Tania Doris, una de las últimas grandes vedetes de la escena española, una de las indiscutibles reinas del Paral·lel, ha fallecido a los 74 años en Barcelona, según confirmaron fuentes próximas a la artista.. Nacida en Valencia en 1952 con el nombre de Dolores Cano Barón, en el seno de una familia andaluza, su figura representó durante más de tres décadas el esplendor de la revista musical en el Teatro Apolo, templo histórico del Paral·lel. Formada en baile clásico español, su estatura de casi 1,80 metros, le impidió dedicarse profesionalmente al ballet, pero le abrió las puertas del mundo de la revista. Con apenas 17 años fue descubierta por el empresario teatral Matías Colsada, quien le puso el nombre artístico de Tania Doris y la convirtió en una de las míticas “Chicas alegres de Colsada”. Bajo su protección y con él convivió durante más de veinte años, aunque nunca contrajeron matrimonio. Desde principios de los años 70 y hasta su retirada hace más de un cuarto de siglo, Tania Doris protagonizó decenas de revistas de éxito en el Apolo y en Madrid. Entre sus títulos más recordados figuran “¡Esta noche… sí!”, “Yo soy la tentación”, “Seductora”, “La dulce viuda”, “Acaríciame”, “Venus de fuego”, “Deseada” y “Quiere ser mi amante”. En 1983 presentó en Madrid “Un reino para Tania”, obra con la que posteriormente viajó a México invitada por Mario Moreno “Cantinflas”. Fue habitual compañera de escena de los cómicos Luis Cuenca y Pedro Peña, con quienes formó uno de los tríos más populares de la escena del Paral·lel. En 1984 protagonizó la película musical “Las alegres chicas de Colsada”, dirigida por Rafael Gil, y en 1988 estrenó en Madrid la comedia musical “Bésame, Johnny”. Una de sus últimas apariciones en cartel fue “Taxi, al Apolo”, en 1993.. En 2006 su nombre volvió a la actualidad por el largo litigio judicial por la herencia de Matías Colsada, fallecido en 2000 sin testamento. La Audiencia de Barcelona la reconoció como beneficiaria por su larga convivencia, en un pleito que enfrentó a la viuda legal, las dos hijas extramatrimoniales y la propia artista. Con ella se va uno de los indiscutibles mitos de la popular avenida de Barcelona, cuando los teatros eran su eje y la revista el género principal.
La popular intérprete, estrella durante años del Teatro Apolo, tenía 76 años
Tania Doris, una de las últimas grandes vedetes de la escena española, una de las indiscutibles reinas del Paral·lel, ha fallecido a los 74 años en Barcelona, según confirmaron fuentes próximas a la artista.. Nacida en Valencia en 1952 con el nombre de Dolores Cano Barón, en el seno de una familia andaluza, su figura representó durante más de tres décadas el esplendor de la revista musical en el Teatro Apolo, templo histórico del Paral·lel. Formada en baile clásico español, su estatura de casi 1,80 metros, le impidió dedicarse profesionalmente al ballet, pero le abrió las puertas del mundo de la revista. Con apenas 17 años fue descubierta por el empresario teatral Matías Colsada, quien le puso el nombre artístico de Tania Doris y la convirtió en una de las míticas “Chicas alegres de Colsada”. Bajo su protección y con él convivió durante más de veinte años, aunque nunca contrajeron matrimonio. Desde principios de los años 70 y hasta su retirada hace más de un cuarto de siglo, Tania Doris protagonizó decenas de revistas de éxito en el Apolo y en Madrid. Entre sus títulos más recordados figuran “¡Esta noche… sí!”, “Yo soy la tentación”, “Seductora”, “La dulce viuda”, “Acaríciame”, “Venus de fuego”, “Deseada” y “Quiere ser mi amante”. En 1983 presentó en Madrid “Un reino para Tania”, obra con la que posteriormente viajó a México invitada por Mario Moreno “Cantinflas”. Fue habitual compañera de escena de los cómicos Luis Cuenca y Pedro Peña, con quienes formó uno de los tríos más populares de la escena del Paral·lel. En 1984 protagonizó la película musical “Las alegres chicas de Colsada”, dirigida por Rafael Gil, y en 1988 estrenó en Madrid la comedia musical “Bésame, Johnny”. Una de sus últimas apariciones en cartel fue “Taxi, al Apolo”, en 1993.. En 2006 su nombre volvió a la actualidad por el largo litigio judicial por la herencia de Matías Colsada, fallecido en 2000 sin testamento. La Audiencia de Barcelona la reconoció como beneficiaria por su larga convivencia, en un pleito que enfrentó a la viuda legal, las dos hijas extramatrimoniales y la propia artista. Con ella se va uno de los indiscutibles mitos de la popular avenida de Barcelona, cuando los teatros eran su eje y la revista el género principal.
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