Raquel trabajaba en el mercado madrileño de Maravillas, primero como pescadera y después como frutera, cuando conoció al padre de su hijo, quien, sin embargo, cuando supo que ella estaba embarazada, desapareció.. Pese a todo, ella decidió seguir adelante sola, sin apenas apoyos. Poco después de dar a luz a su hijo Aarón empezó a sufrir problemas de salud que complicaron aún más su situación. Primero fueron los dolores en las muñecas, que apenas le permitían sostener al bebé durante el baño, y a continuación llegaron el hipertiroidismo, los ataques de epilepsia, las hernias en las cervicales y, por último, la artrosis en la columna, una enfermedad degenerativa que sigue avanzando.. En esta situación, sin empleo, sola y con problemas de salud, Raquel sufrió mucho para sacar a su hijo adelante. «Para mí ha sido muy duro ser madre soltera. Dejé de trabajar por la baja maternal y ya no he vuelto a tener un empleo», relata al respecto esta mujer de 53 años.. Sin embargo, gracias a su determinación, lucha y esfuerzo y al acompañamiento sostenido del programa CaixaProinfancia a través de la asociación Achalay, ha conseguido cambiar su historia.. A día de hoy, Aarón, de 18 años, ya ha acabado el bachillerato, estudia el primer curso del grado de Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural en la facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid y cuenta con una importante red de apoyo, en la que sus amigos de la carrera, del barrio y su novia Alejandra, con la que ya lleva casi tres años de relación, juegan un papel clave.. Aunque su principal apoyo es su madre. «Nunca ha existido una figura paterna en mi vida, pero tampoco he notado que la necesite. Mi madre se deja la vida para que yo pueda salir adelante. Ella ha conseguido gran parte de mis logros y de mis alegrías, y me ha ayudado a superar las decepciones», asegura Aarón, quien dice «sentirse muy orgulloso de ella». «Me ha dado la seguridad para ir superando retos», asevera.. Apoyo integral. Y en este proceso ambos han contado con el acompañamiento del programa CaixaProinfancia, que atiende a niños y adolescentes de cerca de 43.000 familias de toda España que afrontan situaciones de vulnerabilidad, de las cuales más de la mitad son monoparentales.. A través de la asociación Achalay del distrito madrileño de San Blas-Canillejas, que atiende a 130 familias en el marco del programa CaixaProinfancia, Aarón ha recibido apoyo académico, mientras que con su madre la acción se ha centrado en aliviar su situación económica, tramitar ayudas y cubrir sus necesidades básicas.. Al respecto, Mar Rodríguez, trabajadora social y coordinadora de Acción Social de la entidad, explica que al chico le han ayudado «a sacar los cursos adelante, facilitando espacios donde estudiar y resolver dudas y, sobre todo, guiándole para que decidiera hacia dónde quería tirar».. Raquel, la trabajadora social, comenta que «sufre enfermedades que la incapacitan para el empleo y su gran preocupación ha sido siempre que su hijo tenga la oportunidad de salir hacia delante», algo que, como asegura Rodríguez, no está siendo difícil, porque a Aarón «le encanta formarse, se implica y es muy participativo en todas las actividades de ocio y apoyo escolar».. Además, el chico «es un líder muy positivo y motivador», así como muy cuidador, «tanto con sus compañeros como con su madre», algo con lo que no siempre Raquel se siente cómoda, especialmente cuando su hijo debe cuidarla cuando tiene bajones físicos. «Se responsabiliza de mis cuidados cuando soy yo la que debería estar atenta a él», lamenta la madre.. En cualquier caso, pese a la vulnerabilidad de la familia, Aarón «ha conseguido llegar a la universidad y muy motivado», lo que en palabras de Rodríguez, «es muy satisfactorio». «Tendrá más oportunidades, seguro», afirma.. Por su parte, el chico reconoce que parte del mérito es de Achalay, ya que gracias a la asociación ha conseguido «mantener la cabeza donde tiene que estar, en los estudios, y a saber lo que es bueno para mí», destaca Aarón, que gracias a la entidad ha conseguido también el título de árbitro de voleibol de nivel 1, lo que se ha convertido en su empleo mientras estudia.. Por todo ello, Raquel asegura que en el futuro se imagina a su hijo «terminando los estudios, encontrando un buen trabajo y yéndose a vivir con su novia», y aconseja a otras mujeres en su situación que acudan a asociaciones del tercer sector.. «A nosotros, CaixaProinfancia también nos consiguió material escolar, nos ayudó a comprar ropa para el colegio, en pandemia nos recargaron dinero en las tarjetas y nos facilitaron un ordenador para que Aarón estudiara desde casa», explica, para a continuación asegurar que está muy agradecida por ello.. En el marco del Día de la madre, la historia de nuestros protagonistas refleja que la lucha de una madre por ofrecer lo mejor a su hijo y el poder disponer de oportunidades es clave.
Con el apoyo del programa CaixaProinfancia, ella, sola, sin empleo y con problemas de salud, ha logrado que su hijo Aarón disponga de oportunidades
Raquel trabajaba en el mercado madrileño de Maravillas, primero como pescadera y después como frutera, cuando conoció al padre de su hijo, quien, sin embargo, cuando supo que ella estaba embarazada, desapareció.. Pese a todo, ella decidió seguir adelante sola, sin apenas apoyos. Poco después de dar a luz a su hijo Aarón empezó a sufrir problemas de salud que complicaron aún más su situación. Primero fueron los dolores en las muñecas, que apenas le permitían sostener al bebé durante el baño, y a continuación llegaron el hipertiroidismo, los ataques de epilepsia, las hernias en las cervicales y, por último, la artrosis en la columna, una enfermedad degenerativa que sigue avanzando.. En esta situación, sin empleo, sola y con problemas de salud, Raquel sufrió mucho para sacar a su hijo adelante. «Para mí ha sido muy duro ser madre soltera. Dejé de trabajar por la baja maternal y ya no he vuelto a tener un empleo», relata al respecto esta mujer de 53 años.. Sin embargo, gracias a su determinación, lucha y esfuerzo y al acompañamiento sostenido del programa CaixaProinfancia a través de la asociación Achalay, ha conseguido cambiar su historia.. A día de hoy, Aarón, de 18 años, ya ha acabado el bachillerato, estudia el primer curso del grado de Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural en la facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid y cuenta con una importante red de apoyo, en la que sus amigos de la carrera, del barrio y su novia Alejandra, con la que ya lleva casi tres años de relación, juegan un papel clave.. Aunque su principal apoyo es su madre. «Nunca ha existido una figura paterna en mi vida, pero tampoco he notado que la necesite. Mi madre se deja la vida para que yo pueda salir adelante. Ella ha conseguido gran parte de mis logros y de mis alegrías, y me ha ayudado a superar las decepciones», asegura Aarón, quien dice «sentirse muy orgulloso de ella». «Me ha dado la seguridad para ir superando retos», asevera.. Apoyo integral. Y en este proceso ambos han contado con el acompañamiento del programa CaixaProinfancia, que atiende a niños y adolescentes de cerca de 43.000 familias de toda España que afrontan situaciones de vulnerabilidad, de las cuales más de la mitad son monoparentales.. A través de la asociación Achalay del distrito madrileño de San Blas-Canillejas, que atiende a 130 familias en el marco del programa CaixaProinfancia, Aarón ha recibido apoyo académico, mientras que con su madre la acción se ha centrado en aliviar su situación económica, tramitar ayudas y cubrir sus necesidades básicas.. Al respecto, Mar Rodríguez, trabajadora social y coordinadora de Acción Social de la entidad, explica que al chico le han ayudado «a sacar los cursos adelante, facilitando espacios donde estudiar y resolver dudas y, sobre todo, guiándole para que decidiera hacia dónde quería tirar».. Raquel, la trabajadora social, comenta que «sufre enfermedades que la incapacitan para el empleo y su gran preocupación ha sido siempre que su hijo tenga la oportunidad de salir hacia delante», algo que, como asegura Rodríguez, no está siendo difícil, porque a Aarón «le encanta formarse, se implica y es muy participativo en todas las actividades de ocio y apoyo escolar».. Además, el chico «es un líder muy positivo y motivador», así como muy cuidador, «tanto con sus compañeros como con su madre», algo con lo que no siempre Raquel se siente cómoda, especialmente cuando su hijo debe cuidarla cuando tiene bajones físicos. «Se responsabiliza de mis cuidados cuando soy yo la que debería estar atenta a él», lamenta la madre.. En cualquier caso, pese a la vulnerabilidad de la familia, Aarón «ha conseguido llegar a la universidad y muy motivado», lo que en palabras de Rodríguez, «es muy satisfactorio». «Tendrá más oportunidades, seguro», afirma.. Por su parte, el chico reconoce que parte del mérito es de Achalay, ya que gracias a la asociación ha conseguido «mantener la cabeza donde tiene que estar, en los estudios, y a saber lo que es bueno para mí», destaca Aarón, que gracias a la entidad ha conseguido también el título de árbitro de voleibol de nivel 1, lo que se ha convertido en su empleo mientras estudia.. Por todo ello, Raquel asegura que en el futuro se imagina a su hijo «terminando los estudios, encontrando un buen trabajo y yéndose a vivir con su novia», y aconseja a otras mujeres en su situación que acudan a asociaciones del tercer sector.. «A nosotros, CaixaProinfancia también nos consiguió material escolar, nos ayudó a comprar ropa para el colegio, en pandemia nos recargaron dinero en las tarjetas y nos facilitaron un ordenador para que Aarón estudiara desde casa», explica, para a continuación asegurar que está muy agradecida por ello.. En el marco del Día de la madre, la historia de nuestros protagonistas refleja que la lucha de una madre por ofrecer lo mejor a su hijo y el poder disponer de oportunidades es clave.
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