El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, ha elevado la tensión regional al suspender este miércoles las exportaciones de gas hacia Ucrania, condicionando su reanudación a que Kiev desbloquee el tránsito de crudo ruso por el oleoducto Druzhba. «Mientras Ucrania no suministre petróleo, no recibirá gas de Hungría», afirmó Orbán literalmente en un vídeo publicado en su página de Facebook.. Esta medida, anunciada a través de un vídeo en sus redes sociales, se suma a la previa interrupción del suministro de diésel y gasolina, dejando a Ucrania en una situación de extrema vulnerabilidad energética en plena crisis de suministro.. El conflicto surgió a raíz del bloqueo ucraniano a la petrolera rusa Lukoil y de los daños sufridos en la infraestructura tras un ataque ruso en enero, lo que Budapest califica de «chantaje inaceptable».Mientras la Comisión Europea intenta mediar ofreciendo rutas alternativas a través de Croacia (rechazadas por Hungría por sus altos costes), Orbán mantiene el pulso político vetando además un préstamo de 90.000 millones de euros de la UE destinado a Kiev, consolidando la energía como el arma definitiva de su estrategia diplomática frente a Bruselas y el gobierno de Zelenski.
El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, ha elevado la tensión regional al suspender este miércoles las exportaciones de gas hacia Ucrania, condicionando su reanudación a que Kiev desbloquee el tránsito de crudo ruso por el oleoducto Druzhba. «Mientras Ucrania no suministre petróleo, no recibirá gas de Hungría», afirmó Orbán literalmente en un vídeo publicado en su página de Facebook.. Esta medida, anunciada a través de un vídeo en sus redes sociales, se suma a la previa interrupción del suministro de diésel y gasolina, dejando a Ucrania en una situación de extrema vulnerabilidad energética en plena crisis de suministro.. El conflicto surgió a raíz del bloqueo ucraniano a la petrolera rusa Lukoil y de los daños sufridos en la infraestructura tras un ataque ruso en enero, lo que Budapest califica de «chantaje inaceptable». Mientras la Comisión Europea intenta mediar ofreciendo rutas alternativas a través de Croacia (rechazadas por Hungría por sus altos costes), Orbán mantiene el pulso político vetando además un préstamo de 90.000 millones de euros de la UE destinado a Kiev, consolidando la energía como el arma definitiva de su estrategia diplomática frente a Bruselas y el gobierno de Zelenski.
El primer ministro Orban endurece su postura con Kiev y vincula directamente el gas a la reactivación del oleoducto Druzhba
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