Ha sido un cúmulo de casualidades. El que fuera presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Región (TSJRM), Miguel Pasqual del Riquelme, realizó el pasado año 2024 -cuando todavía ostentaba el cargo- una visita al municipio de Abanilla. Allí habló de dos retratos históricos que tenía en su poder, los de Guillén y su hijo Ramón de Rocafull y, aunque sabía de su importante valor histórico y patrimonial, desconocía que estos dos ascendientes de su familia (son los padres de sus tatarabuelos) estaban vinculados muy estrechamente a este pueblo, ya que fueron los primeros señores de la villa.
El hallazgo no es nada baladí, porque estas dos figuras históricas están consideradas como unos “adelantados de Murcia”, que acompañaron al rey Jaime I durante La Reconquista y que tienen también vínculos con el reino de Aragón.
Miguel Pasqual del Riquelme ha contado sobre estas dos obras de arte que son “cuadros del siglo XVIII, estaban en la casa de mis abuelos en Murcia y ahí los hemos conocido siempre colgados. Y, aunque habían sufrido deterioro, han formado parte del patrimonio de la familia, primero de mis abuelos, mi padre y luego los heredé yo”.
Lo que no sabía el expresidente del TSJRM era de su ligazón a la historia del municipio abanillero. De forma altruista, Pasqual del Riquelme ha decidido donarlos a la Casa Consistorial, en un gesto que, sin duda, le honra. “Los cuadros van a lucir mejor en el Ayuntamiento de Abanilla, yo estoy encantado de que sea así. Para mí es un orgullo haber contribuido”, ha apuntado el magistrado.
Las tareas de restauración no han sido precisamente sencillas, porque ambas obras se encontraban bastante deterioradas por el paso del tiempo, de hecho, habían sufrido algunas agresiones que devaluaban su estado. Los trabajos han durado cuatro meses y han sido llevados a cabo por los profesionales del Centro Regional de Artesanía, que han hecho una labor impecable. Su director, Javier Bernal, ha explicado que los cuadros estaban en un estado de conservación “bastante lamentable”, de ahí que hayan tenido que ejecutar varias acciones para ‘devolverlos’ a la vida.
La primera de ellas ha consistido en un minucioso estudio para conocer un diagnóstico, que permitiese preservar al máximo la capa pictórica. Acto seguido, han sido “reentelados” que, tal y como ha informado Bernal, se trata de “adherir una tela nueva por la parte posterior a la tela original, para darles fortaleza y poder trabajar, porque la tela original, además, es una sarga muy débil”.
En una tercera fase, se ha hecho una limpieza físico-química para eliminar barnices, suciedades e, incluso, defecaciones de mosca para, posteriormente, arreglar las pérdidas de color. Es lo que los expertos denominan aplicar la técnica del “regatino”, para tratar de ajustar los colores originales y que la obra luzca lo más homogénea posible.
El siguiente paso ha consistido en la aplicación del barniz ya que, como ha apuntado el director del Centro Regional de Artesanía, “toda la obra que se restaura, da igual que sea bien mueble, inmueble, o arqueología, siempre tiene unos protectores, consistentes en distintos tipos de barnices, adecuados en función de cada obra, que filtran la obra de agresiones, incluso, ya hay barnices que filtran rayos uva, hay maravillas”
Pero, sin duda, la parte más delicada han sido los ojos de los retratos, que estaban agujereados y, por tanto, han obligado a los técnicos a aplicar la creatividad, para que recuperaran de la forma más fiel posible su estado original y su naturalidad.
El alcalde de Abanilla, José Antonio Blasco, no ha ocultado su “felicidad” por la recuperación de este patrimonio histórico del municipio y ha agradecido la donación a su artífice, ha elogiado el trabajo de los técnicos y el apoyo de la consejería de Cultura.
Blasco ha asegurado que “Abanilla es un municipio muy histórico, tenemos a los primeros alcaldes aquí, el señorío de Rocafull, que podrán estar en la entrada del Ayuntamiento como corresponde, junto con el elenco de todos los alcaldes que hay en Abanilla”. El primer edil abanillero ha añadido que estas obras de arte lucirán en la escalera del Consistorio, a ambos lados del escudo del municipio.
Por su parte, la consejera de Cultura, Carmen Conesa, ha puesto en valor la importancia histórica, simbólica y sentimental de estos retratos para todos los vecinos de Abanilla, a la vez que ha elogiado el minucioso trabajo de los profesionales del Centro Regional de Artesanía. Conesa ha dicho que “es un orgullo poder restaurar parte de la historia, del legado y de ese sentimiento para todos los vecinos y vecinas de Abanilla, de estos dos retratos que han quedado magníficos”.
Unas obras de arte con un altísimo valor histórico que, a diferencia de otras que fueron destruidas durante la Guerra Civil española, han podido ser recuperadas y devueltas a sus legítimos propietarios: el pueblo de Abanilla.
Noticias de Murcia: última hora de hoy en La Razón
Ha sido un cúmulo de casualidades. El que fuera presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Región (TSJRM), Miguel Pasqual del Riquelme, realizó el pasado año 2024 -cuando todavía ostentaba el cargo- una visita al municipio de Abanilla. Allí habló de dos retratos históricos que tenía en su poder, los de Guillén y su hijo Ramón de Rocafull y, aunque sabía de su importante valor histórico y patrimonial, desconocía que estos dos ascendientes de su familia (son los padres de sus tatarabuelos) estaban vinculados muy estrechamente a este pueblo, ya que fueron los primeros señores de la villa.. El hallazgo no es nada baladí, porque estas dos figuras históricas están consideradas como unos “adelantados de Murcia”, que acompañaron al rey Jaime I durante La Reconquista y que tienen también vínculos con el reino de Aragón.. Miguel Pasqual del Riquelme ha contado sobre estas dos obras de arte que son “cuadros del siglo XVIII, estaban en la casa de mis abuelos en Murcia y ahí los hemos conocido siempre colgados. Y, aunque habían sufrido deterioro, han formado parte del patrimonio de la familia, primero de mis abuelos, mi padre y luego los heredé yo”.. Lo que no sabía el expresidente del TSJRM era de su ligazón a la historia del municipio abanillero. De forma altruista, Pasqual del Riquelme ha decidido donarlos a la Casa Consistorial, en un gesto que, sin duda, le honra. “Los cuadros van a lucir mejor en el Ayuntamiento de Abanilla, yo estoy encantado de que sea así. Para mí es un orgullo haber contribuido”, ha apuntado el magistrado.. Las tareas de restauración no han sido precisamente sencillas, porque ambas obras se encontraban bastante deterioradas por el paso del tiempo, de hecho, habían sufrido algunas agresiones que devaluaban su estado. Los trabajos han durado cuatro meses y han sido llevados a cabo por los profesionales del Centro Regional de Artesanía, que han hecho una labor impecable. Su director, Javier Bernal, ha explicado que los cuadros estaban en un estado de conservación “bastante lamentable”, de ahí que hayan tenido que ejecutar varias acciones para ‘devolverlos’ a la vida.. La primera de ellas ha consistido en un minucioso estudio para conocer un diagnóstico, que permitiese preservar al máximo la capa pictórica. Acto seguido, han sido “reentelados” que, tal y como ha informado Bernal, se trata de “adherir una tela nueva por la parte posterior a la tela original, para darles fortaleza y poder trabajar, porque la tela original, además, es una sarga muy débil”.. En una tercera fase, se ha hecho una limpieza físico-química para eliminar barnices, suciedades e, incluso, defecaciones de mosca para, posteriormente, arreglar las pérdidas de color. Es lo que los expertos denominan aplicar la técnica del “regatino”, para tratar de ajustar los colores originales y que la obra luzca lo más homogénea posible.. El siguiente paso ha consistido en la aplicación del barniz ya que, como ha apuntado el director del Centro Regional de Artesanía, “toda la obra que se restaura, da igual que sea bien mueble, inmueble, o arqueología, siempre tiene unos protectores, consistentes en distintos tipos de barnices, adecuados en función de cada obra, que filtran la obra de agresiones, incluso, ya hay barnices que filtran rayos uva, hay maravillas”. Pero, sin duda, la parte más delicada han sido los ojos de los retratos, que estaban agujereados y, por tanto, han obligado a los técnicos a aplicar la creatividad, para que recuperaran de la forma más fiel posible su estado original y su naturalidad.. El alcalde de Abanilla, José Antonio Blasco, no ha ocultado su “felicidad” por la recuperación de este patrimonio histórico del municipio y ha agradecido la donación a su artífice, ha elogiado el trabajo de los técnicos y el apoyo de la consejería de Cultura.. Blasco ha asegurado que “Abanilla es un municipio muy histórico, tenemos a los primeros alcaldes aquí, el señorío de Rocafull, que podrán estar en la entrada del Ayuntamiento como corresponde, junto con el elenco de todos los alcaldes que hay en Abanilla”. El primer edil abanillero ha añadido que estas obras de arte lucirán en la escalera del Consistorio, a ambos lados del escudo del municipio.. Por su parte, la consejera de Cultura, Carmen Conesa, ha puesto en valor la importancia histórica, simbólica y sentimental de estos retratos para todos los vecinos de Abanilla, a la vez que ha elogiado el minucioso trabajo de los profesionales del Centro Regional de Artesanía. Conesa ha dicho que “es un orgullo poder restaurar parte de la historia, del legado y de ese sentimiento para todos los vecinos y vecinas de Abanilla, de estos dos retratos que han quedado magníficos”.. Unas obras de arte con un altísimo valor histórico que, a diferencia de otras que fueron destruidas durante la Guerra Civil española, han podido ser recuperadas y devueltas a sus legítimos propietarios: el pueblo de Abanilla.
El expresidente del TSJRM, Miguel Pasqual del Riquelme, dona los cuadros de los padres de sus tatarabuelos al Ayuntamiento
