El PSOE andaluz lo apuesta todo en estas elecciones autonómicas a la sanidad. Se trata del flanco más débil del Ejecutivo de Juanma Moreno, que ha vivido su crisis más grave como consecuencia de los fallos en los cribados de cáncer de mama. El asunto provocó un terremoto político sin precedentes que zarandeó los cimientos del sistema sanitario público y de un Gobierno autonómico que hasta el momento gestionaba plácidamente. Moreno tuvo que abordar ceses al más alto nivel, se reorganizaron servicios y se redobló la inversión para recuperar la confianza ciudadana. Sin embargo, la izquierda, lejos de reconocer la reacción, ha venido utilizando el asunto para sacar rédito político. Y todavía continúa.. La candidata socialista, María Jesús Montero, insiste en esta precampaña en una idea fuerza: el «deterioro» de los servicios públicos con el PP. Especial énfasis está poniendo en la sanidad, un terreno que conoce porque fue responsable del ramo entre 2004 y 2013, justo cuando comenzaron a gestarse los grandes recortes en el ámbito sanitario. Ayer, Montero visualizó esta apuesta firmando un manifiesto de las denominadas Mareas blancas en defensa de la sanidad pública andaluza. No obstante, hay que recordar que mientras ostentó esta responsabilidad recortó más de 1.500 millones de euros del sistema público y se despidieron a casi 7.000 sanitarios. Los hospitales andaluces tenían en 2010 un total de 15.956 camas y en 2013, tras la salida de la candidata socialista hacia el departamento de Hacienda, la cifra cayó a 15.354 camas. El mayor recorte se produjo en 2012, con el cierre de 621 camas en un solo año, casi un 4% del total.. La Cámara de Cuentas de Andalucía pone el acento en la pérdida de sanitarios en dicho periodo: 1.286 médicos, 1.919 enfermeros, 1.609 administrativos y 1.266 auxiliares de enfermería. La plantilla total se redujo un 8,2%. En cuanto a la inversión pública, en 2008 la sanidad contaba con una asignación de 10.307 millones de euros. En 2013 esa cifra cayó a 8.811 millones, lo que supuso una reducción del 15%.. Sin embargo, el estallido social definitivo tuvo lugar en los últimos años del Gobierno de Susana Díaz. Los recortes en las plantillas, la conflictividad social –se convocaron manifestaciones multitudinarias– y las fallidas fusiones hospitalarias terminaron por colmar la paciencia de los profesionales y pacientes. Tanto que en las elecciones autonómicas de diciembre de 2018 se puso fin a la hegemonía socialista en la región, propiciándose un cambio de gobierno histórico gracias a la suma de PP, Ciudadanos y Vox.. Montero, ahora, parece que ha olvidado todo este pasado echándose a los brazos de estas Mareas que, precisamente, nacieron en la época socialista al calor del descontento de entonces. A su juicio, la «principal expresión» del «deterioro» de la sanidad pública se plasma en las listas de espera. «Una persona con un problema de salud no encuentra una respuesta rápida que prevenga la complejidad de su patología», por lo que los andaluces están «tardando en ser atendidos» por su médico de familia «en torno a doce días, frente a los dos días y pico que se tardaba en la etapa en la que gobernaba el PSOE», según señaló.. La candidata socialista echó mano de los números. «Hay más de 200.000 personas esperando una intervención quirúrgica y más de 800.000 esperando ser atendidos por el especialista», subrayó, además de remarcar «el deterioro y la insatisfacción que tiene la ciudadanía con el servicio sanitario en general, que es bastante palpable en todos los estudios de opinión y en la conversación pública de la calle». Junto a ello, criticó la «privatización encubierta» que está llevando a cabo Moreno.
La candidata socialista denuncia el «deterioro» de la sanidad con el PP y olvida que cuando fue consejera recortó 1.500 millones y despidió a más de 7.000 profesionales
El PSOE andaluz lo apuesta todo en estas elecciones autonómicas a la sanidad. Se trata del flanco más débil del Ejecutivo de Juanma Moreno, que ha vivido su crisis más grave como consecuencia de los fallos en los cribados de cáncer de mama. El asunto provocó un terremoto político sin precedentes que zarandeó los cimientos del sistema sanitario público y de un Gobierno autonómico que hasta el momento gestionaba plácidamente. Moreno tuvo que abordar ceses al más alto nivel, se reorganizaron servicios y se redobló la inversión para recuperar la confianza ciudadana. Sin embargo, la izquierda, lejos de reconocer la reacción, ha venido utilizando el asunto para sacar rédito político. Y todavía continúa.. La candidata socialista, María Jesús Montero, insiste en esta precampaña en una idea fuerza: el «deterioro» de los servicios públicos con el PP. Especial énfasis está poniendo en la sanidad, un terreno que conoce porque fue responsable del ramo entre 2004 y 2013, justo cuando comenzaron a gestarse los grandes recortes en el ámbito sanitario. Ayer, Montero visualizó esta apuesta firmando un manifiesto de las denominadas Mareas blancas en defensa de la sanidad pública andaluza. No obstante, hay que recordar que mientras ostentó esta responsabilidad recortó más de 1.500 millones de euros del sistema público y se despidieron a casi 7.000 sanitarios. Los hospitales andaluces tenían en 2010 un total de 15.956 camas y en 2013, tras la salida de la candidata socialista hacia el departamento de Hacienda, la cifra cayó a 15.354 camas. El mayor recorte se produjo en 2012, con el cierre de 621 camas en un solo año, casi un 4% del total.. La Cámara de Cuentas de Andalucía pone el acento en la pérdida de sanitarios en dicho periodo: 1.286 médicos, 1.919 enfermeros, 1.609 administrativos y 1.266 auxiliares de enfermería. La plantilla total se redujo un 8,2%. En cuanto a la inversión pública, en 2008 la sanidad contaba con una asignación de 10.307 millones de euros. En 2013 esa cifra cayó a 8.811 millones, lo que supuso una reducción del 15%.. Sin embargo, el estallido social definitivo tuvo lugar en los últimos años del Gobierno de Susana Díaz. Los recortes en las plantillas, la conflictividad social –se convocaron manifestaciones multitudinarias– y las fallidas fusiones hospitalarias terminaron por colmar la paciencia de los profesionales y pacientes. Tanto que en las elecciones autonómicas de diciembre de 2018 se puso fin a la hegemonía socialista en la región, propiciándose un cambio de gobierno histórico gracias a la suma de PP, Ciudadanos y Vox.. Montero, ahora, parece que ha olvidado todo este pasado echándose a los brazos de estas Mareas que, precisamente, nacieron en la época socialista al calor del descontento de entonces. A su juicio, la «principal expresión» del «deterioro» de la sanidad pública se plasma en las listas de espera. «Una persona con un problema de salud no encuentra una respuesta rápida que prevenga la complejidad de su patología», por lo que los andaluces están «tardando en ser atendidos» por su médico de familia «en torno a doce días, frente a los dos días y pico que se tardaba en la etapa en la que gobernaba el PSOE», según señaló.. La candidata socialista echó mano de los números. «Hay más de 200.000 personas esperando una intervención quirúrgica y más de 800.000 esperando ser atendidos por el especialista», subrayó, además de remarcar «el deterioro y la insatisfacción que tiene la ciudadanía con el servicio sanitario en general, que es bastante palpable en todos los estudios de opinión y en la conversación pública de la calle». Junto a ello, criticó la «privatización encubierta» que está llevando a cabo Moreno.
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