La muerte de Gina, una gata, en la estación parisina de Gare de Lyon ha reabierto el debate en Francia sobre cómo deben actuar las compañías ferroviarias cuando un animal de compañía queda atrapado bajo un tren. El suceso ocurrió este miércoles, cuando el animal escapó de su transportín y acabó en las vías poco antes de la salida de un tren de alta velocidad. Según relató su propietario, el periodista Olivier Benkemoun, la familia llegó con poco margen a la estación y se dirigió directamente al andén. Gina viajaba dentro de una bolsa de transporte cerrada, pero consiguió abrir la cremallera con las uñas y saltó a las vías. Sus dueños pidieron que se retrasara la salida para intentar rescatarla, aunque el tren terminó arrancando y el animal murió arrollado. Benkemoun explicó que un revisor les pidió subir al tren, pero él se negó porque conocía el protocolo que la compañía aprobó tras un caso similar ocurrido en 2023. Tras lo sucedido, ha anunciado que presentará una denuncia contra la empresa ferroviaria. Un protocolo nacido tras el caso de Neko La muerte de Gina recuerda a la de Neko, otro gato que murió en enero de 2023 después de quedar atrapado bajo un tren en la estación de Montparnasse. Aquel suceso provocó una gran polémica en Francia, llegó al debate político y llevó al entonces ministro de Transportes, Clément Beaune, a pedir una revisión de los procedimientos de la SNCF. Después de casi dos años de trabajo, la compañía aprobó en mayo de 2025 un protocolo específico para este tipo de situaciones. Según esas normas, cuando un viajero avisa de que un animal ha caído a las vías, el personal dispone de diez minutos para localizarlo desde el andén y otros diez para intentar que salga por sus propios medios, sin que nadie pueda acceder a la zona de las vías. Si el animal sigue sin aparecer, el tren recibe autorización para salir. Además, el protocolo establece que el convoy debe iniciar la marcha muy despacio, aproximadamente a la velocidad de una persona caminando, para darle una última oportunidad de escapar. La versión de la SNCF y las críticas Los propietarios de Gina consideran que esas medidas son insuficientes porque nadie tiene autorización para bajar a las vías mientras el tren sigue preparado para la salida. Según su relato, llegaron a ver el hocico de la gata en dos ocasiones, pero no pudieron acercarse para rescatarla. La SNCF sostiene, sin embargo, que en este caso se movilizó a una veintena de trabajadores y a las fuerzas del orden durante más de treinta minutos para intentar localizar al animal junto a sus dueños, un tiempo superior al previsto en el protocolo. La compañía asegura que cada año retrasa la salida de decenas de trenes por incidentes similares y que, en la mayoría de las ocasiones, los animales pueden recuperarse sanos y salvos. Pese a ello, el caso ha vuelto a generar un intenso debate. La asociación 30 Millions d’Amis considera que una co
Sus dueños pidieron retrasar la salida del tren para rescatarla, pero el convoy arrancó y el caso ha desatado una fuerte polémica en Francia
La muerte de Gina, una gata, en la estación parisina de Gare de Lyon ha reabierto el debate en Francia sobre cómo deben actuar las compañías ferroviarias cuando un animal de compañía queda atrapado bajo un tren. El suceso ocurrió este miércoles, cuando el animal escapó de su transportín y acabó en las vías poco antes de la salida de un tren de alta velocidad.Según relató su propietario, el periodista Olivier Benkemoun, la familia llegó con poco margen a la estación y se dirigió directamente al andén. Gina viajaba dentro de una bolsa de transporte cerrada, pero consiguió abrir la cremallera con las uñas y saltó a las vías. Sus dueños pidieron que se retrasara la salida para intentar rescatarla, aunque el tren terminó arrancando y el animal murió arrollado.Benkemoun explicó que un revisor les pidió subir al tren, pero él se negó porque conocía el protocolo que la compañía aprobó tras un caso similar ocurrido en 2023. Tras lo sucedido, ha anunciado que presentará una denuncia contra la empresa ferroviaria.Un protocolo nacido tras el caso de NekoLa muerte de Gina recuerda a la de Neko, otro gato que murió en enero de 2023 después de quedar atrapado bajo un tren en la estación de Montparnasse. Aquel suceso provocó una gran polémica en Francia, llegó al debate político y llevó al entonces ministro de Transportes, Clément Beaune, a pedir una revisión de los procedimientos de la SNCF.Después de casi dos años de trabajo, la compañía aprobó en mayo de 2025 un protocolo específico para este tipo de situaciones. Según esas normas, cuando un viajero avisa de que un animal ha caído a las vías, el personal dispone de diez minutos para localizarlo desde el andén y otros diez para intentar que salga por sus propios medios, sin que nadie pueda acceder a la zona de las vías.Si el animal sigue sin aparecer, el tren recibe autorización para salir. Además, el protocolo establece que el convoy debe iniciar la marcha muy despacio, aproximadamente a la velocidad de una persona caminando, para darle una última oportunidad de escapar.La versión de la SNCF y las críticasLos propietarios de Gina consideran que esas medidas son insuficientes porque nadie tiene autorización para bajar a las vías mientras el tren sigue preparado para la salida. Según su relato, llegaron a ver el hocico de la gata en dos ocasiones, pero no pudieron acercarse para rescatarla.La SNCF sostiene, sin embargo, que en este caso se movilizó a una veintena de trabajadores y a las fuerzas del orden durante más de treinta minutos para intentar localizar al animal junto a sus dueños, un tiempo superior al previsto en el protocolo. La compañía asegura que cada año retrasa la salida de decenas de trenes por incidentes similares y que, en la mayoría de las ocasiones, los animales pueden recuperarse sanos y salvos.Pese a ello, el caso ha vuelto a generar un intenso debate. La asociación 30 Millions d’Amis considera que una compañía ferro
Noticias de Sociedad en La Razón
