Hay frases que marcaron una época y que siguen vigentes en el anecdotario español. Y una de ellas es la atribuida al filósofo Miguel de Unamuno cuando era rector de la Universidad de Salamanca. Pongámonos en situación. Año 1936. Estalla en julio la insurrección militar contra el Gobierno de la República, que al final derivaría en la Guerra Civil. Ese mismo mes de declara el estado de guerra en la ciudad salmantina.. Unamuno, en un principio apoya la sublevación, pero al percatarse de la represión que sufren algunos de sus más allegados, que acaban fusilados le hace cambiar de idea.. Y el 12 de octubre de ese mismo año se celebra la festividad del Día de la Raza en Salamanca con la celebración de un acto político-religioso en la catedral, al que no asiste el rector y otro de carácter universitario, al que sí que acude y donde está presente la esposa de Franco, Carmen Polo o el general y fundador de la Legión, Millán-Astray.. En el acto intervinieron varias personas donde algunos de ellos amenazaron a todos aquellos que no compartían los ideales de la sublevación, que fueron los que suscitaron el rechazo de Miguel de Unamuno. Pero esas frases difieren mucho según testigos y cronistas ya que no se cuenta con ningún registro grabado o escrito.. «La nuestra es una guerra incivil». «Vencer no es convencer y hay que convencer sobre todo», son alguna de las frases. En un momento dado Millán Astray levanta la voz, mientras se oye en la sala «Viva la muerte», algo a lo que el propio militar grita «Mueran los intelectuales». Y al grito de España, una, libre y grande, pone en pie el auditorio mientras un grupo de falangistas hace el saludo fascista ante el retrato de Franco.. Nuevamente Unamuno toma la palabra y es cuando dice esas palabras de «Venceréis pero no convenceréis: Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta, per no convenceréis porque convencer significa persuadir».. Acto seguido varios oficiales echaron manos de sus pistolas y Unamuno tuvo que salir de la Universidad escoltado por Carmen Polo. Ese mismo día el Ayuntamiento le retira su acta de concejal, Y sus últimos días, en resignada desolación, los pasó bajo arresto domiciliario. Dos meses antes de su muerte, que sería un 31 de diciembre, Franco firmaba el decreto de destitución del rector.. Distintos historiadores afirman que esas palabras no fueron pronunciadas tal y como han pasado a la historia, pero el dramatismo de la situación pudo haber creado esa frase que ha pasado a la historia y que reflejaría Alejandro Amenábar en la película «Mientras dure la guerra».. Verdad o mentira, esa frase se sigue recordado cada año y cada 31 de diciembre en la Universidad de Salamanca, con un acto que sirve para homenajear a uno de los vecinos más ilustres de la capital salmantina.
Esta famosa cita atribuida al filósofo fue dirigida al fundador de la Legión y general del bando sublevado, José Millán Astray durante un acto en la Universidad de Salamanca
Hay frases que marcaron una época y que siguen vigentes en el anecdotario español. Y una de ellas es la atribuida al filósofo Miguel de Unamuno cuando era rector de la Universidad de Salamanca. Pongámonos en situación. Año 1936. Estalla en julio la insurrección militar contra el Gobierno de la República, que al final derivaría en la Guerra Civil. Ese mismo mes de declara el estado de guerra en la ciudad salmantina.. Unamuno, en un principio apoya la sublevación, pero al percatarse de la represión que sufren algunos de sus más allegados, que acaban fusilados le hace cambiar de idea.. Y el 12 de octubre de ese mismo año se celebra la festividad del Día de la Raza en Salamanca con la celebración de un acto político-religioso en la catedral, al que no asiste el rector y otro de carácter universitario, al que sí que acude y donde está presente la esposa de Franco, Carmen Polo o el general y fundador de la Legión, Millán-Astray.. En el acto intervinieron varias personas donde algunos de ellos amenazaron a todos aquellos que no compartían los ideales de la sublevación, que fueron los que suscitaron el rechazo de Miguel de Unamuno. Pero esas frases difieren mucho según testigos y cronistas ya que no se cuenta con ningún registro grabado o escrito.. «La nuestra es una guerra incivil». «Vencer no es convencer y hay que convencer sobre todo», son alguna de las frases. En un momento dado Millán Astray levanta la voz, mientras se oye en la sala «Viva la muerte», algo a lo que el propio militar grita «Mueran los intelectuales». Y al grito de España, una, libre y grande, pone en pie el auditorio mientras un grupo de falangistas hace el saludo fascista ante el retrato de Franco.. Nuevamente Unamuno toma la palabra y es cuando dice esas palabras de «Venceréis pero no convenceréis: Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta, per no convenceréis porque convencer significa persuadir».. Acto seguido varios oficiales echaron manos de sus pistolas y Unamuno tuvo que salir de la Universidad escoltado por Carmen Polo. Ese mismo día el Ayuntamiento le retira su acta de concejal, Y sus últimos días, en resignada desolación, los pasó bajo arresto domiciliario. Dos meses antes de su muerte, que sería un 31 de diciembre, Franco firmaba el decreto de destitución del rector.. Distintos historiadores afirman que esas palabras no fueron pronunciadas tal y como han pasado a la historia, pero el dramatismo de la situación pudo haber creado esa frase que ha pasado a la historia y que reflejaría Alejandro Amenábar en la película «Mientras dure la guerra».. Verdad o mentira, esa frase se sigue recordado cada año y cada 31 de diciembre en la Universidad de Salamanca, con un acto que sirve para homenajear a uno de los vecinos más ilustres de la capital salmantina.
Noticias de Castilla y León: última hora local en La Razón
