El canciller alemán, Friedrich Merz, ha aplazado sus vacaciones. Al igual que su ministro de Defensa, Boris Pistorius, que ha encadenado compromisos durante todo el mes de julio, el líder conservador afronta un verano políticamente delicado. A pocas semanas de las elecciones regionales de septiembre, la Unión Demócrata Cristiana (CDU) se enfrenta a unos sondeos poco alentadores y a una crisis interna que ha obligado a Merz a reorganizar parte de la dirección del partido y del Gobierno.El detonante ha sido la dimisión de Jens Spahn como presidente del grupo parlamentario de la CDU/CSU. El exministro de Sanidad se ha visto envuelto en una fuerte polémica después de que trascendiera que él y su marido recurrieron a la gestación subrogada para tener un hijo, una práctica prohibida en Alemania y rechazada oficialmente por la CDU. Aunque la controversia tiene un marcado componente ético y político, el caso ha reavivado además las críticas contra Spahn, ya cuestionado por la gestión de las compras de mascarillas durante la pandemia.Para contener el desgaste, Merz ha aprovechado la crisis para remodelar la cúpula de su equipo. El cambio más simbólico es el nombramiento, por primera vez en la historia de la República Federal, de una mujer al frente de la Cancillería Federal (Bundeskanzleramt), el ministerio encargado de coordinar la acción del Gobierno.La encargada será la hasta ahora Ministra de Sanidad, Nina Warken. Merz ha redistribuido también competencias dentro de la Cancillería y ha reforzado el núcleo encargado de la coordinación política con los grupos parlamentarios y los gobiernos regionales.El hasta ahora secretario general de la CDU, Carsten Linnemann, asume el Ministerio de Sanidad.
El canciller alemán, Friedrich Merz, ha aplazado sus vacaciones. Al igual que su ministro de Defensa, Boris Pistorius, que ha encadenado compromisos durante todo el mes de julio, el líder conservador afronta un verano políticamente delicado. A pocas semanas de las elecciones regionales de septiembre, la Unión Demócrata Cristiana (CDU) se enfrenta a unos sondeos poco alentadores y a una crisis interna que ha obligado a Merz a reorganizar parte de la dirección del partido y del Gobierno. El detonante ha sido la dimisión de Jens Spahn como presidente del grupo parlamentario de la CDU/CSU. El exministro de Sanidad se ha visto envuelto en una fuerte polémica después de que trascendiera que él y su marido recurrieron a la gestación subrogada para tener un hijo, una práctica prohibida en Alemania y rechazada oficialmente por la CDU. Aunque la controversia tiene un marcado componente ético y político, el caso ha reavivado además las críticas contra Spahn, ya cuestionado por la gestión de las compras de mascarillas durante la pandemia. Para contener el desgaste, Merz ha aprovechado la crisis para remodelar la cúpula de su equipo. El cambio más simbólico es el nombramiento, por primera vez en la historia de la República Federal, de una mujer al frente de la Cancillería Federal (Bundeskanzleramt), el ministerio encargado de coordinar la acción del Gobierno. La encargada será la hasta ahora Ministra de Sanidad, Nina Warken. Merz ha redistribuido también competencias dentro de la Cancillería y ha reforzado el núcleo encargado de la coordinación política con los grupos parlamentarios y los gobiernos regionales. El hasta ahora secretario general de la CDU, Carsten Linnemann, asume el Ministerio de Sanidad.
El canciller alemán sitúa por primera vez a una mujer al frente de la Cancillería tras la dimisión del jefe del grupo parlamentario, Jens Spahn, salpicado por el escándalo de la gestación subrogada
Internacional: noticias internacionales de hoy en La Razón
