Es una localidad con mucha historia. Que aparece en las guías turísticas por los encantos patrimoniales que tiene pero que cuenta con uno de los secretos mejor guardados. Estamos hablando de Astorga, un municipio leonés de unos 12.000 habitantes y que se ha convertido en destino para muchos turistas para ver esas joyas patrimoniales pero también para degustar sus platos más típicos.. Y es que aparte de la muralla que atraviesa la ciudad, hay dos lugares que no te puedes perder y además están juntos. Uno es su catedral, majestuosa. Y otro es el Palacio Episcopal, de los pocos encargos que hizo el universal Antonio Gaudí fuera de Cataluña, hoy convertido en museo. Y que parece sacado del universo de Harry Potter.. Y si hablamos de gastronomía, un plato colosal, el cocido maragato. El único que se come al revés de toda España, una auténtica exquisitez que se degusta aquí, y en la vecina Castrillo de Polvazares. Y otro de los productos típicos de estas tierras son los hojaldres, una auténtica delicia para los más golosos.. Pero el nombre del chocolate siempre ha estado unido a esta localidad, con una larga historia detrás. Los orígenes se remontan al siglo XVI cuando Astorga fue una de las primeras ciudades europeas en conocer el chocolate. Se dice que uno de los «culpables» de ellos fue Hernán Cortés. A partir de aquí la ciudad prosperó y se convirtió en una importante industria chocolatera, en especial en el siglo XIX, llegando a contar en el año 1914 con casi medio centenar de fábricas.. Actualmente existen cinco fábricas de chocolate en Astorga y su comarca; la mayoría cuenta con establecimientos propios en la Calle Los Sitios, muy cerca del Palacio de Gaudí.. Están los chocolates de Peñín; El Arriero Maragato ofrece el chocolate más sorprendente, con virutas de cecina. Alonso y Cabezas (La Cepedana) fabrican el chocolate a la taza típico de Astorga, que puede degustarse en su propia chocolatería (en la calle Padres Redentoristas) . La Maragatina mantiene el proceso de elaboración tradicional, y su chocolate a la taza conserva el sabor de siempre.. En la calle Pío Gullón, a escasos metros de la Plaza Mayor, la chocolatería Sonrisas se ha especializado en el chocolate a la taza local, que se puede acompañar con churros o con hojaldres.. Y en la localidad de Castrocontrigo se encuentra Chocolates Santocildes, que sigue tostando su cacao de manera tradicional en su fábrica. La fábrica de Castrocontrigo cuenta con un Museo del Chocolate propio que bien merece una visita.. Museo del Chocolate. Y para preservar el legado de la localidad, en 1994 se abrió el primer museo del chocolate de España, gracias a José Luis López, que comenzó a reunir piezas por curiosidad relacionadas con este producto y convirtió un pequeño local en uno de los museos más visitados de Castilla y León, en especial por los más pequeños.. Su colección museística, única en España, alberga piezas de diferentes características relacionadas con el mundo del cacao y del chocolate,. El Museo, ubicado en un precioso palacete, cuenta con dos plantas y nueve salas
Además cuenta con otras dos delicias gastronómicas y únicas para los paladares más exigentes
Es una localidad con mucha historia. Que aparece en las guías turísticas por los encantos patrimoniales que tiene pero que cuenta con uno de los secretos mejor guardados. Estamos hablando de Astorga, un municipio leonés de unos 12.000 habitantes y que se ha convertido en destino para muchos turistas para ver esas joyas patrimoniales pero también para degustar sus platos más típicos.. Y es que aparte de la muralla que atraviesa la ciudad, hay dos lugares que no te puedes perder y además están juntos. Uno es su catedral, majestuosa. Y otro es el Palacio Episcopal, de los pocos encargos que hizo el universal Antonio Gaudí fuera de Cataluña, hoy convertido en museo. Y que parece sacado del universo de Harry Potter.. Y si hablamos de gastronomía, un plato colosal, el cocido maragato. El único que se come al revés de toda España, una auténtica exquisitez que se degusta aquí, y en la vecina Castrillo de Polvazares. Y otro de los productos típicos de estas tierras son los hojaldres, una auténtica delicia para los más golosos.. Pero el nombre del chocolate siempre ha estado unido a esta localidad, con una larga historia detrás. Los orígenes se remontan al siglo XVI cuando Astorga fue una de las primeras ciudades europeas en conocer el chocolate. Se dice que uno de los «culpables» de ellos fue Hernán Cortés. A partir de aquí la ciudad prosperó y se convirtió en una importante industria chocolatera, en especial en el siglo XIX, llegando a contar en el año 1914 con casi medio centenar de fábricas.. Actualmente existen cinco fábricas de chocolate en Astorga y su comarca; la mayoría cuenta con establecimientos propios en la Calle Los Sitios, muy cerca del Palacio de Gaudí.. Están los chocolates de Peñín; El Arriero Maragato ofrece el chocolate más sorprendente, con virutas de cecina. Alonso y Cabezas (La Cepedana) fabrican el chocolate a la taza típico de Astorga, que puede degustarse en su propia chocolatería (en la calle Padres Redentoristas) . La Maragatina mantiene el proceso de elaboración tradicional, y su chocolate a la taza conserva el sabor de siempre.. En la calle Pío Gullón, a escasos metros de la Plaza Mayor, la chocolatería Sonrisas se ha especializado en el chocolate a la taza local, que se puede acompañar con churros o con hojaldres.. Y en la localidad de Castrocontrigo se encuentra Chocolates Santocildes, que sigue tostando su cacao de manera tradicional en su fábrica. La fábrica de Castrocontrigo cuenta con un Museo del Chocolate propio que bien merece una visita.. Museo del Chocolate. Y para preservar el legado de la localidad, en 1994 se abrió el primer museo del chocolate de España, gracias a José Luis López, que comenzó a reunir piezas por curiosidad relacionadas con este producto y convirtió un pequeño local en uno de los museos más visitados de Castilla y León, en especial por los más pequeños.. Su colección museística, única en España, alberga piezas de diferentes características relacionadas con el mundo del cacao y del chocolate,. El Museo, ubicado en un precioso palacete, cuenta con dos plantas y nueve salas
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