El patrimonio religioso español es uno de los más atractivos del mundo. Muchos son los ejemplos arquitectónicas que destacan en nuestro país. La importancia durante muchos siglos y los maestros arquitectónicos que ha dado nuestro país ha permitido contar con «verdaderas joyas» que han llegado a nuestros días y son un referente. Una de las construcciones que más llaman la atención son los claustros, y en nuestro país existen grandes ejemplos. Pese a lo que la gente piensa el más impresionante de España y uno de los más impresionantes del mundo no es ni el de El Escorial, ni el de Montserrat, sino uno que forma parte de un precioso monasterio en el que el canto gregoriano pone melodía.. Un claustro es un tipo de patio que en sus cuatro lados tiene una galería porticada con arquerías que descansan en columnas o dobles columnas. Está edificado a continuación de una de las naves laterales de una catedral o de la iglesia de un monasterio. Cada galería toma el nombre de panda y en cada panda se distribuyen los distintos espacios necesarios para la vida monacal o catedralicia. Suele ser lugar de recogimiento. El patio está casi siempre ajardinado y en el centro se encuentra una fuente o un pozo. La palabra viene del latín claudere, con el significado de «cerrar». También llamado «clausura».. El claustro es una planta cuadrada y cada uno de los cuatro lados recibe el nombre de benedictos. En el centro suele haber un pozo en el que confluyen cuatro caminos, y en el espacio restante, un pequeño jardín. En cada lado del claustro hay una galería o corredor (también denominado panda) cubierto y limitado por arcadas. En la panda este se halla casi siempre una pequeña estancia que servía como habitación o biblioteca, independientemente de la gran biblioteca que tenían algunos monasterios importantes.. A continuación se hallaba la sala capitular, pieza que se consideraba de gran importancia y que generalmente se construía con rica ornamentación arquitectónica. Era el lugar de reunión de la comunidad, donde se leían los capítulos de la regla de la orden y donde el abad organizaba las distintas tareas a seguir por los monjes. En esta sala era donde se exponían posibles faltas de alguno de ellos para que el superior le reprendiese. Se decía llamar a capítulo.. En la panda sur solía estar el calefactorio, lugar caldeado donde podían ir los monjes de vez en cuando para descansar y entrar en calor. A su lado, el refectorio, que era el comedor, y colindante con él, la cocina. La panda oeste se solía llamar de legos y tenía el callejón también de legos y la cilla con la bodega. Las celdas de los monjes o el gran dormitorio común (depende de la época y de las distintas órdenes) estaban en el piso superior. Los capiteles de las columnas de los claustros románicos están especialmente decorados y tallados y a veces constituyen verdaderas obras de arte.. Con el nombre de claustro fueron ya en efecto conocidas desde la Edad Media las habitaciones de los religiosos y las casas de los monjes y religiosas que vivían en comunidad bajo cierta regla. No solo los conventos o monasterios fueron claustros sino también otras habitaciones contiguas a las iglesias en las cuales los clérigos, que se reunieron en vida común, debían vivir con el obispo según las reglas canónicas, teniendo un mismo refectorio y dormitorio, según señala wikipedia.. Claustro del Monasterio de Silos. Muchos son los ejemplos de claustro que existen en nuestro país, pero el más impresionante de todos es el del Monasterio burgalés de Santo Domingo de Silos. El claustro románico de Silos, es y ha sido siempre el centro de la vida de la comunidad monástica. Hacia él convergen y de él parten los otros edificios del monasterio y todas las actividades del monje: al Norte la iglesia, donde se ora en común o en privado; al Este se encontraba en la Edad Media la sala capitular, que servía para las reuniones de la comunidad, y el scriptorium, donde se copiaban con paciencia y arte los manuscritos silenses; al Sur se hallaban la cocina y el comedor, en el primer nivel, y el dormitorio en el segundo; al Oeste estaba la hospedería, también de dos pisos.. El claustro románico del monasterio de Santo Domingo de Silos que ha llegado hasta nosotros fue construido en al menos tres etapas y restaurado varias veces a lo largo de la historia. Tiene dos alturas y planta rectangular, con 16 arcadas en la galería septentrional y meridional y con 14 en la oriental y occidental. Las arcadas son de medio punto que se apoyan en columnas pareadas, excepto en la parte central que se duplican y en las esquinas formadas por machones.. La planta baja fue realizada en dos etapas constructivas: la primera, en torno al año 1100, corresponden las crujías este, norte y parte de la oeste; la segunda efectuada en el último tercio del siglo XII en la que se terminaría la crujía occidental y la meridional. Estas distintas etapas se reflejan en la forma de los capiteles y en sus características escultóricas.. La planta alta del claustro se llevó a cabo entre finales del siglo XII y comienzos del siglo XIII; continúa la misma estructura que la planta baja y los capiteles, en los que se diferencian varios autores, representan escenas de la vida cotidiana, aunque no alcanzan la destreza de los capiteles de la planta baja.. Sala Capitular. Dependencia destinada a las reuniones de la comunidad para su formación espiritual, organización y gobierno. Se sitúa en el centro de la panda oriental del claustro. De época románica conserva la entrada formada por cinco arcadas de medio punto liso y una chambrana que remarcan su perfil externo, que descansan sobre un basamento. La arcada central realiza la función de acceso, se apoya en cinco columnas, y las dos arcadas en cada uno de los laterales están apoyadas en dos columnas. Los capiteles están decorados con motivos vegetales y uno de ellos con figuras de monos atados por las patas y cuello.. Su configuración está alterada por distintas obras a lo largo del tiempo y por su restauración en 1945 que repuso varios elementos imitando los históricos. A comienzos del siglo XVI fue reformada y convertida en una capilla de estilo gótico, de planta poligonal y cubierta de bóvedas ojivales, tapando las arcadas de conexión con el claustro. Se la puso bajo la advocación de Santa Cruz y se destinó a sepultura de los abades. La cubierta fue eliminada en el siglo XVIII, cuando sobre ella se edificó la capilla destinada a custodiar los restos de Santo Domingo.. Portada de las Vírgenes. Es la única portada románica del monasterio que está emplazada en su lugar original. Situada en el muro occidental del transepto meridional de la iglesia románica sirve de acceso a la planta baja del claustro. Se restauró en los años treinta del siglo XX, momento en el que se eliminaron los añadidos de época neoclásica. Destaca por su singular estructura arquitectónica y la decoración de capiteles y columnas.. El conjunto es un espacio abovedado, con una anchura de más de dos metros y acceso escalonado. El vano interior de acceso tiene forma de herradura al prolongarse la rosca del arco de medio punto con impostas. La bóveda descansa sobre dos columnas a cada lado. Las exteriores de fuste monolítico liso y las interiores decoradas, la izquierda con escamas y la derecha con una espiral con bolas en su interior.. Los capiteles contienen temas figurativos, el exterior izquierdo, conservado parcialmente, contiene cabezas humanas con alas, el derecho está formado por dos personajes arrodillados en cada uno de sus lados, compartiendo cabeza, pasando uno de sus brazos por la espalda de su compañero y mesándose la barba dividida en dos mechones.. Los capiteles interiores están tallados en su lado izquierdo con una figura en el ángulo sujetado por un personaje a cada lado que pudiera representar a guerreros, el derecho con dos leones erguidos y abrazados en el ángulo del capitel sujetados por cuerdas por dos figuras humanas. La singularidad de estas representaciones iconográficas y su estilo pueden enmarcarse entre los años 1120 y 1130, momento en el que se ha datado la construcción del transepto.. Alfarje. El claustro bajo del monasterio está cubierto con un techo de madera plana que se denomina alfarje con su estructura a la vista. Está formada por una sucesión de vigas maestras o jácenas, que apoyan en el muro interno y en la panda exterior del claustro, y vigas transversales o jaldetas, de menor escuadría, entre las que se colocan tablazones de madera. Toda la estructura en Silos está pintada y algunas partes están también labradas con motivos geométricos (cara inferior de las vigas y tablazón).. Las escenas pintadas que recubren las vigas principales, las tabicas (tablas situadas entre los huecos que dejan las vías al entrecruzarse), las tablazones que hay por encima de ellas y los de unión con los muros constituyen todo un catálogo de más de seiscientas representaciones de temas religiosos y profanos, predominando estos últimos con escenas de la vida cotidiana, temas caballerescos y temas amorosos.. Se ha considerado que la fuente para la realización de estas escenas posiblemente sea el Libro de Buen Amor o Libro de los Cantares del Arcipreste de Hita -escrito entre 1330-1343-, que contiene una amplia colección de narraciones y composiciones poéticas: fábulas, ejemplos y moralejas, alegorías, cantares, cantigas de ciegos, poemas líricos profanos y religiosos.. En las tablas situadas entre las jaldetas o vigas transversales se pintan repetitivamente los escudos de los benefactores del monasterio en este momento: el rey castellano Juan I (león sobre fondo blanco, castillo en fondo rojo), el obispo de Burgos don Gonzalo Mena y Roelas (cinco estrellas de oro en campo azul de los Menas y ocho roeles de plata sobre campo rojo del segundo linaje) y otro blasón integrado por un árbol rodeado con una orla con flores de lis.. Las escenas y motivos iconográficos se representan en las caras de las vigas principales y en los aliceres –tablazón colocado junto a los muros-. Están encuadradas en arcos mixtilíneos, formados por una orla adornada con óvalos blancos con perlas rojas. Los motivos vegetales completas los laterales de las escenas y rosetas talladas las tabicas.. Monasterio de Santo Domingo de Silos. El claustro es una de las partes más impresionantes del Monasterio de Santo Domingo de Silos, monasterio benedictino que tuvo sus orígenes en el siglo XII, en honor a su Abad Domingo, fallecido en 1073. Quince años después de su muerte se construyó un templo semejante al de San Pedro de Arlanza, que fue sustituido por el actual de estilo neoclásico (1751-1792).. Es uno de los monumentos capitales para la historia del románico, único en Europa por la importancia de la escultura de sus capiteles, compuestos de elementos decorativos vegetales y animales, y los ocho relieves en los machones angulares, de temática bíblica: la Ascensión, la venida del Espíritu Santo, sepultura y resurrección, descendimiento de la Cruz, la Asunción de María y el Árbol de Jessé.. La iglesia, levantada aprovechando parte de un templo mozárabe del siglo X, del que queda algún resto, fue sustituida en el XVIII por la actual, de corte neoclásico.
Se trata de una «joya» románica construida entre los siglos XI y XII
El patrimonio religioso español es uno de los más atractivos del mundo. Muchos son los ejemplos arquitectónicas que destacan en nuestro país. La importancia durante muchos siglos y los maestros arquitectónicos que ha dado nuestro país ha permitido contar con «verdaderas joyas» que han llegado a nuestros días y son un referente. Una de las construcciones que más llaman la atención son los claustros, y en nuestro país existen grandes ejemplos. Pese a lo que la gente piensa el más impresionante de España y uno de los más impresionantes del mundo no es ni el de El Escorial, ni el de Montserrat, sino uno que forma parte de un precioso monasterio en el que el canto gregoriano pone melodía.. Un claustro es un tipo de patio que en sus cuatro lados tiene una galería porticada con arquerías que descansan en columnas o dobles columnas. Está edificado a continuación de una de las naves laterales de una catedral o de la iglesia de un monasterio. Cada galería toma el nombre de panda y en cada panda se distribuyen los distintos espacios necesarios para la vida monacal o catedralicia. Suele ser lugar de recogimiento. El patio está casi siempre ajardinado y en el centro se encuentra una fuente o un pozo. La palabra viene del latín claudere, con el significado de «cerrar». También llamado «clausura».. El claustro es una planta cuadrada y cada uno de los cuatro lados recibe el nombre de benedictos. En el centro suele haber un pozo en el que confluyen cuatro caminos, y en el espacio restante, un pequeño jardín. En cada lado del claustro hay una galería o corredor (también denominado panda) cubierto y limitado por arcadas. En la panda este se halla casi siempre una pequeña estancia que servía como habitación o biblioteca, independientemente de la gran biblioteca que tenían algunos monasterios importantes.. A continuación se hallaba la sala capitular, pieza que se consideraba de gran importancia y que generalmente se construía con rica ornamentación arquitectónica. Era el lugar de reunión de la comunidad, donde se leían los capítulos de la regla de la orden y donde el abad organizaba las distintas tareas a seguir por los monjes. En esta sala era donde se exponían posibles faltas de alguno de ellos para que el superior le reprendiese. Se decía llamar a capítulo.. En la panda sur solía estar el calefactorio, lugar caldeado donde podían ir los monjes de vez en cuando para descansar y entrar en calor. A su lado, el refectorio, que era el comedor, y colindante con él, la cocina. La panda oeste se solía llamar de legos y tenía el callejón también de legos y la cilla con la bodega. Las celdas de los monjes o el gran dormitorio común (depende de la época y de las distintas órdenes) estaban en el piso superior. Los capiteles de las columnas de los claustros románicos están especialmente decorados y tallados y a veces constituyen verdaderas obras de arte.. Con el nombre de claustro fueron ya en efecto conocidas desde la Edad Media las habitaciones de los religiosos y las casas de los monjes y religiosas que vivían en comunidad bajo cierta regla. No solo los conventos o monasterios fueron claustros sino también otras habitaciones contiguas a las iglesias en las cuales los clérigos, que se reunieron en vida común, debían vivir con el obispo según las reglas canónicas, teniendo un mismo refectorio y dormitorio, según señala wikipedia.. Claustro del Monasterio de Silos. Muchos son los ejemplos de claustro que existen en nuestro país, pero el más impresionante de todos es el del Monasterio burgalés de Santo Domingo de Silos. El claustro románico de Silos, es y ha sido siempre el centro de la vida de la comunidad monástica. Hacia él convergen y de él parten los otros edificios del monasterio y todas las actividades del monje: al Norte la iglesia, donde se ora en común o en privado; al Este se encontraba en la Edad Media la sala capitular, que servía para las reuniones de la comunidad, y el scriptorium, donde se copiaban con paciencia y arte los manuscritos silenses; al Sur se hallaban la cocina y el comedor, en el primer nivel, y el dormitorio en el segundo; al Oeste estaba la hospedería, también de dos pisos.. El claustro románico del monasterio de Santo Domingo de Silos que ha llegado hasta nosotros fue construido en al menos tres etapas y restaurado varias veces a lo largo de la historia. Tiene dos alturas y planta rectangular, con 16 arcadas en la galería septentrional y meridional y con 14 en la oriental y occidental. Las arcadas son de medio punto que se apoyan en columnas pareadas, excepto en la parte central que se duplican y en las esquinas formadas por machones.. La planta baja fue realizada en dos etapas constructivas: la primera, en torno al año 1100, corresponden las crujías este, norte y parte de la oeste; la segunda efectuada en el último tercio del siglo XII en la que se terminaría la crujía occidental y la meridional. Estas distintas etapas se reflejan en la forma de los capiteles y en sus características escultóricas.. La planta alta del claustro se llevó a cabo entre finales del siglo XII y comienzos del siglo XIII; continúa la misma estructura que la planta baja y los capiteles, en los que se diferencian varios autores, representan escenas de la vida cotidiana, aunque no alcanzan la destreza de los capiteles de la planta baja.. Sala Capitular. Dependencia destinada a las reuniones de la comunidad para su formación espiritual, organización y gobierno. Se sitúa en el centro de la panda oriental del claustro. De época románica conserva la entrada formada por cinco arcadas de medio punto liso y una chambrana que remarcan su perfil externo, que descansan sobre un basamento. La arcada central realiza la función de acceso, se apoya en cinco columnas, y las dos arcadas en cada uno de los laterales están apoyadas en dos columnas. Los capiteles están decorados con motivos vegetales y uno de ellos con figuras de monos atados por las patas y cuello.. Su configuración está alterada por distintas obras a lo largo del tiempo y por su restauración en 1945 que repuso varios elementos imitando los históricos. A comienzos del siglo XVI fue reformada y convertida en una capilla de estilo gótico, de planta poligonal y cubierta de bóvedas ojivales, tapando las arcadas de conexión con el claustro. Se la puso bajo la advocación de Santa Cruz y se destinó a sepultura de los abades. La cubierta fue eliminada en el siglo XVIII, cuando sobre ella se edificó la capilla destinada a custodiar los restos de Santo Domingo.. Portada de las Vírgenes. Es la única portada románica del monasterio que está emplazada en su lugar original. Situada en el muro occidental del transepto meridional de la iglesia románica sirve de acceso a la planta baja del claustro. Se restauró en los años treinta del siglo XX, momento en el que se eliminaron los añadidos de época neoclásica. Destaca por su singular estructura arquitectónica y la decoración de capiteles y columnas.. El conjunto es un espacio abovedado, con una anchura de más de dos metros y acceso escalonado. El vano interior de acceso tiene forma de herradura al prolongarse la rosca del arco de medio punto con impostas. La bóveda descansa sobre dos columnas a cada lado. Las exteriores de fuste monolítico liso y las interiores decoradas, la izquierda con escamas y la derecha con una espiral con bolas en su interior.. Los capiteles contienen temas figurativos, el exterior izquierdo, conservado parcialmente, contiene cabezas humanas con alas, el derecho está formado por dos personajes arrodillados en cada uno de sus lados, compartiendo cabeza, pasando uno de sus brazos por la espalda de su compañero y mesándose la barba dividida en dos mechones.. Los capiteles interiores están tallados en su lado izquierdo con una figura en el ángulo sujetado por un personaje a cada lado que pudiera representar a guerreros, el derecho con dos leones erguidos y abrazados en el ángulo del capitel sujetados por cuerdas por dos figuras humanas. La singularidad de estas representaciones iconográficas y su estilo pueden enmarcarse entre los años 1120 y 1130, momento en el que se ha datado la construcción del transepto.. Alfarje. El claustro bajo del monasterio está cubierto con un techo de madera plana que se denomina alfarje con su estructura a la vista. Está formada por una sucesión de vigas maestras o jácenas, que apoyan en el muro interno y en la panda exterior del claustro, y vigas transversales o jaldetas, de menor escuadría, entre las que se colocan tablazones de madera. Toda la estructura en Silos está pintada y algunas partes están también labradas con motivos geométricos (cara inferior de las vigas y tablazón).. Las escenas pintadas que recubren las vigas principales, las tabicas (tablas situadas entre los huecos que dejan las vías al entrecruzarse), las tablazones que hay por encima de ellas y los de unión con los muros constituyen todo un catálogo de más de seiscientas representaciones de temas religiosos y profanos, predominando estos últimos con escenas de la vida cotidiana, temas caballerescos y temas amorosos.. Se ha considerado que la fuente para la realización de estas escenas posiblemente sea el Libro de Buen Amor o Libro de los Cantares del Arcipreste de Hita -escrito entre 1330-1343-, que contiene una amplia colección de narraciones y composiciones poéticas: fábulas, ejemplos y moralejas, alegorías, cantares, cantigas de ciegos, poemas líricos profanos y religiosos.. En las tablas situadas entre las jaldetas o vigas transversales se pintan repetitivamente los escudos de los benefactores del monasterio en este momento: el rey castellano Juan I (león sobre fondo blanco, castillo en fondo rojo), el obispo de Burgos don Gonzalo Mena y Roelas (cinco estrellas de oro en campo azul de los Menas y ocho roeles de plata sobre campo rojo del segundo linaje) y otro blasón integrado por un árbol rodeado con una orla con flores de lis.. Las escenas y motivos iconográficos se representan en las caras de las vigas principales y en los aliceres –tablazón colocado junto a los muros-. Están encuadradas en arcos mixtilíneos, formados por una orla adornada con óvalos blancos con perlas rojas. Los motivos vegetales completas los laterales de las escenas y rosetas talladas las tabicas.. Monasterio de Santo Domingo de Silos. El claustro es una de las partes más impresionantes del Monasterio de Santo Domingo de Silos, monasterio benedictino que tuvo sus orígenes en el siglo XII, en honor a su Abad Domingo, fallecido en 1073. Quince años después de su muerte se construyó un templo semejante al de San Pedro de Arlanza, que fue sustituido por el actual de estilo neoclásico (1751-1792).. Es uno de los monumentos capitales para la historia del románico, único en Europa por la importancia de la escultura de sus capiteles, compuestos de elementos decorativos vegetales y animales, y los ocho relieves en los machones angulares, de temática bíblica: la Ascensión, la venida del Espíritu Santo, sepultura y resurrección, descendimiento de la Cruz, la Asunción de María y el Árbol de Jessé.. La iglesia, levantada aprovechando parte de un templo mozárabe del siglo X, del que queda algún resto, fue sustituida en el XVIII por la actual, de corte neoclásico.
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