Punto de inflexión para la capital de Castilla-La Mancha. La nueva ordenanza municipal de Toledo ha realizado una modificación en su estrategia de gestión turística del Casco Histórico. Las más que habituales visitas guiadas han experimentado un cambio en la manera en que desempeñarán su trabajo. En lugar de operar como lo han hecho siempre, se ha dado luz ver a un proyecto por el que se dará prioridad a la integración armoniosa con el entorno urbano.. A partir de ahora, los guías turísticos incluirán en sus filas un método de identificación y comunicación con sus clientes que remplazará los que ya son considerados como los antiguos elementos. Hasta hace muy poco, en la plaza Zocodover se veían diversos paraguas de colores con publicidad que empleaban las empresas ‘free tour’ para mantener un control exhaustivo de los grupos a los que les presentaba la ciudad. No obstante, los directores de este trayecto ahora llevarán unos banderines de menor tamaño e irán customizados con prendas de colores para que los turistas tengan más fácil su identificación.. Este sector está inmerso en un proceso de transformación que en la actualidad exige un mayor nivel de adaptación y flexibilidad, y las empresas especializadas en este servicio se han dado cuenta de ello.. En unas declaraciones recogidas por el periódico ABC, Alberto López, gerente de la empresa ‘Pasearte Toledo’, ha asegurado que están tratando de desempeñar sus labores de la manera más normal posible y siempre «cumpliendo con la normativa». En su caso concreto, emplean pinganillos para que la clientela pueda escucharles mejor y, además, «hemos sustituido el paraguas por una banderita sin publicidad, porque nos tienen que identificar», puntualiza.. Parece ser que esta misma empresa no está teniendo problemas en la adaptación a esta nueva estrategia, ya que ahora mismo no cuentan con una demanda basada en «grandes grupos. Nunca superamos las 30 personas y, de momento, todo va bien», asegura López. Sin embargo, este sector sí que ha trasladado un pequeño mensaje por el que se le exige al concejal de Turismo, José Manuel Velasco, algo más de atención en vista de su «desamparo» a las demandas reclamadas por los mismos: «Lo único que pedimos es que no se nos criminalice y que, como mínimo, se nos escuche. Estamos trabajando dignamente y necesitamos que los clientes puedan identificarnos», informan.. Así deberán trabajar las empresas ‘free tour’ en Toledo. A continuación, se va a presentar un listado con los cambios más destacados y que deberán incluir los profesionales de este sector en su desempeño laboral:. – Queda prohibido el uso de paraguas de colores que contengan publicidad.. – No estará permitido el uso de altavoces y megáfonos durante las visitas guiadas.. – Los grupos superiores a las 30 personas deberán estar en posesión de un sistema de audio individual.. Al igual que San Sebastián, Toledo se ha convertido en una ciudad que ha tomado la decisión de limitar las aglomeraciones de los grupos turísticos en las zonas más delicadas. A su vez, en caso de no cumplir con algún apartado del reglamento mencionado en el párrafo superior, las autoridades podrán multar a las empresas con sanciones de entre 750 y 3.000 euros.
Así es la nueva ordenanza municipal por la que este sector deberá operar de manera diferente
Punto de inflexión para la capital de Castilla-La Mancha. La nueva ordenanza municipal de Toledo ha realizado una modificación en su estrategia de gestión turística del Casco Histórico. Las más que habituales visitas guiadas han experimentado un cambio en la manera en que desempeñarán su trabajo. En lugar de operar como lo han hecho siempre, se ha dado luz ver a un proyecto por el que se dará prioridad a la integración armoniosa con el entorno urbano.. A partir de ahora, los guías turísticos incluirán en sus filas un método de identificación y comunicación con sus clientes que remplazará los que ya son considerados como los antiguos elementos. Hasta hace muy poco, en la plaza Zocodover se veían diversos paraguas de colores con publicidad que empleaban las empresas ‘free tour’ para mantener un control exhaustivo de los grupos a los que les presentaba la ciudad. No obstante, los directores de este trayecto ahora llevarán unos banderines de menor tamaño e irán customizados con prendas de colores para que los turistas tengan más fácil su identificación.. Este sector está inmerso en un proceso de transformación que en la actualidad exige un mayor nivel de adaptación y flexibilidad, y las empresas especializadas en este servicio se han dado cuenta de ello.. En unas declaraciones recogidas por el periódico ABC, Alberto López, gerente de la empresa ‘Pasearte Toledo’, ha asegurado que están tratando de desempeñar sus labores de la manera más normal posible y siempre «cumpliendo con la normativa». En su caso concreto, emplean pinganillos para que la clientela pueda escucharles mejor y, además, «hemos sustituido el paraguas por una banderita sin publicidad, porque nos tienen que identificar», puntualiza.. Parece ser que esta misma empresa no está teniendo problemas en la adaptación a esta nueva estrategia, ya que ahora mismo no cuentan con una demanda basada en «grandes grupos. Nunca superamos las 30 personas y, de momento, todo va bien», asegura López. Sin embargo, este sector sí que ha trasladado un pequeño mensaje por el que se le exige al concejal de Turismo, José Manuel Velasco, algo más de atención en vista de su «desamparo» a las demandas reclamadas por los mismos: «Lo único que pedimos es que no se nos criminalice y que, como mínimo, se nos escuche. Estamos trabajando dignamente y necesitamos que los clientes puedan identificarnos», informan.. A continuación, se va a presentar un listado con los cambios más destacados y que deberán incluir los profesionales de este sector en su desempeño laboral:. – Queda prohibido el uso de paraguas de colores que contengan publicidad.. – No estará permitido el uso de altavoces y megáfonos durante las visitas guiadas.. – Los grupos superiores a las 30 personas deberán estar en posesión de un sistema de audio individual.. Al igual que San Sebastián, Toledo se ha convertido en una ciudad que ha tomado la decisión de limitar las aglomeraciones de los grupos turísticos en las zonas más delicadas. A su vez, en caso de no cumplir con algún apartado del reglamento mencionado en el párrafo superior, las autoridades podrán multar a las empresas con sanciones de entre 750 y 3.000 euros.
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