Secundado por la fuerza del reconocimiento colectivo que sólo una comunidad –en este caso cinematográfica– como la de Cannes es capaz de otorgar, Peter Jackson se convierte en el protagonista indiscutible del arranque de la 79ª edición del prestigioso certamen. «Será uno de los mayores momentos de mi carrera. Cannes ha desempeñado un papel decisivo en mi trayectoria como cineasta», vaticinaba el director cuando se anunció que recibiría la Palma de Oro de honor en el festival de cine de autor europeo más importante del mundo al que acudió por primera vez con su ópera prima, «Mal gusto», a finales de la década de los ochenta.. Aunque la identidad creativa del cineasta neozelandés ha estado particularmente marcada por la inolvidable trilogía de «El señor de los anillos», las influencias comiqueras y de género reconocidas (y reconocibles) en la estructura de sus procesos artísticos han ido cosechando a lo largo de todos estos años una filmografía lo suficientemente rica y soñadora como para convertirse en un extraordinario edificador visual de mundos posibles. Así lo atestiguan cintas como «El delirante mundo de los Feebles», «Braindead», que seguía la estela «gore» de la mencionada «Mal gusto», la extraordinaria y poco reivindicada «Criaturas celestiales», protagonizada por una jovencísima Kate Winslet con la que ganó el León de Plata en Venecia y obtuvo su primera nominación a los Oscar dentro de la categoría de mejor guion original o «The Frighteners», una historia de terror devenida en comedia de fantasmas en la que Michael J. Fox empezaba a mostrar síntomas evidentes del párkinson que anunció tener un par de años después. Destacando los virajes decisivos que ha ido manifestando a lo largo de su carrera, desde el festival reconocían que Jackson «ha marcado un antes y un después en el cine con la desmesura como marca de fábrica y su arte total de la diversión particularmente ambicioso».. Resulta bello pensar, dentro de los márgenes de ese contexto tan generacional y emocional de imaginario colectivo en el que se ha producido la entrega de la Palma por parte de Frodo, es decir, del mismísimo Elijah Wood, que esa revolución en la fabricación de imágenes que implicó el trabajo de Jackson y esa explosiva recreación de universos que ha determinado su mirada empezó precisamente en Cannes. Fue en el transcurso de la edición celebrada en 2001 cuando se exhibieron por primera vez 24 minutos de escenas de la trilogía, mayoritariamente de la secuencia de las minas de Moria. La Prensa quedó impactada. Aquel cosmos inabarcable lleno de seres nigrománticos, de hombres, de sociedades inventadas, de territorios fabulados, de criaturas, dinámicas de poder, batallas, esperanzas y deseos configurado fuera del tiempo era algo verdaderamente mágico, deslumbrante, revelador.. Jackson confesó en una entrevista que los orígenes que dieron lugar a la popular adaptación de las novelas de J. R. R. Tolkien podrían haber sido muy diferentes. «Una vez los Beatles se acercaron a Stanley Kubrick para hacer ‘‘El Señor de los Anillos’’. Esto fue antes de que Tolkien vendiera los derechos. Se acercaron a él y dijo que no. De hecho he hablado de ello con Paul McCartney y él lo ha confirmado. Había oído rumores de que iba a ser su próxima película después de «Help». John Lennon iba a interpretar a Gollum, George Harrison iba a interpretar a Gandalf, Ringo Starr iba a interpretar a Sam y Paul iba a interpretar a Frodo». ¿Se imaginan? Qué distinto habría sido el resultado de haberse llevado a cabo semejante delirio.. Esta tarde el verdadero, el real, el valeroso hobbit de la Tierra Media, el auténtico portador del anillo, le entregaba a su creador el premio. «Sobresaliente artista con una impresionante filmografía», fue la halagadora definición que utilizó un entusiasmado Wood antes de que el director de nuestros mejores y más puros sueños dibujados agradeciese con el galardón en las manos y una elegantísima humildad: «Es una Palma milagrosa, absolutamente inesperada, porque nunca he hecho una película merecedora de este premio». Se le olvidó que, igual que los magos, la gloria nunca llega tarde, ni pronto, llega exactamente cuando se lo propone.
El cineasta neozelandés obtiene un emocionante galardón como reconocimiento a toda su carrera y el encargado de otorgárselo es el mismísimo Elijah Wood
Secundado por la fuerza del reconocimiento colectivo que sólo una comunidad –en este caso cinematográfica– como la de Cannes es capaz de otorgar, Peter Jackson se convierte en el protagonista indiscutible del arranque de la 79ª edición del prestigioso certamen. «Será uno de los mayores momentos de mi carrera. Cannes ha desempeñado un papel decisivo en mi trayectoria como cineasta», vaticinaba el director cuando se anunció que recibiría la Palma de Oro de honor en el festival de cine de autor europeo más importante del mundo al que acudió por primera vez con su ópera prima, «Mal gusto», a finales de la década de los ochenta.. Aunque la identidad creativa del cineasta neozelandés ha estado particularmente marcada por la inolvidable trilogía de «El señor de los anillos», las influencias comiqueras y de género reconocidas (y reconocibles) en la estructura de sus procesos artísticos han ido cosechando a lo largo de todos estos años una filmografía lo suficientemente rica y soñadora como para convertirse en un extraordinario edificador visual de mundos posibles. Así lo atestiguan cintas como «El delirante mundo de los Feebles», «Braindead», que seguía la estela «gore» de la mencionada «Mal gusto», la extraordinaria y poco reivindicada «Criaturas celestiales», protagonizada por una jovencísima Kate Winslet con la que ganó el León de Plata en Venecia y obtuvo su primera nominación a los Oscar dentro de la categoría de mejor guion original o «The Frighteners», una historia de terror devenida en comedia de fantasmas en la que Michael J. Fox empezaba a mostrar síntomas evidentes del párkinson que anunció tener un par de años después. Destacando los virajes decisivos que ha ido manifestando a lo largo de su carrera, desde el festival reconocían que Jackson «ha marcado un antes y un después en el cine con la desmesura como marca de fábrica y su arte total de la diversión particularmente ambicioso».. Resulta bello pensar, dentro de los márgenes de ese contexto tan generacional y emocional de imaginario colectivo en el que se ha producido la entrega de la Palma por parte de Frodo, es decir, del mismísimo Elijah Wood, que esa revolución en la fabricación de imágenes que implicó el trabajo de Jackson y esa explosiva recreación de universos que ha determinado su mirada empezó precisamente en Cannes. Fue en el transcurso de la edición celebrada en 2001 cuando se exhibieron por primera vez 24 minutos de escenas de la trilogía, mayoritariamente de la secuencia de las minas de Moria. La Prensa quedó impactada. Aquel cosmos inabarcable lleno de seres nigrománticos, de hombres, de sociedades inventadas, de territorios fabulados, de criaturas, dinámicas de poder, batallas, esperanzas y deseos configurado fuera del tiempo era algo verdaderamente mágico, deslumbrante, revelador.. Jackson confesó en una entrevista que los orígenes que dieron lugar a la popular adaptación de las novelas de J. R. R. Tolkien podrían haber sido muy diferentes. «Una vez los Beatles se acercaron a Stanley Kubrick para hacer ‘‘El Señor de los Anillos’’. Esto fue antes de que Tolkien vendiera los derechos. Se acercaron a él y dijo que no. De hecho he hablado de ello con Paul McCartney y él lo ha confirmado. Había oído rumores de que iba a ser su próxima película después de «Help». John Lennon iba a interpretar a Gollum, George Harrison iba a interpretar a Gandalf, Ringo Starr iba a interpretar a Sam y Paul iba a interpretar a Frodo». ¿Se imaginan? Qué distinto habría sido el resultado de haberse llevado a cabo semejante delirio.. Esta tarde el verdadero, el real, el valeroso hobbit de la Tierra Media, el auténtico portador del anillo, le entregaba a su creador el premio. «Sobresaliente artista con una impresionante filmografía», fue la halagadora definición que utilizó un entusiasmado Wood antes de que el director de nuestros mejores y más puros sueños dibujados agradeciese con el galardón en las manos y una elegantísima humildad: «Es una Palma milagrosa, absolutamente inesperada, porque nunca he hecho una película merecedora de este premio». Se le olvidó que, igual que los magos, la gloria nunca llega tarde, ni pronto, llega exactamente cuando se lo propone.
Noticias de cultura en La Razón
