En Barcelona hay una rotonda que sorprende a muchos conductores y peatones, ya que en el centro de la misma no hay una escultura ni un cartel ni un monumento, sino una iglesia. Se trata de la Parròquia de Sant Gregori Taumaturg, ubicada en la plaza con el mismo nombre en el barrio de Sarrià Sant Gervasi.. La imagen es peculiar, pues los coches circulan alrededor de la rotonda mientras la iglesia queda justo en el centro. De hecho, para acceder a ella, los peatones deben, sí o sí, cruzar un paso de cebra.. La iglesia se construyó a mediados del siglo XX, cuando Barcelona aumentaba sus fronteras y se estaban creando nuevas plazas y avenidas por esta zona. Decidieron situar el templo en una plaza circular, quedando así como un elemento urbano más, pero con el paso de los años y el aumento del tráfico, esta plaza circular ha acabado funcionando como una gran rotonda.. Cuando se diseñó originalmente, el entorno tenía mucho menos tráfico que hoy, y la plaza era más bien un espacio abierto alrededor de la iglesia. Sin embargo, a medida que la ciudad creció y Via Augusta se consolidó como una de las arterias principales de Barcelona, el lugar acabó adaptándose al tráfico y se convirtió en una rotonda para ordenar la circulación.
Se trata de la Parròquia de Sant Gregori Taumaturg, ubicada en la plaza con el mismo nombre en el barrio de Sarrià Sant Gervasi
En Barcelona hay una rotonda que sorprende a muchos conductores y peatones, ya que en el centro de la misma no hay una escultura ni un cartel ni un monumento, sino una iglesia. Se trata de la Parròquia de Sant Gregori Taumaturg, ubicada en la plaza con el mismo nombre en el barrio de Sarrià Sant Gervasi.. La imagen es peculiar, pues los coches circulan alrededor de la rotonda mientras la iglesia queda justo en el centro. De hecho, para acceder a ella, los peatones deben, sí o sí, cruzar un paso de cebra.. La iglesia se construyó a mediados del siglo XX, cuando Barcelona aumentaba sus fronteras y se estaban creando nuevas plazas y avenidas por esta zona. Decidieron situar el templo en una plaza circular, quedando así como un elemento urbano más, pero con el paso de los años y el aumento del tráfico, esta plaza circular ha acabado funcionando como una gran rotonda.. Cuando se diseñó originalmente, el entorno tenía mucho menos tráfico que hoy, y la plaza era más bien un espacio abierto alrededor de la iglesia. Sin embargo, a medida que la ciudad creció y Via Augusta se consolidó como una de las arterias principales de Barcelona, el lugar acabó adaptándose al tráfico y se convirtió en una rotonda para ordenar la circulación.
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