La alcaldesa de Ripoll, Sílvia Orriols, ha logrado aprobar los presupuestos municipales de 2026 en un pleno agónico este jueves a última hora. Lo ha hecho gracias a la abstención del PSC y a su propio voto de calidad, que ha permitido desbloquear un empate a siete entre partidarios y detractores de las cuentas. El gobierno de Aliança Catalana, en minoría con seis concejales, ha conseguido así sacar adelante por primera vez unos presupuestos mediante votación, evitando recurrir a la cuestión de confianza como ocurrió el año pasado.. La votación se saldó con un empate a siete votos: a favor, los seis ediles de Aliança Catalana y el concejal independiente de Som-hi Ripoll, Joaquim Colomer; en contra, Junts, ERC y la CUP. La abstención de los dos concejales socialistas resultó determinante, ya que permitió que el empate se resolviera con el voto de calidad de la alcaldesa. La ausencia de una concejala de ERC, que no pudo asistir al pleno, acabó siendo clave para que el bloque del “no” no superara a los partidarios de las cuentas.. El PSC, pese a su abstención, fue muy crítico con el contenido de los presupuestos. Su portavoz, Enric Pérez, los calificó de “poco ambiciosos” y alejados de las necesidades de Ripoll, especialmente en ámbitos como vivienda, barrios o políticas para jóvenes. Sin embargo, los socialistas justificaron su decisión diciendo que han evitado un nuevo bloqueo institucional y la posibilidad de que Orriols se someta otra vez a una cuestión de confianza, como pasó en 2025, lo que habría reabierto un escenario de máxima tensión política. “Tenemos motivos de sobra para votar en contra, pero no queremos hacer perder más tiempo ni volver a situar a Ripoll en el foco”, vino a resumir el grupo socialista.. La decisión no está exenta de polémica, especialmente porque el PSC, tanto a nivel catalán como estatal, ha situado a «la extrema derecha» como su principal adversario político.. La ruptura del bloque opositor. El pleno también evidenció la fractura del frente común que hasta ahora había mantenido la oposición. Por primera vez en el mandato, no hubo un bloque unánime contra Orriols. El concejal de Som-hi Ripoll, Joaquim Colomer, votó a favor tras negociar la inclusión de algunas de sus propuestas, como mejoras en alumbrado público y parques infantiles. Aunque reconoció que no se trata de su modelo de ciudad, valoró la “voluntad de acuerdo” del gobierno municipal.. En cambio, Junts, ERC y la CUP mantuvieron su rechazo. Desde Esquerra, su portavoz, Chantal Pérez, dejó claro que no querían repetir “el circo del año pasado”, pero tampoco podían respaldar unos presupuestos que no comparten.. Las cuentas, que rondan los 15 millones de euros, apuestan por una línea continuista, con especial énfasis en la seguridad, uno de los ejes centrales del discurso político de Orriols. La alcaldesa ha defendido la necesidad de seguir reforzando la policía local y ha presumido de haber reducido los índices de delincuencia. También se mantienen líneas de actuación en cultura popular, limpieza y contención del gasto, aunque sin grandes novedades ni desglose detallado de partidas.
La alcaldesa aprueba un presupuesto centrado en la seguridad
La alcaldesa de Ripoll, Sílvia Orriols, ha logrado aprobar los presupuestos municipales de 2026 en un pleno agónico este jueves a última hora. Lo ha hecho gracias a la abstención del PSC y a su propio voto de calidad, que ha permitido desbloquear un empate a siete entre partidarios y detractores de las cuentas. El gobierno de Aliança Catalana, en minoría con seis concejales, ha conseguido así sacar adelante por primera vez unos presupuestos mediante votación, evitando recurrir a la cuestión de confianza como ocurrió el año pasado.. La votación se saldó con un empate a siete votos: a favor, los seis ediles de Aliança Catalana y el concejal independiente de Som-hi Ripoll, Joaquim Colomer; en contra, Junts, ERC y la CUP. La abstención de los dos concejales socialistas resultó determinante, ya que permitió que el empate se resolviera con el voto de calidad de la alcaldesa. La ausencia de una concejala de ERC, que no pudo asistir al pleno, acabó siendo clave para que el bloque del “no” no superara a los partidarios de las cuentas.. El PSC, pese a su abstención, fue muy crítico con el contenido de los presupuestos. Su portavoz, Enric Pérez, los calificó de “poco ambiciosos” y alejados de las necesidades de Ripoll, especialmente en ámbitos como vivienda, barrios o políticas para jóvenes. Sin embargo, los socialistas justificaron su decisión diciendo que han evitado un nuevo bloqueo institucional y la posibilidad de que Orriols se someta otra vez a una cuestión de confianza, como pasó en 2025, lo que habría reabierto un escenario de máxima tensión política. “Tenemos motivos de sobra para votar en contra, pero no queremos hacer perder más tiempo ni volver a situar a Ripoll en el foco”, vino a resumir el grupo socialista.. La decisión no está exenta de polémica, especialmente porque el PSC, tanto a nivel catalán como estatal, ha situado a «la extrema derecha» como su principal adversario político.. La ruptura del bloque opositor. El pleno también evidenció la fractura del frente común que hasta ahora había mantenido la oposición. Por primera vez en el mandato, no hubo un bloque unánime contra Orriols. El concejal de Som-hi Ripoll, Joaquim Colomer, votó a favor tras negociar la inclusión de algunas de sus propuestas, como mejoras en alumbrado público y parques infantiles. Aunque reconoció que no se trata de su modelo de ciudad, valoró la “voluntad de acuerdo” del gobierno municipal.. En cambio, Junts, ERC y la CUP mantuvieron su rechazo. Desde Esquerra, su portavoz, Chantal Pérez, dejó claro que no querían repetir “el circo del año pasado”, pero tampoco podían respaldar unos presupuestos que no comparten.. Las cuentas, que rondan los 15 millones de euros, apuestan por una línea continuista, con especial énfasis en la seguridad, uno de los ejes centrales del discurso político de Orriols. La alcaldesa ha defendido la necesidad de seguir reforzando la policía local y ha presumido de haber reducido los índices de delincuencia. También se mantienen líneas de actuación en cultura popular, limpieza y contención del gasto, aunque sin grandes novedades ni desglose detallado de partidas.
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