Un gesto tan sencillo como colocar las manzanas cerca de las patatas en la despensa puede ayudar a conservar mejor los alimentos y reducir el desperdicio en casa. Aunque a primera vista pueda parecer una combinación extraña, la ciencia explica por qué este truco doméstico funciona y por qué cada vez más expertos en conservación de alimentos lo recomiendan.. La clave está en el comportamiento natural de las frutas y los tubérculos una vez recolectados y en cómo interactúan entre sí dentro de un espacio cerrado.. El papel del etileno en la conservación. Las manzanas liberan de forma natural un gas llamado etileno, una hormona vegetal que influye en los procesos de maduración. En el caso de muchas frutas, este gas acelera su deterioro, pero con las patatas ocurre justo lo contrario: el etileno retrasa la brotación.. Cuando las patatas se almacenan solas, especialmente en ambientes templados, tienden a desarrollar brotes verdes en pocas semanas. Al guardarlas junto a manzanas, el etileno que estas desprenden ayuda a mantenerlas en reposo durante más tiempo, prolongando su vida útil y evitando que germinen antes de tiempo.. Menos desperdicio y más ahorro. Este sencillo truco puede suponer un ahorro significativo en los hogares. Al evitar que las patatas broten con rapidez, se reduce la cantidad de alimentos que terminan en la basura. Además, las manzanas no se ven perjudicadas por la presencia de las patatas, siempre que ambas se conserven en un lugar fresco, seco y oscuro, como una despensa o un armario ventilado.. Eso sí, los expertos aconsejan no aplicar esta técnica en el frigorífico, ya que el frío transforma el almidón de la patata en azúcar y altera su sabor y textura.. Un truco antiguo que vuelve a ponerse de moda. Aunque ahora se viraliza en redes sociales y blogs de cocina, esta práctica no es nueva. Tradicionalmente, en muchas zonas rurales se almacenaban juntos ciertos alimentos para aprovechar sus propiedades naturales, mucho antes de que existieran conservantes o envases especializados.. Guardar manzanas junto a patatas no es solo una curiosidad doméstica, sino un ejemplo de cómo pequeños cambios en la despensa pueden mejorar la conservación de los alimentos, ahorrar dinero y reducir el desperdicio alimentario en el día a día.
Tradicionalmente, en muchas zonas rurales se almacenaban juntos ciertos alimentos para aprovechar sus propiedades naturales, mucho antes de que existieran conservantes o envases especializados
Un gesto tan sencillo como colocar las manzanas cerca de las patatas en la despensa puede ayudar a conservar mejor los alimentos y reducir el desperdicio en casa. Aunque a primera vista pueda parecer una combinación extraña, la ciencia explica por qué este truco doméstico funciona y por qué cada vez más expertos en conservación de alimentos lo recomiendan.. La clave está en el comportamiento natural de las frutas y los tubérculos una vez recolectados y en cómo interactúan entre sí dentro de un espacio cerrado.. El papel del etileno en la conservación. Las manzanas liberan de forma natural un gas llamado etileno, una hormona vegetal que influye en los procesos de maduración. En el caso de muchas frutas, este gas acelera su deterioro, pero con las patatas ocurre justo lo contrario: el etileno retrasa la brotación.. Cuando las patatas se almacenan solas, especialmente en ambientes templados, tienden a desarrollar brotes verdes en pocas semanas. Al guardarlas junto a manzanas, el etileno que estas desprenden ayuda a mantenerlas en reposo durante más tiempo, prolongando su vida útil y evitando que germinen antes de tiempo.. Menos desperdicio y más ahorro. Este sencillo truco puede suponer un ahorro significativo en los hogares. Al evitar que las patatas broten con rapidez, se reduce la cantidad de alimentos que terminan en la basura. Además, las manzanas no se ven perjudicadas por la presencia de las patatas, siempre que ambas se conserven en un lugar fresco, seco y oscuro, como una despensa o un armario ventilado.. Eso sí, los expertos aconsejan no aplicar esta técnica en el frigorífico, ya que el frío transforma el almidón de la patata en azúcar y altera su sabor y textura.. Un truco antiguo que vuelve a ponerse de moda. Aunque ahora se viraliza en redes sociales y blogs de cocina, esta práctica no es nueva. Tradicionalmente, en muchas zonas rurales se almacenaban juntos ciertos alimentos para aprovechar sus propiedades naturales, mucho antes de que existieran conservantes o envases especializados.. Guardar manzanas junto a patatas no es solo una curiosidad doméstica, sino un ejemplo de cómo pequeños cambios en la despensa pueden mejorar la conservación de los alimentos, ahorrar dinero y reducir el desperdicio alimentario en el día a día.
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