Un casco de oro de unos 2.500 años, considerado uno de los mayores tesoros históricos de Rumanía, ha sido recuperado más de un año después de su robo en un museo de Países Bajos, en un caso que llegó a provocar tensiones entre ambos países.. Junto a la pieza han aparecido también dos de los tres brazaletes sustraídos, mientras que el tercero sigue desaparecido.. El casco de Coțofenești y los brazaletes, datados en torno al siglo V antes de Cristo, fueron robados en enero de 2025 durante un asalto con explosivos al Museo Drents, en la ciudad neerlandesa de Assen, donde formaban parte de una exposición sobre la civilización dacia.. El robo de película que puso en jaque a dos países. Los objetos han sido presentados este jueves bajo fuerte vigilancia policial en el propio museo. El casco presenta daños leves y podrá ser restaurado, mientras que los brazaletes recuperados están en perfecto estado.. Según la Fiscalía neerlandesa, las piezas fueron entregadas esta semana tras negociaciones con los abogados de los tres sospechosos, dos hombres de unos 30 años y un tercero de 21, que serán juzgados en las próximas semanas. La devolución formaría parte de un acuerdo previo al juicio.. El robo tuvo un fuerte impacto en Rumanía, donde el casco es considerado un símbolo nacional. El caso desató críticas por el préstamo de las piezas al extranjero y acabó con la destitución del director del Museo Nacional de Historia.. Además, el incidente generó tensiones entre ambos gobiernos, con amenazas de reclamaciones millonarias. Países Bajos llegó a pagar unos 5,7 millones de euros en compensación, sin que por ahora esté claro qué ocurrirá con ese dinero tras la recuperación.. Los investigadores creen que se trató de un robo por encargo ejecutado por una banda organizada, que utilizó explosivos para acceder a una vitrina con escasa protección.. Tras más de un año de búsqueda, la recuperación del casco supone un alivio para las autoridades rumanas, que mantienen abierta la investigación para localizar el brazalete que sigue desaparecido.
Más de un año después del asalto con explosivos que sacudió a dos países, las autoridades han logrado recuperar una de las piezas más valiosas del patrimonio rumano, aunque parte del botín sigue desaparecida
Un casco de oro de unos 2.500 años, considerado uno de los mayores tesoros históricos de Rumanía, ha sido recuperado más de un año después de su robo en un museo de Países Bajos, en un caso que llegó a provocar tensiones entre ambos países.. Junto a la pieza han aparecido también dos de los tres brazaletes sustraídos, mientras que el tercero sigue desaparecido.. El casco de Coțofenești y los brazaletes, datados en torno al siglo V antes de Cristo, fueron robados en enero de 2025 durante un asalto con explosivos al Museo Drents, en la ciudad neerlandesa de Assen, donde formaban parte de una exposición sobre la civilización dacia.. Los objetos han sido presentados este jueves bajo fuerte vigilancia policial en el propio museo. El casco presenta daños leves y podrá ser restaurado, mientras que los brazaletes recuperados están en perfecto estado.. Según la Fiscalía neerlandesa, las piezas fueron entregadas esta semana tras negociaciones con los abogados de los tres sospechosos, dos hombres de unos 30 años y un tercero de 21, que serán juzgados en las próximas semanas. La devolución formaría parte de un acuerdo previo al juicio.. El robo tuvo un fuerte impacto en Rumanía, donde el casco es considerado un símbolo nacional. El caso desató críticas por el préstamo de las piezas al extranjero y acabó con la destitución del director del Museo Nacional de Historia.. Además, el incidente generó tensiones entre ambos gobiernos, con amenazas de reclamaciones millonarias. Países Bajos llegó a pagar unos 5,7 millones de euros en compensación, sin que por ahora esté claro qué ocurrirá con ese dinero tras la recuperación.. Los investigadores creen que se trató de un robo por encargo ejecutado por una banda organizada, que utilizó explosivos para acceder a una vitrina con escasa protección.. Tras más de un año de búsqueda, la recuperación del casco supone un alivio para las autoridades rumanas, que mantienen abierta la investigación para localizar el brazalete que sigue desaparecido.
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