Boeing ha entregado a la Fuerza Aérea de Estados Unidos su último caza QF-16, también conocidos como los F-16 ‘Zombie’. El apelativo se aplica a los aviones del programa QF-16 que en realidad son F-16 Fighting Falcon reconvertidos en cazas no tripulados para su uso en el adiestramiento de pilotos y pruebas de armamento avanzado, como objetivos aéreos a escala real. El QF-16 que la Fuerza Aérea recibió a finales de noviembre hace el número 127 y con él se cierra el programa de reconversiones.. Este se inició en 2010, como reemplazo de los drones objetivo QF-4 Phantom, basados en el cazabombardero McDonnell Douglas F-4 Phantom II que fueron retirados en 2016. Aunque Lokheed Martin es el fabricante de los F-16, la tarea de transformarlos en aeronaves no tripuladas capaces de volar tanto con piloto a bordo como bajo control remoto recayó en Boeing. El primer QF-16 comenzó los vuelos de prueba en 2012 y alcanzó la capacidad operativa en 2016.. Los F-16 que sirven al programa QF-16 provienen del 309.º Grupo de Mantenimiento y Regeneración Aeroespacial de la base aérea de Davis-Monthan, en Arizona. Este lugar es conocido como ‘el cementerio’, dado que allí van a parar las aeronaves militares que salen del servicio activo para almacenarlas, usar partes como repuestos o desmantelarlas.. El último QF-16 entregado, con el número de serie 83-1079, había entrado en servicio en 1984 como un F-16A y sirvió durante 23 años hasta su retirada en 2007. Aunque su entrega ha marcado el fin del programa, Boeing continuará prestando mantenimiento y logística a los QF-16. La Fuerza Aérea pretende mantener una flota de unos 90 QF-16 al menos hasta 2035.. QF-16, objetivos reales para los entrenamientos de los pilotos estadounidenses. Transformar los F-16 en QF-16 para que puedan ser pilotados remotamente ha requerido a Boeing un importante trabajo de ingeniería. Ha tenido que integrar nuevos sistemas de control de vuelo, equipamiento de seguridad y paquetes de telemetría en aviones que nunca fueron concebidos para operaciones no tripuladas.. Tras ser reconvertidos, estos aviones se utilizan principalmente como objetivos reales en pruebas de misiles aire-aire, lo que permite a los pilotos entrenar contra cazas auténticos de cuarta generación y con una alta capacidad de maniobra en condiciones controladas.. Los sensores y sistemas de telemetría a bordo de los QF-16 transmiten datos detallados durante los enfrentamientos. Al tratarse de fuego real, los ingenieros pueden evaluar la precisión de los misiles, el rendimiento de los sistemas de guiado y la eficacia de la detonación.. Los QF-16 desempeñan un papel clave en la preparación de los pilotos estadounidenses para el combate. Entrenar con fuego real contra objetivos de alto rendimiento les permite enfrentarse a situaciones de combate realistas, utilizando las mismas armas que emplearán en un enfrentamiento. Para la Fuerza Aérea, incluso tras la incorporación de cazas como el F-35 y los de sexta generación en el horizonte, los F-16 Zombi seguirán siendo fundamentales.
Iniciado en 2010, acaba de cerrarse con la entrega por parte de Boeing del último F-16 ‘zombificado’, el 127
Boeing ha entregado a la Fuerza Aérea de Estados Unidos su último caza QF-16, también conocidos como los F-16 ‘Zombie’. El apelativo se aplica a los aviones del programa QF-16 que en realidad son F-16 Fighting Falcon reconvertidos en cazas no tripulados para su uso en el adiestramiento de pilotos y pruebas de armamento avanzado, como objetivos aéreos a escala real. El QF-16 que la Fuerza Aérea recibió a finales de noviembre hace el número 127 y con él se cierra el programa de reconversiones.. Este se inició en 2010, como reemplazo de los drones objetivo QF-4 Phantom, basados en el cazabombardero McDonnell Douglas F-4 Phantom II que fueron retirados en 2016. Aunque Lokheed Martin es el fabricante de los F-16, la tarea de transformarlos en aeronaves no tripuladas capaces de volar tanto con piloto a bordo como bajo control remoto recayó en Boeing. El primer QF-16 comenzó los vuelos de prueba en 2012 y alcanzó la capacidad operativa en 2016.. Los F-16 que sirven al programa QF-16 provienen del 309.º Grupo de Mantenimiento y Regeneración Aeroespacial de la base aérea de Davis-Monthan, en Arizona. Este lugar es conocido como ‘el cementerio’, dado que allí van a parar las aeronaves militares que salen del servicio activo para almacenarlas, usar partes como repuestos o desmantelarlas.. El último QF-16 entregado, con el número de serie 83-1079, había entrado en servicio en 1984 como un F-16A y sirvió durante 23 años hasta su retirada en 2007. Aunque su entrega ha marcado el fin del programa, Boeing continuará prestando mantenimiento y logística a los QF-16. La Fuerza Aérea pretende mantener una flota de unos 90 QF-16 al menos hasta 2035.. Transformar los F-16 en QF-16 para que puedan ser pilotados remotamente ha requerido a Boeing un importante trabajo de ingeniería. Ha tenido que integrar nuevos sistemas de control de vuelo, equipamiento de seguridad y paquetes de telemetría en aviones que nunca fueron concebidos para operaciones no tripuladas.. Tras ser reconvertidos, estos aviones se utilizan principalmente como objetivos reales en pruebas de misiles aire-aire, lo que permite a los pilotos entrenar contra cazas auténticos de cuarta generación y con una alta capacidad de maniobra en condiciones controladas.. Los sensores y sistemas de telemetría a bordo de los QF-16 transmiten datos detallados durante los enfrentamientos. Al tratarse de fuego real, los ingenieros pueden evaluar la precisión de los misiles, el rendimiento de los sistemas de guiado y la eficacia de la detonación.. Los QF-16 desempeñan un papel clave en la preparación de los pilotos estadounidenses para el combate. Entrenar con fuego real contra objetivos de alto rendimiento les permite enfrentarse a situaciones de combate realistas, utilizando las mismas armas que emplearán en un enfrentamiento. Para la Fuerza Aérea, incluso tras la incorporación de cazas como el F-35 y los de sexta generación en el horizonte, los F-16 Zombi seguirán siendo fundamentales.
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