La Unión Europea se enfrenta a su hora de la verdad. Sin el apoyo de Estados Unidos y con Ucrania bordeando la bancarrota, los líderes del club comunitario deciden mañana si inmovilizar cientos de miles de millones de euros de activos rusos congelados en bancos europeos o no. El primer ministro de Hungría, el ultranacionalista Viktor Orbán, considera que recurrir a los activos rusos para ayudar a Kiev equivalen a «una declaración de guerra» a Moscú, y alertó de que el Kremlin responderá con «medidas contundentes».. Orbán, el líder de los Veintisiete más cercano al presidente ruso, Vladímir Putin, hizo esas advertencias a los periodistas que lo acompañaban en un vuelo a Bruselas la noche del martes, informó el portal magyarnemzet.hu, un medio cercano al Gobierno magiar. «Los planes de la Comisión Europea de quitarle los bienes a Rusia y dárselos a Ucrania, que está en guerra con Moscú, no es otra cosa que una abierta declaración de guerra», dijo el mandatario húngaro.. La UE tiene que decidir la posibilidad de destinar más de 92.000 millones de euros de los fondos congelados en el banco Euroclear, una entidad financiera belga especializada en la liquidación y custodia de valores que ha pasado a ocupar un lugar central en el debate político europeo. Esta institución alberga activos rusos por un valor aproximado de 193.000 millones de euros, en su mayoría pertenecientes al Banco Central de Rusia, que permanecen inmovilizados desde 2022 tras las sanciones impuestas por la Unión Europea por la invasión de Ucrania.. Esos fondos soberanos rusos irían a Ucrania en forma de un “préstamo para la reconstrucción”, una iniciativa impulsada por la Comisión Europea y respaldada por países como Alemania. La propuesta será uno de los asuntos centrales de la cumbre europea prevista para este jueves y viernes en Bruselas y supondría un cambio significativo en la política de sanciones comunitaria contra Rusia. El canciller alemán, Friedrich Merz, advirtió el lunes en Berlín de que un fracaso en este intento podría dañar durante años la credibilidad y la capacidad de actuación de la Unión Europea.. Los países de la UE en su mayoría quiere que Bélgica ceda y descongele esos fondos. Sería la única vía rápida y viable para proporcionar un respaldo económico a Ucrania en un momento crítico en el que pierde en el campo de batalla y en la mesa de negociación, con Donald Trump apoyando claramente las pretensiones territoriales de Vladimir Putin. La UE explora complejas fórmulas jurídicas para desbloquear la iniciativa y sumar a Bélgica y a otros Estados reticentes, como Italia, Bulgaria y Malta. Lo que se propone es la emisión de deuda conjunta, una opción que choca con la oposición tajante de Alemania y de los Países Bajos.. Orbán es el más claro opositor a este plan de la UE. Tras afirmar que le había escrito a Putin para preguntarle sobre las posibles respuestas de Rusia a estas medidas, el primer ministro húngaro alertó de que Moscú «adoptaría medidas contundentes, utilizando todos los instrumentos legales del derecho internacional, pero considerando el voto de cada Estado». En este contexto, dejó claro que Hungría estaría fuera del alcance de las respuestas rusas al no haber apoyado la controvertida medida. «Nos hemos protegido contra las medidas económicas», dijo Orbán, aludiendo a que su Gobierno «bajo ninguna circunstancia» apoyará la utilización de los activos congelados.
La Unión Europea se enfrenta a su hora de la verdad. Sin el apoyo de Estados Unidos y con Ucrania bordeando la bancarrota, los líderes del club comunitario deciden mañana si inmovilizar cientos de miles de millones de euros de activos rusos congelados en bancos europeos o no. El primer ministro de Hungría, el ultranacionalista Viktor Orbán, considera que recurrir a los activos rusos para ayudar a Kiev equivalen a «una declaración de guerra» a Moscú, y alertó de que el Kremlin responderá con «medidas contundentes».. Orbán, el líder de los Veintisiete más cercano al presidente ruso, Vladímir Putin, hizo esas advertencias a los periodistas que lo acompañaban en un vuelo a Bruselas la noche del martes, informó el portal magyarnemzet.hu, un medio cercano al Gobierno magiar. «Los planes de la Comisión Europea de quitarle los bienes a Rusia y dárselos a Ucrania, que está en guerra con Moscú, no es otra cosa que una abierta declaración de guerra», dijo el mandatario húngaro.. La UE tiene que decidir la posibilidad de destinar más de 92.000 millones de euros de los fondos congelados en el banco Euroclear, una entidad financiera belga especializada en la liquidación y custodia de valores que ha pasado a ocupar un lugar central en el debate político europeo. Esta institución alberga activos rusos por un valor aproximado de 193.000 millones de euros, en su mayoría pertenecientes al Banco Central de Rusia, que permanecen inmovilizados desde 2022 tras las sanciones impuestas por la Unión Europea por la invasión de Ucrania.. Esos fondos soberanos rusos irían a Ucrania en forma de un “préstamo para la reconstrucción”, una iniciativa impulsada por la Comisión Europea y respaldada por países como Alemania. La propuesta será uno de los asuntos centrales de la cumbre europea prevista para este jueves y viernes en Bruselas y supondría un cambio significativo en la política de sanciones comunitaria contra Rusia. El canciller alemán, Friedrich Merz, advirtió el lunes en Berlín de que un fracaso en este intento podría dañar durante años la credibilidad y la capacidad de actuación de la Unión Europea.. Los países de la UE en su mayoría quiere que Bélgica ceda y descongele esos fondos. Sería la única vía rápida y viable para proporcionar un respaldo económico a Ucrania en un momento crítico en el que pierde en el campo de batalla y en la mesa de negociación, con Donald Trump apoyando claramente las pretensiones territoriales de Vladimir Putin. La UE explora complejas fórmulas jurídicas para desbloquear la iniciativa y sumar a Bélgica y a otros Estados reticentes, como Italia, Bulgaria y Malta. Lo que se propone es la emisión de deuda conjunta, una opción que choca con la oposición tajante de Alemania y de los Países Bajos.. Orbán es el más claro opositor a este plan de la UE. Tras afirmar que le había escrito a Putin para preguntarle sobre las posibles respuestas de Rusia a estas medidas, el primer ministro húngaro alertó de que Moscú «adoptaría medidas contundentes, utilizando todos los instrumentos legales del derecho internacional, pero considerando el voto de cada Estado». En este contexto, dejó claro que Hungría estaría fuera del alcance de las respuestas rusas al no haber apoyado la controvertida medida. «Nos hemos protegido contra las medidas económicas», dijo Orbán, aludiendo a que su Gobierno «bajo ninguna circunstancia» apoyará la utilización de los activos congelados.
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