El cineasta y escritor Alexander Kluge, considerado uno de los representantes más influyentes del Nuevo Cine Alemán, movimiento que él mismo cofundó y desarrolló tanto en la teoría como en la práctica, falleció el pasado miércoles en Múnich, a los 94 años, según informó este jueves la editorial Suhrkamp citando a la familia.. Seguir leyendo
El autor era considerado uno de los intelectuales más importantes de su país y con sus películas consiguió premios como el León de Plata del festival de Venecia
El cineasta y escritor Alexander Kluge, considerado uno de los representantes más influyentes del Nuevo Cine Alemán, movimiento que él mismo cofundó y desarrolló tanto en la teoría como en la práctica, falleció el pasado miércoles en Múnich, a los 94 años, según informó este jueves la editorial Suhrkamp citando a la familia.. Kluge es considerado uno de los intelectuales más importantes de Alemania, donde ha dejado una huella decisiva en el cine y la literatura. Nacido en 1932 en Halberstadt (Sajonia-Anhalt), estudió Derecho en Berlín, e Historia y Música Sacra en Marburgo y Fráncfort. Posteriormente, ejerció como abogado, aunque pronto se dedicó al cine y a la escritura. En la década de los 60 fue asistente del filósofo Theodor W. Adorno, entabló amistad con el filósofo Jürgen Habermas y realizó prácticas con el legendario director de cine Fritz Lang (Metrópolis).. A partir de 1960, rodó cortometrajes como director y productor, entre ellos, junto con Peter Schamoni, Brutalität in Stein (Brutalidad en piedra, 1961), un documental sobre la arquitectura nacionalsocialista. En 1962, Kluge fue uno de los impulsores del Manifiesto de Oberhausen, formulado como una ruptura con el cine alemán tradicional. En él, jóvenes cineastas exigían, bajo el lema ¡El cine de papá ha muerto!, una renovación del cine alemán y se distanciaban deliberadamente de las películas costumbristas y los melodramas sentimentales de la década de 1950. Ese mismo año también participó por primera vez en el encuentro de escritores y críticos del Grupo 47.. Con su primer largometraje, Abschied von gestern (Despedida del ayer, 1966), que también tuvo éxito internacional y por el que fue el primer alemán de la posguerra en recibir el León de Plata en el festival de cine de Venecia, proporcionó, en opinión de la crítica, un lema y una obra maestra al movimiento del Nuevo Cine Alemán como precursor del cine de autor. Le siguieron, entre otras, las muy aclamadas Die Artisten in der Zirkuskuppel: ratlos (Los artistas bajo la carpa del circo: desconcertados, 1968, basada en su propio libro), las películas de ciencia ficción Der große Verhau (El gran desastre, 1970) y Willi Tobler und der Untergang der 6. Flotte (Willi Tobler y la derrota de la 6.ª Flota, 1971).. Entre sus obras también destacan Deutschland im Herbst (Alemania en otoño, 1978) —sobre el terrorismo de la RAF—, Macht der Gefühle (El poder de los sentimientos, 1983) —en donde muestra el conflicto entre la razón y el sentimiento— y Der Angriff der Gegenwart auf die übrige Zeit (El ataque del presente al resto del tiempo, 1985), un título en el que resuena la dimensión filosófica de su obra. “Su verdadero campo de acción”, se puede leer en la página web de este pensador crítico, “es el siglo XX, es decir, la materia a la que alguien de su generación puede llegar con un sentimiento inmediato”.. A lo largo de su carrera ganó numerosos premios cinematográficos como el León de Plata (66), León de Oro de San Marcos (69) o el Premio FIPRESCI (81, Festival Internacional de Cine de Cannes; 83, Festival Internacional de Cine de Venecia).. Sin embargo, no solo creó películas, sino que también fue conocido como político especializado en medios de comunicación, escritor, filósofo social y teórico de los medios. Los críticos describieron su obra completa como una “red multimedia”. Su obra en dos volúmenes Chronik der Gefühle (Crónica de los sentimientos), por ejemplo, fue aclamada como una obra maestra literaria. El libro narra, a través de biografías e historias, las experiencias y, sobre todo, los sentimientos con los que reaccionamos ante el tiempo, la época y sus rupturas. También se hizo famoso por sus relatos cortos.. En 1987, Kluge fundó la productora DCTP, que suministra contenidos científicos y culturales a cadenas de televisión privadas como Sat.1 o RTL. “A altas horas de la noche hablaba allí tanto de hormigas como de la Primera Guerra Mundial”, recuerda el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung, que también recupera una entrevista realizada con motivo de su nonagésimo cumpleaños en 2022, en la que él recordó su infancia.. Cuando tenía 13 años, quedó sepultado bajo los escombros durante un bombardeo durante la Segunda Guerra Mundial. Al cabo de un rato, encontró una salida hacia la casa vecina y, desde allí, pasó a la siguiente y a la siguiente, hasta que finalmente encontró un camino hacia el exterior, contó. “Siempre hay una salida”, dijo que aprendió de aquello. “Para encontrarla, hay que relajarse, o hay que asegurarse de que la salida de emergencia venga a uno. Hay que dejarla pasar”.. Al final y a pesar de la larga trayectoria cinematográfica, él se consideraba ante todo un autor de libros. “Mi obra principal son mis libros”, cita la editorial Suhrkamp a Kluge. “Esto se debe a que los libros tienen paciencia y pueden esperar, ya que la palabra representa la única forma de conservación de la experiencia humana que es independiente del tiempo y no queda encerrada en las biografías de personas concretas”.
