Uno de los momentos más espontáneos y cercanos de la visita del Papa León XIV a España se vivió este miércoles en la iglesia de Iglesia de San Agustín, durante un encuentro con entidades sociales y caritativas que trabajan diariamente con personas en situación de vulnerabilidad. El acto incluía varios testimonios y un diálogo con algunos beneficiarios de estas obras sociales. Entre ellos se encontraba Renzo, un niño de una familia con dificultades económicas que tenía preparadas varias preguntas sobre temas tan profundos como el sufrimiento, la pobreza, el perdón o la presencia del mal en el mundo. Sin embargo, antes de entrar en esas cuestiones, decidió formular una pregunta mucho más sencilla y directa: si al Papa le gustaba el fútbol.. La respuesta del Pontífice provocó inmediatamente las risas y la simpatía del público. León XIV comenzó recordando que su deporte más conocido es el tenis, pero añadió que también había jugado al fútbol durante su juventud. Eso sí, matizó con humor que en sus primeros años practicó sobre todo fútbol americano, “un poco más violento”, comentó entre risas.. A continuación, explicó que también jugó al fútbol convencional durante su etapa en Perú, especialmente cuando vivía en Trujillo y compartía tiempo con los seminaristas. Fue entonces cuando reveló un detalle que muchos no esperaban conocer: su posición sobre el terreno de juego. “Defensa, si quieren saber”, respondió. Y añadió con humildad que nunca destacó precisamente por marcar goles. “No era gran goleador”, reconoció.. El Papa aprovechó además para recordar algunos episodios de su afición futbolística. Contó que cuando vivía en Roma siguió con interés el Mundial celebrado en España en 1982, la primera Copa del Mundo que recuerda haber vivido con intensidad. Más tarde, ya en Perú, continuó pendiente de los equipos locales mientras seguía jugando ocasionalmente con los seminaristas.. El fútbol, como la vida. Pero la anécdota deportiva pronto dio paso a una reflexión más profunda. León XIV afirmó que el deporte es una ayuda importante para conservar la salud física, mental y espiritual, algo que, según explicó, siempre ha formado parte de su vida. A partir de ahí utilizó el fútbol como una metáfora de la existencia humana y de la labor que desarrollan las entidades sociales presentes en el encuentro.. El Pontífice señaló que el fútbol enseña una lección fundamental: la vida no está hecha para recorrerse en solitario, sino para jugarse en equipo. Advirtió de que una persona puede convertirse en una gran estrella, pero si nunca pasa el balón y no permite que los demás participen, terminará perdiendo. Por el contrario, sostuvo que el verdadero éxito llega cuando se piensa en los otros y se procura integrar a todos en el juego.. Con esa imagen del trabajo colectivo, León XIV quiso reconocer la labor de las organizaciones sociales presentes en San Agustín, felicitándolas por su esfuerzo diario en favor de quienes más lo necesitan. Una sencilla pregunta sobre fútbol acabó convirtiéndose así en una de las intervenciones más humanas y cercanas de toda la jornada, permitiendo conocer una faceta poco habitual del Pontífice: la de aquel joven defensa que, aunque no marcaba muchos goles, aprendió en el deporte el valor de jugar para los demás.
León XIV recordó sus partidos con seminaristas en Perú y aprovechó para lanzar una reflexión sobre el trabajo en equipo
Uno de los momentos más espontáneos y cercanos de la visita del Papa León XIV a España se vivió este miércoles en la iglesia de Iglesia de San Agustín, durante un encuentro con entidades sociales y caritativas que trabajan diariamente con personas en situación de vulnerabilidad. El acto incluía varios testimonios y un diálogo con algunos beneficiarios de estas obras sociales. Entre ellos se encontraba Renzo, un niño de una familia con dificultades económicas que tenía preparadas varias preguntas sobre temas tan profundos como el sufrimiento, la pobreza, el perdón o la presencia del mal en el mundo. Sin embargo, antes de entrar en esas cuestiones, decidió formular una pregunta mucho más sencilla y directa: si al Papa le gustaba el fútbol.. La respuesta del Pontífice provocó inmediatamente las risas y la simpatía del público. León XIV comenzó recordando que su deporte más conocido es el tenis, pero añadió que también había jugado al fútbol durante su juventud. Eso sí, matizó con humor que en sus primeros años practicó sobre todo fútbol americano, “un poco más violento”, comentó entre risas.. A continuación, explicó que también jugó al fútbol convencional durante su etapa en Perú, especialmente cuando vivía en Trujillo y compartía tiempo con los seminaristas. Fue entonces cuando reveló un detalle que muchos no esperaban conocer: su posición sobre el terreno de juego. “Defensa, si quieren saber”, respondió. Y añadió con humildad que nunca destacó precisamente por marcar goles. “No era gran goleador”, reconoció.. El Papa aprovechó además para recordar algunos episodios de su afición futbolística. Contó que cuando vivía en Roma siguió con interés el Mundial celebrado en España en 1982, la primera Copa del Mundo que recuerda haber vivido con intensidad. Más tarde, ya en Perú, continuó pendiente de los equipos locales mientras seguía jugando ocasionalmente con los seminaristas.. El fútbol, como la vida. Pero la anécdota deportiva pronto dio paso a una reflexión más profunda. León XIV afirmó que el deporte es una ayuda importante para conservar la salud física, mental y espiritual, algo que, según explicó, siempre ha formado parte de su vida. A partir de ahí utilizó el fútbol como una metáfora de la existencia humana y de la labor que desarrollan las entidades sociales presentes en el encuentro.. El Pontífice señaló que el fútbol enseña una lección fundamental: la vida no está hecha para recorrerse en solitario, sino para jugarse en equipo. Advirtió de que una persona puede convertirse en una gran estrella, pero si nunca pasa el balón y no permite que los demás participen, terminará perdiendo. Por el contrario, sostuvo que el verdadero éxito llega cuando se piensa en los otros y se procura integrar a todos en el juego.. Con esa imagen del trabajo colectivo, León XIV quiso reconocer la labor de las organizaciones sociales presentes en San Agustín, felicitándolas por su esfuerzo diario en favor de quienes más lo necesitan. Una sencilla pregunta sobre fútbol acabó convirtiéndose así en una de las intervenciones más humanas y cercanas de toda la jornada, permitiendo conocer una faceta poco habitual del Pontífice: la de aquel joven defensa que, aunque no marcaba muchos goles, aprendió en el deporte el valor de jugar para los demás.
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