La historia de Punch, un joven macaco japonés, lleva traspasando fronteras las últimas semanas, incluso cerca del mes (y seguramente continuará con esta racha). Millones de personas siguen con preocupación las imágenes del pequeño primate siendo empujado o apartado por otros miembros de su grupo, escenas que han despertado una oleada de comentarios y preguntas en redes sociales. Ante la inquietud generalizada, el médico Christopher Andrade ha decidido aportar una explicación desde el punto de vista biológico.. El especialista recuerda que muchos primates pueden quedar huérfanos o ser rechazados poco después de nacer. En el caso de Punch, la clave podría encontrarse en su nacimiento. Según expone Andrade, el origen del problema «tiene una causa fisiológica», algo que el propio zoológico ya había señalado previamente al analizar la situación del animal.. «Los adultos lo corrigen para que adquiera ese lenguaje social». El centro explicó que la madre del macaco era primeriza y que el parto resultó especialmente exigente. Ese contexto habría desencadenado el abandono del recién nacido. «La causa más aceptada es que fue su primer parto y, además, fue bastante estresante y con agotamiento», detalla, lo que provocó que el pequeño estableciera sus primeros vínculos afectivos con los cuidadores y con su orangután de peluche en lugar de con su propio grupo.. Ese detalle tiene consecuencias importantes cuando el animal intenta integrarse con otros ejemplares de su especie. Andrade señala que, al no haber aprendido las normas básicas de interacción con su madre, el proceso de adaptación se complica. «Cuando los macacos tienen madre, aprenden lenguaje social; cuando no está, ese aprendizaje va cuesta arriba», explica.. Por ese motivo, lo que muchos interpretan como maltrato podría responder en realidad a un mecanismo de corrección dentro del grupo. «Los adultos lo corrigen para que adquiera ese lenguaje social», afirma el especialista, quien reconoce que las escenas resultan duras para el público, pero forman parte de la dinámica habitual de estas comunidades animales.. Aun así, la reacción emocional del público tiene una explicación sencilla. Andrade subraya que las personas tienden a proyectar sus propios valores sobre los animales. «Extrapolarlo a nuestra humanidad es parte de nuestra empatía», indica, recordando que ver a Punch regresar con su peluche despierta un instinto protector muy arraigado.. Pese a la preocupación inicial, los responsables del zoológico han trasladado un mensaje de tranquilidad. Según Andrade, ya se están observando señales positivas dentro del grupo. «El acicalamiento es una señal de aceptación y cada vez se ve más a menudo en Punch», asegura, un gesto que en el mundo de los primates indica que la integración podría estar avanzando poco a poco.
Según Christopher Andrade, estaría recibiendo el abuso de los demás animales de esta especie como correctivo para que «adquiera ese lenguaje social»
La historia de Punch, un joven macaco japonés, lleva traspasando fronteras las últimas semanas, incluso cerca del mes (y seguramente continuará con esta racha). Millones de personas siguen con preocupación las imágenes del pequeño primate siendo empujado o apartado por otros miembros de su grupo, escenas que han despertado una oleada de comentarios y preguntas en redes sociales. Ante la inquietud generalizada, el médico Christopher Andrade ha decidido aportar una explicación desde el punto de vista biológico.. El especialista recuerda que muchos primates pueden quedar huérfanos o ser rechazados poco después de nacer. En el caso de Punch, la clave podría encontrarse en su nacimiento. Según expone Andrade, el origen del problema «tiene una causa fisiológica», algo que el propio zoológico ya había señalado previamente al analizar la situación del animal.. El centro explicó que la madre del macaco era primeriza y que el parto resultó especialmente exigente. Ese contexto habría desencadenado el abandono del recién nacido. «La causa más aceptada es que fue su primer parto y, además, fue bastante estresante y con agotamiento», detalla, lo que provocó que el pequeño estableciera sus primeros vínculos afectivos con los cuidadores y con su orangután de peluche en lugar de con su propio grupo.. Ese detalle tiene consecuencias importantes cuando el animal intenta integrarse con otros ejemplares de su especie. Andrade señala que, al no haber aprendido las normas básicas de interacción con su madre, el proceso de adaptación se complica. «Cuando los macacos tienen madre, aprenden lenguaje social; cuando no está, ese aprendizaje va cuesta arriba», explica.. Por ese motivo, lo que muchos interpretan como maltrato podría responder en realidad a un mecanismo de corrección dentro del grupo. «Los adultos lo corrigen para que adquiera ese lenguaje social», afirma el especialista, quien reconoce que las escenas resultan duras para el público, pero forman parte de la dinámica habitual de estas comunidades animales.. Aun así, la reacción emocional del público tiene una explicación sencilla. Andrade subraya que las personas tienden a proyectar sus propios valores sobre los animales. «Extrapolarlo a nuestra humanidad es parte de nuestra empatía», indica, recordando que ver a Punch regresar con su peluche despierta un instinto protector muy arraigado.. Pese a la preocupación inicial, los responsables del zoológico han trasladado un mensaje de tranquilidad. Según Andrade, ya se están observando señales positivas dentro del grupo. «El acicalamiento es una señal de aceptación y cada vez se ve más a menudo en Punch», asegura, un gesto que en el mundo de los primates indica que la integración podría estar avanzando poco a poco.
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