Hay adolescentes que pasan el verano en la playa. Natalia Rodríguez prefiere observar lo que ocurre bajo ella. Con 16 años, esta joven gaditana entrevista a científicos marinos, participa en proyectos de conservación, estudia Cultivos Acuícolas y promueve iniciativas para proteger el océano. Su última preocupación no tiene que ver con plásticos ni vertidos, sino con un enemigo invisible: el ruido submarino que dificulta la comunicación de cetáceos y otras especies. Convencida de que solo protegemos aquello que conocemos, hace de la divulgación su principal herramienta de conservación.. Entrevistas a científicos, biólogos y expertos marinos de todo el mundo. ¿Qué es lo que más te ha sorprendido descubrir que la mayoría de la gente todavía desconoce sobre el océano?. Lo que más me ha sorprendido es comprobar que muchas veces le tenemos miedo a aquello que no entendemos. Pensamos que ese miedo viene de las películas o de ciertas historias, pero en realidad nace de los prejuicios. Por eso creo que la divulgación es tan importante: cuanto mejor conocemos el océano, más fácil resulta comprenderlo y protegerlo. Por eso, la mejor manera de proteger el océano es conocerlo.. ¿Por ese miedo a lo desconocido nace tu libro «Sin Aletas No Hay Paraíso»?. Es un proyecto de educación y comunicación ambiental que nace de mi indignación al descubrir el finning, la práctica de cortar las aletas a los tiburones y devolverlos vivos al mar. Su eje es un libro ilustrado en acuarela que he creado íntegramente y que reúne más de 40 especies de tiburones, combinando ilustración, divulgación y rigor científico gracias al apoyo de investigadores de la Universidad de Cádiz y al prólogo de la oceanógrafa Gádor Muntaner. Mi objetivo es desmontar los mitos que presentan a los tiburones como monstruos y mostrar su papel esencial para la salud de los océanos, además de denunciar amenazas como la sobrepesca, las capturas accidentales o el cambio climático. El proyecto va más allá del libro: es una herramienta educativa que utilizo en charlas y actividades de concienciación ambiental.. Cuando hablamos de contaminación solemos pensar en plásticos o vertidos. ¿Por qué cuesta tanto entender que el ruido también puede ser una amenaza para la vida marina?. Porque es una contaminación que no vemos. Sin embargo, para muchos animales marinos el sonido es fundamental para orientarse, comunicarse o encontrar alimento. Delfines, orcas y ballenas dependen de él para vivir. Cuando el tráfico marítimo genera un ruido constante, les resulta mucho más difícil hacerlo. Lo más llamativo es que parte de ese problema podría reducirse con medidas relativamente sencillas, como disminuir la velocidad de las embarcaciones en determinadas zonas.. Has dado charlas de conservación a niños muy pequeños, a jóvenes y también a adultos. ¿Cómo adaptas los mensajes a cada edad? ¿Quién te hace las preguntas más difíciles?. Intento adaptar el lenguaje, pero sin cambiar el mensaje. Los que más me sorprenden son los niños pequeños, porque hacen preguntas muy directas y participan mucho. Hace poco me preguntaron si los tiburones también tienen miedo.. ¿Qué es más difícil: explicar el océano a un niño pequeño o conseguir que un adulto cambie de opinión?. Lo segundo. Los niños suelen estar abiertos a aprender y a descubrir cosas nuevas. Creo que los jóvenes son cada vez más conscientes de que muchos de estos problemas les van a afectar directamente en el futuro, por eso suelen mostrar más interés y más ganas de implicarse. Los adultos, en cambio, ya tienen ideas muy formadas y a veces cuesta más cuestionarlas.. ¿Cómo le explicarías a alguien que nunca ha buceado cómo es la experiencia de estar rodeada de animales en el mar?. Es una sensación difícil de describir. Bajo el agua todo cambia: escuchas tu propia respiración, percibes sonidos que pasan desapercibidos desde la superficie y te sientes parte de un mundo completamente distinto. Es una experiencia que te hace valorar la vida más allá de la tierra que pisas, la que existe en el océano.. ¿Hay alguna organización relacionada con el océano que te haya llamado la atención desde pequeña? ¿Has llegado a conocer a las personas que estaban detrás?. Siempre me ha llamado mucho la atención el trabajo de Sea Shepherd, también el de Oceana, estos últimos serán los beneficiarios de mi libro «Sin Aletas No Hay Paraíso». Hace un par de semanas pude navegar con Sea Sheperd France y oír junto a ellos –a través de sus hidrófonos– a las orcas del Estrecho, fue una experiencia brutal. Lo cierto es que detrás de cada proyecto hay personas que dedican gran parte de su vida a proteger los océanos.. Para terminar, una pregunta que tú misma haces muchas veces en la radio, pero que quizá nunca te hayan hecho a ti: si fueras un animal marino, ¿cuál serías?. Una orca ibérica. Siempre me han parecido animales fascinantes y muy inteligentes. Además, están muy ligadas a nuestras costas y todavía guardan muchos misterios que estamos intentando comprender.
Embajadora del Pacto Climático Europeo, con 16 años, entrevista a científicos, participa en proyectos de conservación y ha escrito «Sin Aletas No Hay Paraíso»
Hay adolescentes que pasan el verano en la playa. Natalia Rodríguez prefiere observar lo que ocurre bajo ella. Con 16 años, esta joven gaditana entrevista a científicos marinos, participa en proyectos de conservación, estudia Cultivos Acuícolas y promueve iniciativas para proteger el océano. Su última preocupación no tiene que ver con plásticos ni vertidos, sino con un enemigo invisible: el ruido submarino que dificulta la comunicación de cetáceos y otras especies. Convencida de que solo protegemos aquello que conocemos, hace de la divulgación su principal herramienta de conservación.. Entrevistas a científicos, biólogos y expertos marinos de todo el mundo. ¿Qué es lo que más te ha sorprendido descubrir que la mayoría de la gente todavía desconoce sobre el océano?. Lo que más me ha sorprendido es comprobar que muchas veces le tenemos miedo a aquello que no entendemos. Pensamos que ese miedo viene de las películas o de ciertas historias, pero en realidad nace de los prejuicios. Por eso creo que la divulgación es tan importante: cuanto mejor conocemos el océano, más fácil resulta comprenderlo y protegerlo. Por eso, la mejor manera de proteger el océano es conocerlo.. ¿Por ese miedo a lo desconocido nace tu libro «Sin Aletas No Hay Paraíso»?. Es un proyecto de educación y comunicación ambiental que nace de mi indignación al descubrir el finning, la práctica de cortar las aletas a los tiburones y devolverlos vivos al mar. Su eje es un libro ilustrado en acuarela que he creado íntegramente y que reúne más de 40 especies de tiburones, combinando ilustración, divulgación y rigor científico gracias al apoyo de investigadores de la Universidad de Cádiz y al prólogo de la oceanógrafa Gádor Muntaner. Mi objetivo es desmontar los mitos que presentan a los tiburones como monstruos y mostrar su papel esencial para la salud de los océanos, además de denunciar amenazas como la sobrepesca, las capturas accidentales o el cambio climático. El proyecto va más allá del libro: es una herramienta educativa que utilizo en charlas y actividades de concienciación ambiental.. Cuando hablamos de contaminación solemos pensar en plásticos o vertidos. ¿Por qué cuesta tanto entender que el ruido también puede ser una amenaza para la vida marina?. Porque es una contaminación que no vemos. Sin embargo, para muchos animales marinos el sonido es fundamental para orientarse, comunicarse o encontrar alimento. Delfines, orcas y ballenas dependen de él para vivir. Cuando el tráfico marítimo genera un ruido constante, les resulta mucho más difícil hacerlo. Lo más llamativo es que parte de ese problema podría reducirse con medidas relativamente sencillas, como disminuir la velocidad de las embarcaciones en determinadas zonas.. Has dado charlas de conservación a niños muy pequeños, a jóvenes y también a adultos. ¿Cómo adaptas los mensajes a cada edad? ¿Quién te hace las preguntas más difíciles?. Intento adaptar el lenguaje, pero sin cambiar el mensaje. Los que más me sorprenden son los niños pequeños, porque hacen preguntas muy directas y participan mucho. Hace poco me preguntaron si los tiburones también tienen miedo.. ¿Qué es más difícil: explicar el océano a un niño pequeño o conseguir que un adulto cambie de opinión?. Lo segundo. Los niños suelen estar abiertos a aprender y a descubrir cosas nuevas. Creo que los jóvenes son cada vez más conscientes de que muchos de estos problemas les van a afectar directamente en el futuro, por eso suelen mostrar más interés y más ganas de implicarse. Los adultos, en cambio, ya tienen ideas muy formadas y a veces cuesta más cuestionarlas.. ¿Cómo le explicarías a alguien que nunca ha buceado cómo es la experiencia de estar rodeada de animales en el mar?. Es una sensación difícil de describir. Bajo el agua todo cambia: escuchas tu propia respiración, percibes sonidos que pasan desapercibidos desde la superficie y te sientes parte de un mundo completamente distinto. Es una experiencia que te hace valorar la vida más allá de la tierra que pisas, la que existe en el océano.. ¿Hay alguna organización relacionada con el océano que te haya llamado la atención desde pequeña? ¿Has llegado a conocer a las personas que estaban detrás?. Siempre me ha llamado mucho la atención el trabajo de Sea Shepherd, también el de Oceana, estos últimos serán los beneficiarios de mi libro «Sin Aletas No Hay Paraíso». Hace un par de semanas pude navegar con Sea Sheperd France y oír junto a ellos –a través de sus hidrófonos– a las orcas del Estrecho, fue una experiencia brutal. Lo cierto es que detrás de cada proyecto hay personas que dedican gran parte de su vida a proteger los océanos.. Para terminar, una pregunta que tú misma haces muchas veces en la radio, pero que quizá nunca te hayan hecho a ti: si fueras un animal marino, ¿cuál serías?. Una orca ibérica. Siempre me han parecido animales fascinantes y muy inteligentes. Además, están muy ligadas a nuestras costas y todavía guardan muchos misterios que estamos intentando comprender.
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