y mejorar los modelos climáticos e hidrológicos en zonas polares.. Además de representar un avance para entender cómo funcionan los sistemas de agua en entornos polares volcánicos, el estudio aporta un método que puede aplicarse en otras regiones de la Antártida.
Se trata de un análisis pionero liderado por el CSIC para explicar cómo funciona el sistema de agua subterránea que alimenta varios lagos de la isla.
Un estudio publicado este jueves describe por primera vez cómo circula el agua subterránea en la Antártida, concretamente en los lagos de agua dulce de la isla Decepción, que están conectados con el océano bajo tierra y responden a las mareas.. Se trata de un análisis pionero liderado por el CSIC para explicar cómo se mantienen esos lagos y que, por primera vez, detalla el funcionamiento del sistema de agua subterránea que alimenta varios lagos de la isla, formados por depósitos volcánicos muy permeables.. En un comunicado, el Centro Superior de Investigaciones Científicas señala que el estudio, realizado durante las campañas antárticas 2024 y 2025, muestra que una parte importante del deshielo y la lluvia se infiltra, generando una recarga anual que equivale al 41 % de la precipitación.. Si bien se encuentran en cráteres cerrados, los expertos han comprobado que los lagos están conectados con el mar a través del subsuelo y reaccionan incluso a las mareas. Se trata de un comportamiento poco habitual en ambientes polares y volcánicos, que permite proponer un nuevo modelo hidrogeológico de la isla y ayuda a anticipar cómo podría cambiar con el calentamiento y la degradación del suelo permanentemente helado (permafrost).. Ese trabajo, liderado por el investigador Jorge Jódar, del Instituto Geológico y Minero de España del CSIC (IGME-CSIC), proporciona «la primera caracterización integral del funcionamiento de un sistema acuífero en la Antártida», según los expertos, es decir, la primera descripción completa de cómo circula el agua subterránea en este entorno. Incluye además la «primera estimación del gradiente isotópico altitudinal», un análisis para identificar cuál es el origen del agua de recarga del acuífero, procedente de la nieve y la lluvia, según la altitud.. Vulcanismo activo. La isla Decepción combina vulcanismo activo, glaciares, lagos y un complejo sistema de suelo permanentemente helado -permafrost- cuya dinámica estacional condiciona el comportamiento hidrológico de la isla. Hasta la fecha, el sistema de aguas subterráneas de la isla seguía siendo bastante desconocido, por lo que entenderlo resulta clave para interpretar la evolución de los lagos, la respuesta del terreno al calentamiento global y la interacción entre agua dulce y agua marina en un ambiente extremo como el de la isla.. Según el análisis, el sistema acuífero está formado por sedimentos de origen volcánico (piroclásticos) muy permeables, capaces de infiltrar con gran eficiencia el agua procedente de la lluvia y, especialmente, del deshielo estival. También describe dos acuíferos interconectados: uno de ellos superficial y estacional, ligado a la capa activa del permafrost y otro más profundo y permanente (regional), en el que el agua circula con gran facilidad a través de los materiales volcánicos y está conectado directamente con el mar.. La descarga subterránea de ambos acuíferos controla el nivel de los lagos y explica por qué el agua se mantiene dulce, pese a estar situados en el fondo de cráteres volcánicos cerrados, muy cercanos al mar, de acuerdo con este estudio. La recarga anual del acuífero equivale al 41% de la precipitación, un valor muy alto que confirma la gran capacidad de infiltración del terreno y la importancia del deshielo anual en el funcionamiento hidrológico de la isla.. Origen del agua. Los expertos también han establecido la primera relación entre la composición química e isotópica de la lluvia y la nieve y la altitud a la que se forman en esta región de la Antártida. Esto permite reconstruir el origen de los aportes que recargan los acuíferos y alimentan los lagos, interpretar mejor los registros climáticos conservados en el hielo y mejorar los modelos climáticos e hidrológicos en zonas polares.. Además de representar un avance para entender cómo funcionan los sistemas de agua en entornos polares volcánicos, el estudio aporta un método que puede aplicarse en otras regiones de la Antártida.
