Cuatro nació en 2005 con un informativo: Iñaki Gabilondo inauguraba una televisión que se atrevía a pintar toda la pantalla de rojo. Rojo chillón. Heredera de la vanguardia de Canal Plus, la nueva cadena jugaba a una modernidad atractiva para el público más consumidor. El que no solo quiere ver, también necesita estar a la última.. Pero la crisis económica y los cambios de consumo audiovisual hicieron que Cuatro terminara integrada en Mediaset. Su personalidad acabó tan fagocitada por Telecinco que en 2019 se cerraron aquellos Noticias Cuatro que inauguró el prestigio de Gabilondo en primer plano. Los informativos dan tono, orden y prestigio a cualquier canal que quiera pensar en grande. Sin noticias, Cuatro se convirtió en un cajón más desordenado, que solía ir a rebufo de las necesidades del canal principal del grupo.. No es de extrañar que en enero de 2024 se decidiera reabrir de nuevo, y con la solemnidad que merece, la marca Noticias Cuatro, a la vez que Telecinco estaba cambiando la identidad de sus informativos tras la jubilación de Piqueras y el fichaje de Franganillo. A diferencia de la etapa anterior, que ambos espacios compartieron el plató I de los estudios de Mediaset, ahora se decidió sacar músculo con dos platós bien diferenciados. Como Atresmedia: La Sexta y Antena 3 mantienen su carácter separado no solo en redacción, también en espacios escénicos.. Mediaset España incluso dio a Cuatro su plató más nuevo, el número 7, con una amplitud maravillosa para hacer formatos de entretenimiento. Allí se ha llegado a producir Hay una cosa que te quiero decir de Jorge Javier Vázquez. Sin embargo, desde este lunes, de nuevo, Noticias Cuatro ha regresado a compartir techo con Informativos Telecinco. Es más, ahora comparten mismo set y misma pantalla en el estudio de informativos. Y, de paso, se libera el estudio 7 para sacarlo más partido.. El espectador no nota en exceso el cambio. Es lo que tienen las grandes pantallas, que al final homogeneizan todos los programas. La clave está en que se alimentan los leds con los colores corporativos del canal en emisión, no se muestra el lado en el que está la mesa identificable, la de Franganillo, y se ubica un pequeño escritorio en el escenario pantalla. Allí también se realiza La mirada crítica y una edición del deportivo El Desmarque, en este caso, con una mesa que ha pasado por una larga lista de programas de Mediaset. La tele históricamente siempre ha reciclado mucho.. Ahí asoma la contradicción: una cadena generalista debe ser eficiente como factoría de producción pero, a la vez, no puede dar la sensación de empobrecimiento. Telecinco lo sufre. Se ha creado hasta mofa de que la mayoría de sus prime time se hagan desde el estudio 6, el de los realities. La tele entra por los ojos y es vital que el color diverso de la sociedad se muestre en el devenir de la emisión. Igual sucede con los programas que con la escaleta de una gala musical. Como ha acontecido en la primera noche del Benidorm Fest 2026. Con todas las actuaciones estéticamente demasiado apagadas, en vez de transmitir la disparidad de la verbena española. Lo que propicia una monotonía que no descubre diferentes mundos al espectador. Y eso es la tele, al fin y al cabo: la ilusión de la compañía hecha curiosidad. En este mismo sentido, poner todos los huevos en la misma cesta ha pasado factura a Mediaset. El canal padece un público que rechaza su imagen de antemano y, a la vez, otro público que ha interiorizado que ya sabe lo que ponen siempre. Incluso da la sensación de que solo hay margen para un mood de programa.. Pero ese no es el problema de los informativos de Mediaset con una redacción que ha sabido mantener su independencia, a pesar del ruido de los magacines de la cadena. Cuatro y Telecinco tienen su tono propio gracias a un equipo de periodistas que mantiene la credibilidad y que tradicionalmente ha huido de los sometimientos de las emociones ultras que paralizan la razón. Ahora la plantilla siente que sufre recortes disfrazados de eficiencia. Y lo de compartir en su caso plató es lo de menos. De hecho, no es un problema. Lo visten bien para que cada emisión tenga su ADN. Incluso Mediaset podría hacer una escenografía única de grupo que transmitiera el compromiso con la información desde una redacción-control central. Eso el espectador no lo rechaza si tiene la autoría de la credibilidad serena que deslinda la informativo de un espectáculo.. Ahí Cuatro y Telecinco conviven bien. El huracán está en todo lo que lo rodea. La percepción del share más elevado en horas de menor competencia es perversa, pues hace creer que funcionan unos programas que solo te meten a presión en un anillo ideológico que aupa la cuota de pantalla entre creyentes pero, a la vez, impide aspirar a públicos más transversales. Frena la congregación que es la tele. El éxito de Pasapalabra, vamos. Ahí Noticias Cuatro e Informativos Telecinco no están en crisis: hay un buen equipo de periodistas que piensan antes que hablan, que coteja antes de emitir, que argumenta más que repite lo mismo hasta transformarse en previsibles. En cambio, el grupo transmite estar perdido en esa inmediatez que no tiene claro lo que quiere ser en el futuro. Por eso mismo, quizá, regresa todo el rato a aquello que, paradójicamente, evidenciaron que querían dejar de ser porque la sociedad estaba avanzando hacia otras proteínas. Gajes de poner todos los huevos en una única cesta. Es difícil desaprender la costumbres del gallinero.
¿Eficiencia o recorte?
20MINUTOS.ES – Televisión
Cuatro nació en 2005 con un informativo: Iñaki Gabilondo inauguraba una televisión que se atrevía a pintar toda la pantalla de rojo. Rojo chillón. Heredera de la vanguardia de Canal Plus, la nueva cadena jugaba a una modernidad atractiva para el público más consumidor. El que no solo quiere ver, también necesita estar a la última.. Pero la crisis económica y los cambios de consumo audiovisual hicieron que Cuatro terminara integrada en Mediaset. Su personalidad acabó tan fagocitada por Telecinco que en 2019 se cerraron aquellos Noticias Cuatroque inauguró el prestigio de Gabilondo en primer plano. Los informativos dan tono, orden y prestigio a cualquier canal que quiera pensar en grande. Sin noticias, Cuatro se convirtió en un cajón más desordenado, que solía ir a rebufo de las necesidades del canal principal del grupo.. No es de extrañar que en enero de 2024 se decidiera reabrir de nuevo, y con la solemnidad que merece, la marca Noticias Cuatro, a la vez que Telecinco estaba cambiando la identidad de sus informativos tras la jubilación de Piqueras y el fichaje de Franganillo. A diferencia de la etapa anterior, que ambos espacios compartieron el plató I de los estudios de Mediaset, ahora se decidió sacar músculo con dos platós bien diferenciados. Como Atresmedia: La Sexta y Antena 3 mantienen su carácter separado no solo en redacción, también en espacios escénicos.. Mediaset España incluso dio a Cuatro su plató más nuevo, el número 7, con una amplitud maravillosa para hacer formatos de entretenimiento. Allí se ha llegado a producir Hay una cosa que te quiero decir de Jorge Javier Vázquez. Sin embargo, desde este lunes, de nuevo, Noticias Cuatro ha regresado a compartir techo con Informativos Telecinco. Es más, ahora comparten mismo set y misma pantalla en el estudio de informativos. Y, de paso, se libera el estudio 7 para sacarlo más partido.. El espectador no nota en exceso el cambio. Es lo que tienen las grandes pantallas, que al final homogeneizan todos los programas. La clave está en que se alimentan los leds con los colores corporativos del canal en emisión, no se muestra el lado en el que está la mesa identificable, la de Franganillo, y se ubica un pequeño escritorio en el escenario pantalla. Allí también se realiza La mirada crítica y una edición del deportivo El Desmarque, en este caso, con una mesa que ha pasado por una larga lista de programas de Mediaset. La tele históricamente siempre ha reciclado mucho.. Ahí asoma la contradicción: una cadena generalista debe ser eficiente como factoría de producción pero, a la vez, no puede dar la sensación de empobrecimiento. Telecinco lo sufre. Se ha creado hasta mofa de que la mayoría de sus prime time se hagan desde el estudio 6, el de los realities. La tele entra por los ojos y es vital que el color diverso de la sociedad se muestre en el devenir de la emisión. Igual sucede con los programas que con la escaleta de una gala musical. Como ha acontecido en la primera noche del Benidorm Fest 2026. Con todas las actuaciones estéticamente demasiado apagadas, en vez de transmitir la disparidad de la verbena española. Lo que propicia una monotonía que no descubre diferentes mundos al espectador. Y eso es la tele, al fin y al cabo: la ilusión de la compañía hecha curiosidad. En este mismo sentido, poner todos los huevos en la misma cesta ha pasado factura a Mediaset. El canal padece un público que rechaza su imagen de antemano y, a la vez, otro público que ha interiorizado que ya sabe lo que ponen siempre. Incluso da la sensación de que solo hay margen para un mood de programa.. Pero ese no es el problema de los informativos de Mediaset con una redacción que ha sabido mantener su independencia, a pesar del ruido de los magacines de la cadena. Cuatro y Telecinco tienen su tono propio gracias a un equipo de periodistas que mantiene la credibilidad y que tradicionalmente ha huido de los sometimientos de las emociones ultras que paralizan la razón. Ahora la plantilla siente que sufre recortes disfrazados de eficiencia. Y lo de compartir en su caso plató es lo de menos. De hecho, no es un problema. Lo visten bien para que cada emisión tenga su ADN. Incluso Mediaset podría hacer una escenografía única de grupo que transmitiera el compromiso con la información desde una redacción-control central. Eso el espectador no lo rechaza si tiene la autoría de la credibilidad serena que deslinda la informativo de un espectáculo.. Ahí Cuatro y Telecinco conviven bien. El huracán está en todo lo que lo rodea. La percepción del share más elevado en horas de menor competencia es perversa, pues hace creer que funcionan unos programas que solo te meten a presión en un anillo ideológico que aupa la cuota de pantalla entre creyentes pero, a la vez, impide aspirar a públicos más transversales. Frena la congregación que es la tele. El éxito de Pasapalabra, vamos. Ahí Noticias Cuatro e Informativos Telecinco no están en crisis: hay un buen equipo de periodistas que piensan antes que hablan, que coteja antes de emitir, que argumenta más que repite lo mismo hasta transformarse en previsibles. En cambio, el grupo transmite estar perdido en esa inmediatez que no tiene claro lo que quiere ser en el futuro. Por eso mismo, quizá, regresa todo el rato a aquello que, paradójicamente, evidenciaron que querían dejar de ser porque la sociedad estaba avanzando hacia otras proteínas. Gajes de poner todos los huevos en una única cesta. Es difícil desaprender la costumbres del gallinero.
