Mamadou y Doudou están en un banco cuando un chico les intenta vender una bici. “Son 40 euros”, les dice. “Tiene batería, como tu patinete”. Ellos dos se ríen. “Eso no vale más de diez euros”, dicen. “No está bien de la cabeza”, dice el primero.. A su lado, un séquito de cámaras apunta hacia el jardín de la ermita de Orriols, esperando la llegada de Mónica Oltra, quien acude invitada por el ministro de Consumo, Pablo Bustinduy, de Sumar; a un acto con asociaciones vecinales en la sede Orriols Convive.. Es el primer acto al que acude tras haberse postulado para la alcaldía de Valencia, pero pocos vecinos saben quién es. Mamadou pregunta, y cuando se lo dicen, se lo cuenta a su compañero. Ambos son senegaleses, de Dakar y St. Louis, y llevan dos años en Valencia, donde dicen estar bien.. Unos metros más allá, dos hombres de mediana edad se asombran ante el batiburrillo de cámaras. Cuando les dicen que viene el ministro Bustinduy, no saben quién es, pero al escuchar el nombre de Oltra sí reaccionan. “Ah, ¿viene Oltra? Eso es otra cosa. Esa es buena gente”, dicen.. “Pero te voy a decir una cosa, en este barrio hay más gente de derechas que de izquierdas ya”, asegura uno de ellos.. La que fuera vicepresidenta del Consell ha elegido el distrito de Rascanya en Orriols para su primer paseo por la ciudad de Valencia. Se trata de un barrio en el que conviven aquellos que compraron casas nuevas cuando Valencia comenzó a expandirse con viviendas antiguas, donde vive gente humilde.. Aún así, en las elecciones municipales de 2023, en el distrito de Rascanya ganó el PP con 7.646 votos, por 5.601 del PSOE; 5.576 de Compromís y 3.235 a Vox; además de 627 a Podem-EUPV; y 616 a Ciudadanos.. Minutos después, aparece Oltra flanqueando al ministro Bustinduy y junto con la portavoz de Compromís en el Ayuntamiento de Valencia, Papi Robles, y el diputado de Compromís, Alberto Ibáñez, diputado de Compromís en el Congreso afín a Sumar y dentro de la rama Iniciativa a la que pertenece Oltra.. Se paran ante las cámaras y una vecina dice en alto: “Míralos qué bien posan, pero luego no hacen ‘ná’”, afirma. Caminan apenas veinte metros en silencio y la exvicepresidenta entra rodeada de cuerpos y cámaras, con algunos pocos vecinos curiosos, pero sin pararse a saludar a ningún vecino ni hablar con la prensa.. Su equipo de comunicación afirma que fue invitada por Bustinduy y al ser un acto organizado por el Ministerio, prefiere no hablar. El ministro confirma que le cursó la invitación: “Es un absoluto honor que vaya a participar en la reunión, nadie mejor que Oltra conoce esta tierra y estoy absolutamente convencido que va a volver a gobernar la izquierda y será Oltra quien sea la alcaldesa”, afirma ante los medios.. Bustinduy reivindica el decreto para prorrogar dos años el alquiler y topar el precio. “Las ciudades no deben ser parques temáticos”, afirma, aunque su presencia, o más bien la de Oltra, haya convertido las esquinas de las calles Alberto Rodríguez y Duque de Mandas en uno por unos minutos.. Mientras, Oltra la espera dentro. No es todavía oficialmente la candidata a la alcaldía, pero a poco más de un año para las elecciones municipales, ha empezado a conformar una agenda política.. A la salida, aunque no estaba previsto, sí atiende a los medios. “La calle no he dejado de pisarla”, dice Oltra, que reivindica al barrio de Orriols como uno con “ciudadanía implicada, un lugar amable, emancipador y luchador”.. Oltra dice que ha tenido que escuchar “historias desgarradoras” de vecinos que viven “cinco familias, 20 personas viven en 60 metros cuadrados. Eso no es una vida digna”.. Por eso, ha lamentado que el decreto para prorrogar dos años el precio de los alquileres a quienes se les agotan que se votará el martes no tenga mayoría, y ha pedido una “reflexión” a los diputados.. Unos metros más allá, Carmen y Antonio hablan de este mismo tema sentados en un banco mirando hacia la sede de la asociación. “Yo tengo un piso alquilado a 400 euros, para qué quiero más, pero otros en el edificio donde vivimos lo han alquilado a 2.000 euros”, dice la mujer. “Es para estudiantes, por habitaciones, pero eso debería estar prohibido”, añade su marido.. La pareja de jubilados dice que llevan 60 años viviendo en el barrio y que ha cambiado mucho. Cuando se enteran que está Oltra dicen que esa es “valiente” y “la echaron” pero “tiene carácter”, aunque Carmen sentencia: “Somos socialistas”, y afirma que votarán a Pilar Bernabé.. Ha empezado la batalla, aunque Oltra dice que no bajará “al barro”, y tiende la mano a un pacto como el que pide Gabriel Rufián para las fuerzas a la izquierda del PSOE. “Ha de haber un pacto de todas las fuerzas políticas que quieren que esto cambie, que no haga mas ricos a los ultraricos y sí la vida más fácil a la gente. Los que estamos en el otro lado claro que nos vamos a unir”, afirma.. Al fondo, se oye unos tímidos gritos de alcaldesa. “Me he emocionado, se me han puesto los pelos de punta”, afirma sobre ese apoyo. “Esa fuerza y cariño nos tiene que poner en pie”.
La exvicepresidenta realiza su primer acto en las calles de la ciudad tras postularse a alcaldesa de Valencia con el ministro Bustinduy en uno de los barrios más humildes de la ciudad
Mamadou y Doudou están en un banco cuando un chico les intenta vender una bici. “Son 40 euros”, les dice. “Tiene batería, como tu patinete”. Ellos dos se ríen. “Eso no vale más de diez euros”, dicen. “No está bien de la cabeza”, dice el primero.. A su lado, un séquito de cámaras apunta hacia el jardín de la ermita de Orriols, esperando la llegada de Mónica Oltra, quien acude invitada por el ministro de Consumo, Pablo Bustinduy, de Sumar; a un acto con asociaciones vecinales en la sede Orriols Convive.. Es el primer acto al que acude tras haberse postulado para la alcaldía de Valencia, pero pocos vecinos saben quién es. Mamadou pregunta, y cuando se lo dicen, se lo cuenta a su compañero. Ambos son senegaleses, de Dakar y St. Louis, y llevan dos años en Valencia, donde dicen estar bien.. Unos metros más allá, dos hombres de mediana edad se asombran ante el batiburrillo de cámaras. Cuando les dicen que viene el ministro Bustinduy, no saben quién es, pero al escuchar el nombre de Oltra sí reaccionan. “Ah, ¿viene Oltra? Eso es otra cosa. Esa es buena gente”, dicen.. “Pero te voy a decir una cosa, en este barrio hay más gente de derechas que de izquierdas ya”, asegura uno de ellos.. La que fuera vicepresidenta del Consell ha elegido el distrito de Rascanya en Orriols para su primer paseo por la ciudad de Valencia. Se trata de un barrio en el que conviven aquellos que compraron casas nuevas cuando Valencia comenzó a expandirse con viviendas antiguas, donde vive gente humilde.. Aún así, en las elecciones municipales de 2023, en el distrito de Rascanya ganó el PP con 7.646 votos, por 5.601 del PSOE; 5.576 de Compromís y 3.235 a Vox; además de 627 a Podem-EUPV; y 616 a Ciudadanos.. Minutos después, aparece Oltra flanqueando al ministro Bustinduy y junto con la portavoz de Compromís en el Ayuntamiento de Valencia, Papi Robles, y el diputado de Compromís, Alberto Ibáñez, diputado de Compromís en el Congreso afín a Sumar y dentro de la rama Iniciativa a la que pertenece Oltra.. Se paran ante las cámaras y una vecina dice en alto: “Míralos qué bien posan, pero luego no hacen ‘ná’”, afirma. Caminan apenas veinte metros en silencio y la exvicepresidenta entra rodeada de cuerpos y cámaras, con algunos pocos vecinos curiosos, pero sin pararse a saludar a ningún vecino ni hablar con la prensa.. Su equipo de comunicación afirma que fue invitada por Bustinduy y al ser un acto organizado por el Ministerio, prefiere no hablar. El ministro confirma que le cursó la invitación: “Es un absoluto honor que vaya a participar en la reunión, nadie mejor que Oltra conoce esta tierra y estoy absolutamente convencido que va a volver a gobernar la izquierda y será Oltra quien sea la alcaldesa”, afirma ante los medios.. Bustinduy reivindica el decreto para prorrogar dos años el alquiler y topar el precio. “Las ciudades no deben ser parques temáticos”, afirma, aunque su presencia, o más bien la de Oltra, haya convertido las esquinas de las calles Alberto Rodríguez y Duque de Mandas en uno por unos minutos.. Mientras, Oltra la espera dentro. No es todavía oficialmente la candidata a la alcaldía, pero a poco más de un año para las elecciones municipales, ha empezado a conformar una agenda política.. A la salida, aunque no estaba previsto, sí atiende a los medios. “La calle no he dejado de pisarla”, dice Oltra, que reivindica al barrio de Orriols como uno con “ciudadanía implicada, un lugar amable, emancipador y luchador”.. Oltra dice que ha tenido que escuchar “historias desgarradoras” de vecinos que viven “cinco familias, 20 personas viven en 60 metros cuadrados. Eso no es una vida digna”.. Por eso, ha lamentado que el decreto para prorrogar dos años el precio de los alquileres a quienes se les agotan que se votará el martes no tenga mayoría, y ha pedido una “reflexión” a los diputados.. Unos metros más allá, Carmen y Antonio hablan de este mismo tema sentados en un banco mirando hacia la sede de la asociación. “Yo tengo un piso alquilado a 400 euros, para qué quiero más, pero otros en el edificio donde vivimos lo han alquilado a 2.000 euros”, dice la mujer. “Es para estudiantes, por habitaciones, pero eso debería estar prohibido”, añade su marido.. La pareja de jubilados dice que llevan 60 años viviendo en el barrio y que ha cambiado mucho. Cuando se enteran que está Oltra dicen que esa es “valiente” y “la echaron” pero “tiene carácter”, aunque Carmen sentencia: “Somos socialistas”, y afirma que votarán a Pilar Bernabé.. Ha empezado la batalla, aunque Oltra dice que no bajará “al barro”, y tiende la mano a un pacto como el que pide Gabriel Rufián para las fuerzas a la izquierda del PSOE. “Ha de haber un pacto de todas las fuerzas políticas que quieren que esto cambie, que no haga mas ricos a los ultraricos y sí la vida más fácil a la gente. Los que estamos en el otro lado claro que nos vamos a unir”, afirma.. Al fondo, se oye unos tímidos gritos de alcaldesa. “Me he emocionado, se me han puesto los pelos de punta”, afirma sobre ese apoyo. “Esa fuerza y cariño nos tiene que poner en pie”.
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