Matías Almeyda se mueve en el Sevilla dentro de un escenario cargado de tensión. Los resultados irregulares de sus primeros meses en el cargo han dejado al equipo en la mitad baja de la tabla y han acentuado un clima institucional frágil, condicionado también por un contexto económico complejo. El partido ante el Real Oviedo aparece, en ese marco, como una cita que puede incrementar la presión si no llega la victoria.. En la rueda de prensa previa al encuentro, el técnico argentino compareció con cautela. No solo estaba en juego un resultado deportivo, sino también el debate abierto tras la sanción impuesta al Sánchez Pizjuán por los incidentes del último derbi, en los que se produjo el lanzamiento de proyectiles y se ordenó el cierre parcial de una tribuna. El Sevilla logró finalmente revertir la sanción y el estadio contará con público, pero la cuestión sirvió a Almeyda para abrir una reflexión más amplia.. «Yo viví hace 30 años en España…». “Tengo que medir muy bien lo que voy a decir. Mire, para mí, es la vida. Yo viví hace 30 años en España. Como todos los países, van cambiando. Hay cosas que antes se hablaban y que hoy no podés hablar, hay críticas constructivas que las podés desarrollar sin lastimar a nadie. Todo te va llevando este proceso a en el que tenés que cerrar la boca, porque no es beneficioso. Qué lástima, si cada vez que uno habla se saca de contexto, o si se abre el corazón es para pegarle…”. En esa comparación con la España de hace tres décadas, Almeyda situó el núcleo de su discurso.. El entrenador insistió en la idea de que el fútbol actual ha reducido los márgenes de expresión. “Es una lástima. Así se va cayendo el mundo. Nosotros hablamos de fútbol, y tiene un léxico que entre todos sabemos cómo es. Ahora, si dentro del fútbol, yo hablo de una manera y al otro día cambian el contexto. Leo en un título ‘Almeyda’… digo que no tengo que hablar. No tengo que decir nada. Trato de cuidarme”.. Comparación con River. Esa percepción enlaza con otro paralelismo que trazó durante la comparecencia. Almeyda volvió a mirar a su pasado en River Plate, cuando el club atravesaba una etapa límite. “Lo que noto en Sevilla es que el tiempo que se está viviendo, es un tiempo muy parecido a lo que viví en la época de River, cuando al equipo lo llevaban prácticamente al descenso. No dan nada a favor, todo lo que hace está mal. Desde ese lugar veo similitudes, pero no las confirmo”. No afirmó que las situaciones sean idénticas, pero sí reconoció una atmósfera de crítica constante.. El técnico también respondió a las declaraciones de Javier Tebas y defendió al público del Sánchez Pizjuán. “No lo escuché, pero hace un mes y medio dije que tenían que disfrutar de la Liga que tienen porque querían jugar un partido en el extranjero. Qué lástima que no se acordó de esa parte. A la gente se la respeta. Si ganas, tienes que ser humilde e irte. No provoquen, no se provoca. Nada está bien. Pero era de plástico lo que tiraron”. En esa línea, relativizó los incidentes: “¿Cuántas cayeron? Una, dos… Si van a Sudamérica no pueden jugar un partido. Estamos jugando al fútbol, un derbi, hay una provocación, y la gente se manifestó así. ¿Cuántas fueron? Una, dos. ¿Por qué las tiraron? Están mal las dos cosas. ¿Por qué es más fácil pegarle al público? Porque no se defiende”.. El discurso de Almeyda, marcado por la comparación con lo vivido hace 30 años, deja al descubierto a un entrenador que percibe el presente como un espacio más estrecho, con menos margen para el error y para la palabra, mientras su Sevilla intenta encontrar estabilidad en medio de la presión.
El entrenador del Sevilla asegura que ahora es mejor no decir algunas cosas porque se sacan de contexto
Matías Almeyda se mueve en el Sevilla dentro de un escenario cargado de tensión. Los resultados irregulares de sus primeros meses en el cargo han dejado al equipo en la mitad baja de la tabla y han acentuado un clima institucional frágil, condicionado también por un contexto económico complejo. El partido ante el Real Oviedo aparece, en ese marco, como una cita que puede incrementar la presión si no llega la victoria.. En la rueda de prensa previa al encuentro, el técnico argentino compareció con cautela. No solo estaba en juego un resultado deportivo, sino también el debate abierto tras la sanción impuesta al Sánchez Pizjuán por los incidentes del último derbi, en los que se produjo el lanzamiento de proyectiles y se ordenó el cierre parcial de una tribuna. El Sevilla logró finalmente revertir la sanción y el estadio contará con público, pero la cuestión sirvió a Almeyda para abrir una reflexión más amplia.. «Yo viví hace 30 años en España…». “Tengo que medir muy bien lo que voy a decir. Mire, para mí, es la vida. Yo viví hace 30 años en España. Como todos los países, van cambiando. Hay cosas que antes se hablaban y que hoy no podés hablar, hay críticas constructivas que las podés desarrollar sin lastimar a nadie. Todo te va llevando este proceso a en el que tenés que cerrar la boca, porque no es beneficioso. Qué lástima, si cada vez que uno habla se saca de contexto, o si se abre el corazón es para pegarle…”. En esa comparación con la España de hace tres décadas, Almeyda situó el núcleo de su discurso.. El entrenador insistió en la idea de que el fútbol actual ha reducido los márgenes de expresión. “Es una lástima. Así se va cayendo el mundo. Nosotros hablamos de fútbol, y tiene un léxico que entre todos sabemos cómo es. Ahora, si dentro del fútbol, yo hablo de una manera y al otro día cambian el contexto. Leo en un título ‘Almeyda’… digo que no tengo que hablar. No tengo que decir nada. Trato de cuidarme”.. Comparación con River. Esa percepción enlaza con otro paralelismo que trazó durante la comparecencia. Almeyda volvió a mirar a su pasado en River Plate, cuando el club atravesaba una etapa límite. “Lo que noto en Sevilla es que el tiempo que se está viviendo, es un tiempo muy parecido a lo que viví en la época de River, cuando al equipo lo llevaban prácticamente al descenso. No dan nada a favor, todo lo que hace está mal. Desde ese lugar veo similitudes, pero no las confirmo”. No afirmó que las situaciones sean idénticas, pero sí reconoció una atmósfera de crítica constante.. El técnico también respondió a las declaraciones de Javier Tebas y defendió al público del Sánchez Pizjuán. “No lo escuché, pero hace un mes y medio dije que tenían que disfrutar de la Liga que tienen porque querían jugar un partido en el extranjero. Qué lástima que no se acordó de esa parte. A la gente se la respeta. Si ganas, tienes que ser humilde e irte. No provoquen, no se provoca. Nada está bien. Pero era de plástico lo que tiraron”. En esa línea, relativizó los incidentes: “¿Cuántas cayeron? Una, dos… Si van a Sudamérica no pueden jugar un partido. Estamos jugando al fútbol, un derbi, hay una provocación, y la gente se manifestó así. ¿Cuántas fueron? Una, dos. ¿Por qué las tiraron? Están mal las dos cosas. ¿Por qué es más fácil pegarle al público? Porque no se defiende”.. El discurso de Almeyda, marcado por la comparación con lo vivido hace 30 años, deja al descubierto a un entrenador que percibe el presente como un espacio más estrecho, con menos margen para el error y para la palabra, mientras su Sevilla intenta encontrar estabilidad en medio de la presión.
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