Nada más descolgar el teléfono ya se aprecia que Pilar Jurado es una persona singular y llena de fuerza. Su tono de voz, la energía que irradia y el torrente de su locuacidad, contagian; transmite el entusiasmo y optimismo de una persona positiva, la seguridad de quién se ha hecho a sí mismo y el conocimiento de quien se ha formado personal y profesionalmente hasta conseguir hitos históricos, como el del 11 de febrero de 2011, cuando la soprano, compositora y directora de orquesta se convertía en la primera mujer que estrenaba una ópera propia, «La página en blanco», en el Teatro Real.. Y es que Pilar Jurado lleva mucho tiempo rompiendo moldes, derribando diques en principio reservados al universo masculino y demostrando que el talento y la capacidad no son cuestión de género. Ahora edita «Artifex sui» –«artífice de sí misma»–, un disco con el que celebra treinta años de creación para orquesta sinfónica y un ejemplo de lo que es «construirse a sí mismo»: lo ha compuesto, lo canta, dirige la orquesta y lo produce. «Excepto tocar los instrumentos, que cada músico toca el suyo, aunque siguiendo mi batuta, todo lo demás está hecho por mí, soy absolutamente yo en este disco», afirma entre risas. «Porque cuando haces algo muy especial –ahora en serio–, el referente eres tú mismo y quien tiene la idea global de lo que quieres conseguir, no es una cuestión de delegar o no, sino de criterio frente a un trabajo muy personal en el que la única que tiene la idea completa de lo que quieres conseguir eres tú, por eso es mejor formar parte de todo el proceso y convenir con los demás profesionales cómo conseguirlo».. «Artifex sui» reúne la grabación de cuatro grandes obras sinfónicas que configuran un retrato vital de la artista: «Tres Cantos Sefardíes» (2010); «Hard-Core» (2014); «Tres Arias en Blanco», de la ópera «La página en blanco» (2015) y «Sinfonía Cibeles» (2025). «Un disco muy especial que he hecho coincidir con esos quince años del estreno en el Real como homenaje y que creo que viene en un momento donde todo está cambiando en la cultura porque la inteligencia artificial generativa llegó para transformar el mundo y lo está haciendo y es importante entender lo necesaria que es la generación humana, lo que somos capaces de hacer y hasta dónde somos capaces de llegar», apunta de inicio. Para desarrollar este pensamiento, Jurado ha escrito un libro que acompaña el trabajo discográfico y donde cuenta su propia historia y reflexiona sobre sobre todo esto que estamos viviendo, advirtiendo a los creadores del peligro de la IA.. Mucha velocidad y poca reflexión. «Creo que todo va muy deprisa y falta reflexión para ser conscientes del cambio, porque a veces no lo somos. Me he permitido hablar sobre ese futuro que nos viene porque veo a la gente un poco perdida, la sociedad se está transformando y hay que alertar sobre hacia dónde nos lleva y para eso se necesita la intelectualidad. No debemos dejar de pensar como seres humanos ante la tecnología porque podemos convertirnos en esclavos de ella en lugar de utilizarla como herramienta. Necesitamos la cultura porque sin ella baja nuestra capacidad de tener criterios y, por tanto, somos socialmente más manipulables», asegura Jurado.. Lo que comenzó a escribir como un acompañamiento al disco, «porque creo mucho en esa parte ritual que tiene la cultura», acabó convirtiéndose en un libro. «Me gusta mucho escribir y cuando me puse a contar mi historia tomé conciencia realmente de la cantidad de momentos importantes vividos y de lo conseguido, y creí que lo mejor sería contarlos por mí misma que sé lo que viví, antes de que lo hagan otros. Porque para mí era muy importante hablar de que toda esta música y todo lo que soy y represento, no es una casualidad, es el fruto de mucho esfuerzo, tesón y trabajo», afirma la artista. Entonces el libro empezó a coger un vuelo y una enjundia, que tomó sentido propio más allá del disco porque habla de ser «Artifex sui», es decir, «ese arte de construirte a ti misma». Y explica. «Nací en una familia donde nadie es músico y necesitaron confabularse muchas cosas para llegar a ser la primera mujer que ha hecho tantas cosas alejadas de lo que por mi nacimiento me hubiera correspondido».. Y lo primero fue ser consciente de hacia dónde iba: «»No hay viento favorable para el barco que no conoce su rumbo», dice el dicho, porque para tener una dirección hay que saber dónde vas y yo procuro ser consciente de esto, siempre he sido muy 360 grados, con curiosidad a mí alrededor, intentado aprender de todo para superarme porque es parte de mi construcción personal y eso me hace tener una visión del mundo artístico muy diferente a otros. Soy muy exigente contigo misma y tremendamente perfeccionista y eso es algo que está en el ADN y no puedes cambiarlo», concluye.
La soprano, compositora y directora de orquesta presenta ‘Artifex sui’, un proyecto que ha compuesto, dirige e interpreta, acompañado de un libro que cuenta su historia y advierte de los peligros de la IA
Nada más descolgar el teléfono ya se aprecia que Pilar Jurado es una persona singular y llena de fuerza. Su tono de voz, la energía que irradia y el torrente de su locuacidad, contagian; transmite el entusiasmo y optimismo de una persona positiva, la seguridad de quién se ha hecho a sí mismo y el conocimiento de quien se ha formado personal y profesionalmente hasta conseguir hitos históricos, como el del 11 de febrero de 2011, cuando la soprano, compositora y directora de orquesta se convertía en la primera mujer que estrenaba una ópera propia, «La página en blanco», en el Teatro Real.. Y es que Pilar Jurado lleva mucho tiempo rompiendo moldes, derribando diques en principio reservados al universo masculino y demostrando que el talento y la capacidad no son cuestión de género. Ahora edita «Artifex sui» –«artífice de sí misma»–, un disco con el que celebra treinta años de creación para orquesta sinfónica y un ejemplo de lo que es «construirse a sí mismo»: lo ha compuesto, lo canta, dirige la orquesta y lo produce. «Excepto tocar los instrumentos, que cada músico toca el suyo, aunque siguiendo mi batuta, todo lo demás está hecho por mí, soy absolutamente yo en este disco», afirma entre risas. «Porque cuando haces algo muy especial –ahora en serio–, el referente eres tú mismo y quien tiene la idea global de lo que quieres conseguir, no es una cuestión de delegar o no, sino de criterio frente a un trabajo muy personal en el que la única que tiene la idea completa de lo que quieres conseguir eres tú, por eso es mejor formar parte de todo el proceso y convenir con los demás profesionales cómo conseguirlo».. «Artifex sui» reúne la grabación de cuatro grandes obras sinfónicas que configuran un retrato vital de la artista: «Tres Cantos Sefardíes» (2010); «Hard-Core» (2014); «Tres Arias en Blanco», de la ópera «La página en blanco» (2015) y «Sinfonía Cibeles» (2025). «Un disco muy especial que he hecho coincidir con esos quince años del estreno en el Real como homenaje y que creo que viene en un momento donde todo está cambiando en la cultura porque la inteligencia artificial generativa llegó para transformar el mundo y lo está haciendo y es importante entender lo necesaria que es la generación humana, lo que somos capaces de hacer y hasta dónde somos capaces de llegar», apunta de inicio. Para desarrollar este pensamiento, Jurado ha escrito un libro que acompaña el trabajo discográfico y donde cuenta su propia historia y reflexiona sobre sobre todo esto que estamos viviendo, advirtiendo a los creadores del peligro de la IA.. «Creo que todo va muy deprisa y falta reflexión para ser conscientes del cambio, porque a veces no lo somos. Me he permitido hablar sobre ese futuro que nos viene porque veo a la gente un poco perdida, la sociedad se está transformando y hay que alertar sobre hacia dónde nos lleva y para eso se necesita la intelectualidad. No debemos dejar de pensar como seres humanos ante la tecnología porque podemos convertirnos en esclavos de ella en lugar de utilizarla como herramienta. Necesitamos la cultura porque sin ella baja nuestra capacidad de tener criterios y, por tanto, somos socialmente más manipulables», asegura Jurado.. Lo que comenzó a escribir como un acompañamiento al disco, «porque creo mucho en esa parte ritual que tiene la cultura», acabó convirtiéndose en un libro. «Me gusta mucho escribir y cuando me puse a contar mi historia tomé conciencia realmente de la cantidad de momentos importantes vividos y de lo conseguido, y creí que lo mejor sería contarlos por mí misma que sé lo que viví, antes de que lo hagan otros. Porque para mí era muy importante hablar de que toda esta música y todo lo que soy y represento, no es una casualidad, es el fruto de mucho esfuerzo, tesón y trabajo», afirma la artista. Entonces el libro empezó a coger un vuelo y una enjundia, que tomó sentido propio más allá del disco porque habla de ser «Artifex sui», es decir, «ese arte de construirte a ti misma». Y explica. «Nací en una familia donde nadie es músico y necesitaron confabularse muchas cosas para llegar a ser la primera mujer que ha hecho tantas cosas alejadas de lo que por mi nacimiento me hubiera correspondido».. Y lo primero fue ser consciente de hacia dónde iba: «»No hay viento favorable para el barco que no conoce su rumbo», dice el dicho, porque para tener una dirección hay que saber dónde vas y yo procuro ser consciente de esto, siempre he sido muy 360 grados, con curiosidad a mí alrededor, intentado aprender de todo para superarme porque es parte de mi construcción personal y eso me hace tener una visión del mundo artístico muy diferente a otros. Soy muy exigente contigo misma y tremendamente perfeccionista y eso es algo que está en el ADN y no puedes cambiarlo», concluye.
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