En el corazón de la que fue capital del Imperio español durante el siglo XVII se alza un edificio que guarda entre sus muros algunos de los episodios más importantes de la historia de España. El Palacio Real de Valladolid no es solo un conjunto de patios solemnes, grandes salones y fachadas monumentales; es un testigo silencioso de los secretos, decisiones y acontecimientos que marcaron el rumbo de la monarquía española y, en consecuencia, el destino de medio mundo. Entre sus paredes nacieron reyes como Felipe IV, residió la emperatriz Isabel de Portugal y se instaló durante cinco intensos años la corte de los Austrias. Cruzar hoy sus puertas supone viajar directamente al Siglo de Oro español y adentrarse en una época de esplendor político, artístico y militar.. Pero toda historia necesita un guía que la haga cobrar vida, y en este caso esa persona es Ludi. La historiadora es la encargada de conducir a los visitantes por los pasillos y estancias del Palacio, para transformar cada sala en un relato lleno de personajes, anécdotas y curiosidades. Cada miércoles, a las 12.00 horas, ofrece visitas guiadas gratuitas abiertas a todo el público, desde colegios y universidades hasta turistas o vecinos que desean conocer mejor la historia de la ciudad. Los grupos cuentan con un aforo máximo de 30 personas, lo que permite una experiencia cercana y detallada.. “Lo que más me gusta es ver la cara de asombro de la gente cuando entra. Muchos no saben lo que se van a encontrar y desconocen el alcance de todo lo que ha pasado aquí dentro”, explica Ludi. Y no es para menos. El Palacio no solo fue residencia de reyes; por sus salones también pasaron figuras históricas y literarias como Lope de Vega, Quevedo, Velázquez, Rubens y Napoleón Bonaparte, entre otros. “Napoleón estuvo en Valladolid nueve días y convirtió el Palacio en su cuartel general. Después decidió saquearlo y quemarlo”, relata la guía mientras avanza por las galerías del edificio.. La visita comienza en la puerta principal, situada frente a la iglesia de San Pablo y al Palacio de Pimentel. Antes incluso de cruzar el umbral, Ludi introduce a los visitantes en el contexto histórico del edificio. “Me gusta explicar cómo se construyó el Palacio y poner a la gente en situación, contarles cómo era la vida en el siglo XVI”, señala.. Arquitectura de los Austrias. El Palacio fue construido en el siglo XVI por petición directa de Francisco de los Cobos, secretario del monarca Carlos V. Tras aprovechar la dote de su esposa, María de Mendoza, hija de los condes de Rivadavia, De los Cobos decidió levantar el edificio sobre unos terrenos pertenecientes a la joven. La obra fue encargada al arquitecto madrileño Luis de la Vega, quien diseñó el edificio siguiendo el característico estilo austero y sobrio de la arquitectura de los Austrias.. “El Palacio estaba dividido por cámaras, tenía dos torres principales y tres patios, y es precisamente en el Patio Principal donde continúa la visita”, explica Ludi mientras los visitantes observan los detalles de la piedra y la simetría de las galerías. “Todo está lleno de historia”. En las paredes que rodean el patio destacan también los medallones superpuestos conocidos como el “Salón de la Fama”, que aportan todavía más solemnidad al conjunto arquitectónico.. La ruta continúa por la planta superior, dividida en diferentes estancias reales, como las habitaciones de la Reina y del Rey, el Salón del Trono y la Capilla. A lo largo de más de cinco siglos, muchas de estas salas han sufrido transformaciones, adaptándose a las distintas etapas y usos del edificio. “La zona favorita de la mayoría de la gente es el Salón del Trono, pero si tuviera que quedarme con un lugar elegiría la escalera imperial”, confiesa Ludi.. Se trata de la monumental escalera está custodiada por varias armaduras que parecen actuar como guardianes silenciosos del Palacio. “Los niños de los colegios se quedan pasmados. No entienden cómo los caballeros podían luchar llevando todo eso encima”, comenta entre risas. Precisamente, los grupos escolares son algunos de los visitantes más entusiastas. La mezcla entre historia, arquitectura y leyendas convierte la experiencia en algo especialmente atractivo para ellos.. La escalera imperial se divide en dos vertientes que conducen a las distintas dependencias reales. “La Cámara del Rey ha sufrido numerosos cambios a lo largo de los siglos; son muchos años de historia acumulada”, resume Ludi mientras abre la puerta que conduce al conocido Pasillo de los Negritos, desde donde se obtienen vistas directas al Patio del Rey o de los Saboya. A la derecha, el corredor desemboca en otras tres salas: la Sala Verde o de los Hombres, la Sala Rosa o de las Damas y la sala de Gala, espacios que conservan todavía parte de la solemnidad de siglos atrás.. “La visita termina de nuevo en la planta baja, junto a la maqueta de la Junta, que recrea en tres dimensiones cómo era originalmente la Plaza Principal del siglo XVII. A los niños les encanta”, recuerda la historiadora. De hecho, asegura que son ellos quienes muchas veces mejor conocen la historia de la ciudad. “Vienen con los deberes hechos, se dividen en grupos y cada uno lleva fichas para explicar una parte distinta del Palacio. Es muy divertido”. Aunque hay una pregunta que nunca falta durante el recorrido: la de los fantasmas. “Siempre me preguntan si aquí hay alguno. Yo les digo que dicen que está el fantasma de una monja, aunque no sé si será verdad”, comenta divertida.. Sitio Real. Actualmente, el edificio se conoce como Palacio Real. “El Duque de Lerma lo compró y posteriormente se lo vendió al Rey Felipe III. Fue entonces cuando adquirió el título de Sitio Real”, explica Ludi. En la actualidad pertenece al Ministerio de Defensa y alberga la IV Subinspección del Ejército. “De hecho, queda poco para que se cumpla el 150 aniversario desde que el Ejército se estableció aquí”, añade.. El Palacio mantiene además un convenio con Turismo de Valladolid, lo que facilita la llegada de visitantes gracias a que muchos hoteles ofrecen estas visitas guiadas a los turistas que llegan a la ciudad. “Es una buena forma de dar a conocer nuestra historia”, señala la guía. Además, el edificio impulsa iniciativas culturales y académicas propias, como la cátedra “Palacio Real”, desarrollada junto a la Universidad.. “Es un sitio maravilloso, que lleva en pie más de quinientos años”, concluye Ludi al finalizar el recorrido. Y quizá esa sea la mejor definición posible para un lugar que no solo conserva piedra y arquitectura, sino también la memoria viva de siglos de historia.
Las visitas conducidas por la historiadora Ludi permiten descubrir la historia, leyendas y personajes ilustres que pasaron por uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad
En el corazón de la que fue capital del Imperio español durante el siglo XVII se alza un edificio que guarda entre sus muros algunos de los episodios más importantes de la historia de España. El Palacio Real de Valladolid no es solo un conjunto de patios solemnes, grandes salones y fachadas monumentales; es un testigo silencioso de los secretos, decisiones y acontecimientos que marcaron el rumbo de la monarquía española y, en consecuencia, el destino de medio mundo. Entre sus paredes nacieron reyes como Felipe IV, residió la emperatriz Isabel de Portugal y se instaló durante cinco intensos años la corte de los Austrias. Cruzar hoy sus puertas supone viajar directamente al Siglo de Oro español y adentrarse en una época de esplendor político, artístico y militar.. Pero toda historia necesita un guía que la haga cobrar vida, y en este caso esa persona es Ludi. La historiadora es la encargada de conducir a los visitantes por los pasillos y estancias del Palacio, para transformar cada sala en un relato lleno de personajes, anécdotas y curiosidades. Cada miércoles, a las 12.00 horas, ofrece visitas guiadas gratuitas abiertas a todo el público, desde colegios y universidades hasta turistas o vecinos que desean conocer mejor la historia de la ciudad. Los grupos cuentan con un aforo máximo de 30 personas, lo que permite una experiencia cercana y detallada.. “Lo que más me gusta es ver la cara de asombro de la gente cuando entra. Muchos no saben lo que se van a encontrar y desconocen el alcance de todo lo que ha pasado aquí dentro”, explica Ludi. Y no es para menos. El Palacio no solo fue residencia de reyes; por sus salones también pasaron figuras históricas y literarias como Lope de Vega, Quevedo, Velázquez, Rubens y Napoleón Bonaparte, entre otros. “Napoleón estuvo en Valladolid nueve días y convirtió el Palacio en su cuartel general. Después decidió saquearlo y quemarlo”, relata la guía mientras avanza por las galerías del edificio.. La visita comienza en la puerta principal, situada frente a la iglesia de San Pablo y al Palacio de Pimentel. Antes incluso de cruzar el umbral, Ludi introduce a los visitantes en el contexto histórico del edificio. “Me gusta explicar cómo se construyó el Palacio y poner a la gente en situación, contarles cómo era la vida en el siglo XVI”, señala.. Arquitectura de los Austrias. El Palacio fue construido en el siglo XVI por petición directa de Francisco de los Cobos, secretario del monarca Carlos V. Tras aprovechar la dote de su esposa, María de Mendoza, hija de los condes de Rivadavia, De los Cobos decidió levantar el edificio sobre unos terrenos pertenecientes a la joven. La obra fue encargada al arquitecto madrileño Luis de la Vega, quien diseñó el edificio siguiendo el característico estilo austero y sobrio de la arquitectura de los Austrias.. “El Palacio estaba dividido por cámaras, tenía dos torres principales y tres patios, y es precisamente en el Patio Principal donde continúa la visita”, explica Ludi mientras los visitantes observan los detalles de la piedra y la simetría de las galerías. “Todo está lleno de historia”. En las paredes que rodean el patio destacan también los medallones superpuestos conocidos como el “Salón de la Fama”, que aportan todavía más solemnidad al conjunto arquitectónico.. La ruta continúa por la planta superior, dividida en diferentes estancias reales, como las habitaciones de la Reina y del Rey, el Salón del Trono y la Capilla. A lo largo de más de cinco siglos, muchas de estas salas han sufrido transformaciones, adaptándose a las distintas etapas y usos del edificio. “La zona favorita de la mayoría de la gente es el Salón del Trono, pero si tuviera que quedarme con un lugar elegiría la escalera imperial”, confiesa Ludi.. Se trata de la monumental escalera está custodiada por varias armaduras que parecen actuar como guardianes silenciosos del Palacio. “Los niños de los colegios se quedan pasmados. No entienden cómo los caballeros podían luchar llevando todo eso encima”, comenta entre risas. Precisamente, los grupos escolares son algunos de los visitantes más entusiastas. La mezcla entre historia, arquitectura y leyendas convierte la experiencia en algo especialmente atractivo para ellos.. La escalera imperial se divide en dos vertientes que conducen a las distintas dependencias reales. “La Cámara del Rey ha sufrido numerosos cambios a lo largo de los siglos; son muchos años de historia acumulada”, resume Ludi mientras abre la puerta que conduce al conocido Pasillo de los Negritos, desde donde se obtienen vistas directas al Patio del Rey o de los Saboya. A la derecha, el corredor desemboca en otras tres salas: la Sala Verde o de los Hombres, la Sala Rosa o de las Damas y la sala de Gala, espacios que conservan todavía parte de la solemnidad de siglos atrás.. “La visita termina de nuevo en la planta baja, junto a la maqueta de la Junta, que recrea en tres dimensiones cómo era originalmente la Plaza Principal del siglo XVII. A los niños les encanta”, recuerda la historiadora. De hecho, asegura que son ellos quienes muchas veces mejor conocen la historia de la ciudad. “Vienen con los deberes hechos, se dividen en grupos y cada uno lleva fichas para explicar una parte distinta del Palacio. Es muy divertido”. Aunque hay una pregunta que nunca falta durante el recorrido: la de los fantasmas. “Siempre me preguntan si aquí hay alguno. Yo les digo que dicen que está el fantasma de una monja, aunque no sé si será verdad”, comenta divertida.. Sitio Real. Actualmente, el edificio se conoce como Palacio Real. “El Duque de Lerma lo compró y posteriormente se lo vendió al Rey Felipe III. Fue entonces cuando adquirió el título de Sitio Real”, explica Ludi. En la actualidad pertenece al Ministerio de Defensa y alberga la IV Subinspección del Ejército. “De hecho, queda poco para que se cumpla el 150 aniversario desde que el Ejército se estableció aquí”, añade.. El Palacio mantiene además un convenio con Turismo de Valladolid, lo que facilita la llegada de visitantes gracias a que muchos hoteles ofrecen estas visitas guiadas a los turistas que llegan a la ciudad. “Es una buena forma de dar a conocer nuestra historia”, señala la guía. Además, el edificio impulsa iniciativas culturales y académicas propias, como la cátedra “Palacio Real”, desarrollada junto a la Universidad.. “Es un sitio maravilloso, que lleva en pie más de quinientos años”, concluye Ludi al finalizar el recorrido. Y quizá esa sea la mejor definición posible para un lugar que no solo conserva piedra y arquitectura, sino también la memoria viva de siglos de historia.
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