El Barcelona ganó al Espanyol, se llevó casi definitivamente LaLiga y se dejó, también, parte de sus valores en la celebración ante un rival que había sido goleador. Los jóvenes futbolistas azulgrana volvieron a demostrar, pues no es la primera vez, que no le sienta nada bien la victoria, que la digieren mal. En el campo y fuera de él, en las redes, como Lamine Yamal. Eso ha hecho que el periodista de la Cope, Paco González, se haya indignado contra esta generación azulgrana y este Barcelona.. Una celebración de más. La contienda futbolística se deslizó hacia un territorio pantanoso tras el pitido final. La euforia desmedida de los pupilos de Hansi Flick se convirtió en el epicentro de un debate que trascendió lo meramente deportivo. La sensación generalizada fue la de un exceso, de una falta de tacto hacia un adversario que, lejos de ser un convidado de piedra, había peleado bien. El trofeo liguero, casi asegurado, parecía haberles nublado el juicio, diluyendo los valores en otras épocas, les habían caracterizado.. Este sentir se amplificó en el universo digital, un terreno donde las pulsiones más inmediatas encuentran su cauce. Una instantánea, un mensaje escueto lanzado al ciberespacio por eLamine Yamal, encendió la mecha definitiva. Desde las filas del equipo blanquiazul, no tardaron en manifestarse las quejas, pues representaba una provocación innecesaria, una falta de consideración que dolía más allá del marcador. La línea entre la alegría del triunfo y la humillación del vencido se tornó peligrosamente delgada.. El origen del desacuerdo se gestó en pequeñas rencillas, en chispazos que fueron cobrando una relevancia mayor. Inicialmente, la tensión se focalizó en un encontronazo que involucró a Gavi y Pere Milla. Gestos y declaraciones que, en el fragor de la batalla, pueden pasar inadvertidos, pero que, tras la contienda, adquieren un peso específico. Pero desde el Espanyol se señaló a Fermín López como uno de los focos del altercado.. El enfado de Paco González. Esta acumulación de incidentes, de gestos que muchos consideraron fuera de lugar, provocó una profunda indignación en Paco González, que no dudó en expresar su descontento. La situación le pareció inaceptable, una traición a los principios que, a su juicio, deberían regir el deporte.. En su análisis, evocó la memoria de figuras emblemáticas del barcelonismo, aquellos que encarnaron un modelo de conducta dentro y fuera del terreno de juego. Hizo alusión a la figura de Iniesta y Puyol, dos nombres que resuenan con fuerza en la historia del club y del fútbol. Resaltó su humildad, su sobriedad, su capacidad para alzarse con innumerables títulos sin caer en la ostentación ni en la falta de respeto hacia el adversario.. «¿Dónde han quedado los valores?», se preguntó con vehemencia. «Jamás vi sacar el pecho a Iniesta o Puyol de esta manera y son futbolistas ganadores, que se hincharon a ganar todo lo que se puso por delante. ¿Dónde ha quedado la palabra valors?», dijo a micrófono. Para él, resulta incomprensible que un talento de la talla de Lamine Yamal, una estrella que ya brilla con luz propia en el firmamento futbolístico, pueda llegar a pensar que al Espanyol le «toca tragar». Una afirmación que, en su opinión, destila un aires de superioridad que dista mucho de lo que debería ser el espíritu del deporte.
El periodista deportivo ha hablado de las celebraciones del Barcelona tras derrotar a su rival en LaLiga. Y ha sido muy claro
El Barcelona ganó al Espanyol, se llevó casi definitivamente LaLiga y se dejó, también, parte de sus valores en la celebración ante un rival que había sido goleador. Los jóvenes futbolistas azulgrana volvieron a demostrar, pues no es la primera vez, que no le sienta nada bien la victoria, que la digieren mal. En el campo y fuera de él, en las redes, como Lamine Yamal. Eso ha hecho que el periodista de la Cope, Paco González, se haya indignado contra esta generación azulgrana y este Barcelona.. Una celebración de más. La contienda futbolística se deslizó hacia un territorio pantanoso tras el pitido final. La euforia desmedida de los pupilos de Hansi Flick se convirtió en el epicentro de un debate que trascendió lo meramente deportivo. La sensación generalizada fue la de un exceso, de una falta de tacto hacia un adversario que, lejos de ser un convidado de piedra, había peleado bien. El trofeo liguero, casi asegurado, parecía haberles nublado el juicio, diluyendo los valores en otras épocas, les habían caracterizado.. Este sentir se amplificó en el universo digital, un terreno donde las pulsiones más inmediatas encuentran su cauce. Una instantánea, un mensaje escueto lanzado al ciberespacio por eLamine Yamal, encendió la mecha definitiva. Desde las filas del equipo blanquiazul, no tardaron en manifestarse las quejas, pues representaba una provocación innecesaria, una falta de consideración que dolía más allá del marcador. La línea entre la alegría del triunfo y la humillación del vencido se tornó peligrosamente delgada.. El origen del desacuerdo se gestó en pequeñas rencillas, en chispazos que fueron cobrando una relevancia mayor. Inicialmente, la tensión se focalizó en un encontronazo que involucró a Gavi y Pere Milla. Gestos y declaraciones que, en el fragor de la batalla, pueden pasar inadvertidos, pero que, tras la contienda, adquieren un peso específico. Pero desde el Espanyol se señaló a Fermín López como uno de los focos del altercado.. El enfado de Paco González. Esta acumulación de incidentes, de gestos que muchos consideraron fuera de lugar, provocó una profunda indignación en Paco González, que no dudó en expresar su descontento. La situación le pareció inaceptable, una traición a los principios que, a su juicio, deberían regir el deporte.. En su análisis, evocó la memoria de figuras emblemáticas del barcelonismo, aquellos que encarnaron un modelo de conducta dentro y fuera del terreno de juego. Hizo alusión a la figura de Iniesta y Puyol, dos nombres que resuenan con fuerza en la historia del club y del fútbol. Resaltó su humildad, su sobriedad, su capacidad para alzarse con innumerables títulos sin caer en la ostentación ni en la falta de respeto hacia el adversario.. «¿Dónde han quedado los valores?», se preguntó con vehemencia. «Jamás vi sacar el pecho a Iniesta o Puyol de esta manera y son futbolistas ganadores, que se hincharon a ganar todo lo que se puso por delante. ¿Dónde ha quedado la palabra valors?», dijo a micrófono. Para él, resulta incomprensible que un talento de la talla de Lamine Yamal, una estrella que ya brilla con luz propia en el firmamento futbolístico, pueda llegar a pensar que al Espanyol le «toca tragar». Una afirmación que, en su opinión, destila un aires de superioridad que dista mucho de lo que debería ser el espíritu del deporte.
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