Guillermo Álvarez Guedes fue, para muchos, el hombre que consiguió que medio continente se riera con culpa… y la otra mitad se riera con más culpa todavía. Nació en Unión de Reyes en 1927 y acabó convirtiéndose en uno de los humoristas cubanos más influyentes del siglo XX, con una marca personal inconfundible: ritmo oral de cuento contado en la cocina, acento reconocible a kilómetros y una querencia por lo escatológico que, en su caso, era casi un género propio.. Antes de convertirse en una leyenda de la comedia, fue empresario cultural: en la Cuba de los 50 se vinculó a la radio, la música y la producción, y participó en proyectos discográficos que desembocaron en el sello Gema, asociado a la escena musical cubana de la época. Tras salir de Cuba, su carrera se asentó sobre todo en Miami, donde grabó y distribuyó durante décadas monólogos que circularon como la pólvora y, según numerosas crónicas, también «de tapadillo» en la propia Cuba.. Pero si hoy, setenta años más tarde, conocemos a Álvarez Guedes, no es por sus monólogos, sino por sus dotes musicales. Por una pieza, concretamente, cuyo título es Cada vez que pienso en ti, pero que todo el mundo conoce como Me cago en el año viejo, una especie de antifelicitación navideña, corrosivo y que, con estructura a caballo entre la canción y el recitado, va creciendo desde la nostalgia al desahogo con un estribillo imposible de poner, durante décadas, en una postal de Navidad.. Desde los años 90, cuando aparece acreditada en el EP Álvarez Guedes Canta, la canción circula en ediciones digitales y plataformas alrededor de todo el mundo y se ha convertido en un clásico del fin de año.. Álvarez Guedes murió en Florida el 30 de julio de 2013, pero su «ahora» es el de los artistas que se vuelven tradición: su obra se escucha como se escucha a un tío de humor peculiar al que, inexplicablemente, echarías de menos en la cena de Nochevieja si no estuviera. En 2016, recibió una estrella en el Paseo de la Fama de la Calle Ocho (Miami), un homenaje que consolidó su figura como símbolo cultural del exilio cubano.. Cada vez que pienso en ti acumula millones de reproducciones en múltiples entradas en Spotify, prueba de que su humor, incorrecto, excesivo y artesanal, sigue encontrando público nuevo en la era del algoritmo. Porque, al final, su villancico no era un villancico: era, y sigue siendo, un estado de ánimo.
Guillermo Álvarez Guedes fue, para muchos, el hombre que consiguió que medio continente se riera con culpa… y la otra mitad se riera con más culpa todavía. Nació en Unión de Reyes en 1927 y acabó convirtiéndose en uno de los humoristas cubanos más influyentes del siglo XX, con una marca personal inconfundible: ritmo oral de cuento contado en la cocina, acento reconocible a kilómetros y una querencia por lo escatológico que, en su caso, era casi un género propio.. Antes de convertirse en una leyenda de la comedia, fue empresario cultural: en la Cuba de los 50 se vinculó a la radio, la música y la producción, y participó en proyectos discográficos que desembocaron en el sello Gema, asociado a la escena musical cubana de la época. Tras salir de Cuba, su carrera se asentó sobre todo en Miami, donde grabó y distribuyó durante décadas monólogos que circularon como la pólvora y, según numerosas crónicas, también «de tapadillo» en la propia Cuba.. Pero si hoy, setenta años más tarde, conocemos a Álvarez Guedes, no es por sus monólogos, sino por sus dotes musicales. Por una pieza, concretamente, cuyo título es Cada vez que pienso en ti, pero que todo el mundo conoce como Me cago en el año viejo, una especie de antifelicitación navideña, corrosivo y que, con estructura a caballo entre la canción y el recitado, va creciendo desde la nostalgia al desahogo con un estribillo imposible de poner, durante décadas, en una postal de Navidad.. Desde los años 90, cuando aparece acreditada en el EP Álvarez Guedes Canta, la canción circula en ediciones digitales y plataformas alrededor de todo el mundo y se ha convertido en un clásico del fin de año.. Álvarez Guedes murió en Florida el 30 de julio de 2013, pero su «ahora» es el de los artistas que se vuelven tradición: su obra se escucha como se escucha a un tío de humor peculiar al que, inexplicablemente, echarías de menos en la cena de Nochevieja si no estuviera. En 2016, recibió una estrella en el Paseo de la Fama de la Calle Ocho (Miami), un homenaje que consolidó su figura como símbolo cultural del exilio cubano.. Cada vez que pienso en ti acumula millones de reproducciones en múltiples entradas en Spotify, prueba de que su humor, incorrecto, excesivo y artesanal, sigue encontrando público nuevo en la era del algoritmo. Porque, al final, su villancico no era un villancico: era, y sigue siendo, un estado de ánimo.
