«Me llamo Gustavo Petro y he sido su presidente. Gracias, muy amables». El viernes, el presidente de Colombia encabezó en Barranquilla, la ciudad más importante de la fachada caribeña de su país, un acto para despedirse. A casa llena dijo estar orgulloso de los avances de su Gobierno, que comenzó hace cuatro años y terminará en agosto.. En sus palabras, Petro se refirió a los «fantasmas» que sus opositores enarbolaron desde sus inicios. «Dijeron que me iba a quedar como un dictador y aquí entrego el poder. No me gusta el poder». Aprovechó entonces para listar sus logros, para esa localidad como espejo del país, como la gratuidad educativa gracias a las transferencias nacionales, y la atención médica básica en hogares.. Cuando Gustavo Petro subió las escalinatas de la Casa de Nariño el 7 de agosto de 2022, prometió profundas reformas sociales y alcanzar la llamada «Paz Total». Cuatro años después, el balance es desigual, con muchos cambios pero sin haber podido derribar estructuras.. La cruzada con Trump. El primer gobierno de izquierdas de Colombia cerrará también siendo el primero de un presidente sancionado por Estados Unidos luego de confrontar a la Casa Blanca. Un desencuentro con el aliado histórico de Bogotá que tuvo su punto crítico la madrugada del 26 de enero de 2025 cuando, antes de las 4 de la mañana, Petro negó el permiso de aterrizaje a un avión estadounidense que transportaba migrantes deportados. Exigía un protocolo de deportación digno.. Trump anunció poco después duros aranceles, veto de visados, sanciones financieras e inspecciones migratorias reforzadas. Petro optó por la reciprocidad. «Su bloqueo no me asusta», encaró. La crisis duró veinte horas, hasta que Colombia aceptó los términos impuestos por Trump, incluidos los vuelos sin restricciones. Pero las turbulencias continuaron, ya que Trump acusó a Petro de estar involucrado en narcotráfico y le revocó la visa.. En febrero de 2026, Petro fue recibido en la Casa Blanca para una reunión en el Despacho Oval «muy buena», a decir de Trump. Desde entonces, las asperezas se han limado, pero no han dejado de existir, con el presidente colombiano siendo un crítico del mandatario estadounidense, sin confrontarlo.. En el camino, Petro ha tenido que atender un cierre de mandato cargado de otras complicaciones. En 2025 su único gran éxito fue la reforma laboral, que incluyó la reducción de la jornada semanal de 48 a 42 horas, con ampliación de la licencia de paternidad y el reforzamiento de protecciones ante despidos injustificados. Asimismo, entró en vigencia la reforma de las pensiones que extendió de forma significativa los subsidios y la cobertura de atención para adultos mayores.. El 71% de las promesas no se han cumplido. Pero un informe del Congreso colombiano reporta que el 71% de las promesas del Plan Nacional de Desarrollo de Petro no se cumplieron. Ya en 2025 el primero en admitir el «fracaso» de ciertas políticas era el propio Petro, como lo dijo en un consejo de ministros televisado. Petro también quiso modificar el sistema tributario y la salud. Pero allí no pudo avanzar. La reforma sanitaria, su proyecto estrella, fue bloqueada por el Congreso en dos ocasiones ante las dudas sobre su sostenibilidad fiscal. El presidente no pudo sortear el asunto ni por la vía de decretos ejecutivos.. En abril de 2026, la crisis fiscal se agudizó y Petro decretó la emergencia económica, anunciando una nueva reforma tributaria para equilibrar el presupuesto. Además, dijo que podría gobernar sus últimos meses por decreto si el Legislativo no aprobaba sus iniciativas. No obstante, quizá el mayor peso de su legado es no haber logrado la «paz total», y cerrar su mandato aún con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en pie de guerra, así como distintas disidencias de las FARC que siguen teniendo control territorial y de cultivos de droga en Colombia.. La «paz total». Con Petro se retomaron los diálogos de paz, pero las mesas quedaron suspendidas. El resultado fue el recrudecimiento de la violencia. En 2025 hubo un aumento de las disputas armadas entre los grupos, con un incremento del 34% respecto a 2024. Además, los ataques contra infraestructuras civiles crecieron un 58%, y los secuestros se dispararon 133%. Fue el año más violento de Colombia desde que se firmaron los acuerdos de paz en 2016.. Esto ocurrió mientras Petro se mostró más militarista que nunca, con la designación en febrero de 2025 de un militar como ministro de la Defensa, por primera vez en 30 años. Fue la apuesta más alejada de sus principios de izquierda, pero a su vez la admisión más clara del fracaso de las negociaciones, según coincidieron los analistas colombianos.
«Me llamo Gustavo Petro y he sido su presidente. Gracias, muy amables». El viernes, el presidente de Colombia encabezó en Barranquilla, la ciudad más importante de la fachada caribeña de su país, un acto para despedirse. A casa llena dijo estar orgulloso de los avances de su Gobierno, que comenzó hace cuatro años y terminará en agosto.. En sus palabras, Petro se refirió a los «fantasmas» que sus opositores enarbolaron desde sus inicios. «Dijeron que me iba a quedar como un dictador y aquí entrego el poder. No me gusta el poder». Aprovechó entonces para listar sus logros, para esa localidad como espejo del país, como la gratuidad educativa gracias a las transferencias nacionales, y la atención médica básica en hogares.. Cuando Gustavo Petro subió las escalinatas de la Casa de Nariño el 7 de agosto de 2022, prometió profundas reformas sociales y alcanzar la llamada «Paz Total». Cuatro años después, el balance es desigual, con muchos cambios pero sin haber podido derribar estructuras.. La cruzada con Trump. El primer gobierno de izquierdas de Colombia cerrará también siendo el primero de un presidente sancionado por Estados Unidos luego de confrontar a la Casa Blanca. Un desencuentro con el aliado histórico de Bogotá que tuvo su punto crítico la madrugada del 26 de enero de 2025 cuando, antes de las 4 de la mañana, Petro negó el permiso de aterrizaje a un avión estadounidense que transportaba migrantes deportados. Exigía un protocolo de deportación digno.. Trump anunció poco después duros aranceles, veto de visados, sanciones financieras e inspecciones migratorias reforzadas. Petro optó por la reciprocidad. «Su bloqueo no me asusta», encaró. La crisis duró veinte horas, hasta que Colombia aceptó los términos impuestos por Trump, incluidos los vuelos sin restricciones. Pero las turbulencias continuaron, ya que Trump acusó a Petro de estar involucrado en narcotráfico y le revocó la visa.. En febrero de 2026, Petro fue recibido en la Casa Blanca para una reunión en el Despacho Oval «muy buena», a decir de Trump. Desde entonces, las asperezas se han limado, pero no han dejado de existir, con el presidente colombiano siendo un crítico del mandatario estadounidense, sin confrontarlo.. En el camino, Petro ha tenido que atender un cierre de mandato cargado de otras complicaciones. En 2025 su único gran éxito fue la reforma laboral, que incluyó la reducción de la jornada semanal de 48 a 42 horas, con ampliación de la licencia de paternidad y el reforzamiento de protecciones ante despidos injustificados. Asimismo, entró en vigencia la reforma de las pensiones que extendió de forma significativa los subsidios y la cobertura de atención para adultos mayores.. El 71% de las promesas no se han cumplido. Pero un informe del Congreso colombiano reporta que el 71% de las promesas del Plan Nacional de Desarrollo de Petro no se cumplieron. Ya en 2025 el primero en admitir el «fracaso» de ciertas políticas era el propio Petro, como lo dijo en un consejo de ministros televisado. Petro también quiso modificar el sistema tributario y la salud. Pero allí no pudo avanzar. La reforma sanitaria, su proyecto estrella, fue bloqueada por el Congreso en dos ocasiones ante las dudas sobre su sostenibilidad fiscal. El presidente no pudo sortear el asunto ni por la vía de decretos ejecutivos.. En abril de 2026, la crisis fiscal se agudizó y Petro decretó la emergencia económica, anunciando una nueva reforma tributaria para equilibrar el presupuesto. Además, dijo que podría gobernar sus últimos meses por decreto si el Legislativo no aprobaba sus iniciativas. No obstante, quizá el mayor peso de su legado es no haber logrado la «paz total», y cerrar su mandato aún con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en pie de guerra, así como distintas disidencias de las FARC que siguen teniendo control territorial y de cultivos de droga en Colombia.. La «paz total». Con Petro se retomaron los diálogos de paz, pero las mesas quedaron suspendidas. El resultado fue el recrudecimiento de la violencia. En 2025 hubo un aumento de las disputas armadas entre los grupos, con un incremento del 34% respecto a 2024. Además, los ataques contra infraestructuras civiles crecieron un 58%, y los secuestros se dispararon 133%. Fue el año más violento de Colombia desde que se firmaron los acuerdos de paz en 2016.. Esto ocurrió mientras Petro se mostró más militarista que nunca, con la designación en febrero de 2025 de un militar como ministro de la Defensa, por primera vez en 30 años. Fue la apuesta más alejada de sus principios de izquierda, pero a su vez la admisión más clara del fracaso de las negociaciones, según coincidieron los analistas colombianos.
El mandatario colombiano deja avances sociales, choques con EE UU y una seguridad en deterioro
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