Antoni Gaudí no empezó su carrera con la Casa Vicens de Barcelona. Su primera obra construida fue una casa en Mataró encargada por Salvador Pagès, director de la Sociedad Cooperativa La Obrera Mataronense, la primera cooperativa de producción de España. Esta es una de las revelaciones centrales de la exposición “Gaudí, Pagès y la Obrera”, que se inaugura hoy en la Nau Gaudí y da el pistoletazo de salida al Año Gaudí 2026 en la ciudad. Una extensa investigación documental, que se recoge también en la publicación del mismo nombre editada por Triangle Books, reordena la cronología de los inicios del arquitecto y sitúa Mataró como su primer gran laboratorio creativo. Entre 1873 y 1885, durante doce años, Gaudí mantuvo una relación estrecha con Salvador Pagès y con el proyecto cooperativo de la Obrera. El contexto reformista y cooperativista le permitió un margen de libertad poco habitual en la época y favoreció un espacio real de experimentación. Según los resultados de la investigación, la primera casa que Gaudí construyó en su vida fue la encargada por Pagès. Se trata de un edificio anterior en cinco años a la Casa Vicens. Concebida como modelo para el futuro barrio residencial obrero, incorporaba criterios innovadores de asoleamiento, ventilación y relación con los espacios ajardinados. Las desavenencias entre Pagès y el paleta Jaume Serra acabaron en litigio; Gaudí arbitró a favor de su cliente fijando un precio de 900 pesetas, aunque finalmente el notario dictaminó que el coste real fueron 1.790 pesetas, cantidad que queda registrada como el coste de la primera obra del arquitecto. La segunda obra fueron las únicas letrinas públicas que diseñó Gaudí, con soluciones avanzadas de ventilación natural, gestión de residuos y protección del subsuelo para evitar la contaminación de las aguas freáticas. Estas pequeñas construcciones, situadas junto a la fábrica, evidencian ya una sensibilidad excepcional hacia la higiene y el bienestar de los trabajadores. La tercera obra es la propia Nau Gaudí, hasta ahora considerada el kilómetro cero de su producción y la única nave industrial de toda su carrera. Aquí, por primera vez, experimentó con los arcos parabólicos que se convertirían en una de sus señas de identidad. El edificio, que originalmente albergaba una industria textil de blanqueo de algodón, fue declarado Monumento Histórico-Artístico por el Estado en 1969 y Bien de Interés Nacional por la Generalitat en 1982. Además de estos tres primeros edificios, Gaudí actuó como escenógrafo para una fiesta literaria, dibujó el cartel anunciador de la nueva fábrica y desarrolló su faceta de urbanista al proyectar un ambicioso barrio obrero que integraba vivienda, trabajo, educación, cultura y espacios comunitarios. Esta experiencia no la volvería a explorar hasta el Park Güell. El proyecto incluía también un Casino concebido como centro social, cultural y educativo, con una gran esc
Una exposición aporta nueva documentación sobre los inicios del arquitecto
Antoni Gaudí no empezó su carrera con la Casa Vicens de Barcelona. Su primera obra construida fue una casa en Mataró encargada por Salvador Pagès, director de la Sociedad Cooperativa La Obrera Mataronense, la primera cooperativa de producción de España. Esta es una de las revelaciones centrales de la exposición “Gaudí, Pagès y la Obrera”, que se inaugura hoy en la Nau Gaudí y da el pistoletazo de salida al Año Gaudí 2026 en la ciudad. Una extensa investigación documental, que se recoge también en la publicación del mismo nombre editada por Triangle Books, reordena la cronología de los inicios del arquitecto y sitúa Mataró como su primer gran laboratorio creativo. Entre 1873 y 1885, durante doce años, Gaudí mantuvo una relación estrecha con Salvador Pagès y con el proyecto cooperativo de la Obrera. El contexto reformista y cooperativista le permitió un margen de libertad poco habitual en la época y favoreció un espacio real de experimentación.Según los resultados de la investigación, la primera casa que Gaudí construyó en su vida fue la encargada por Pagès. Se trata de un edificio anterior en cinco años a la Casa Vicens. Concebida como modelo para el futuro barrio residencial obrero, incorporaba criterios innovadores de asoleamiento, ventilación y relación con los espacios ajardinados. Las desavenencias entre Pagès y el paleta Jaume Serra acabaron en litigio; Gaudí arbitró a favor de su cliente fijando un precio de 900 pesetas, aunque finalmente el notario dictaminó que el coste real fueron 1.790 pesetas, cantidad que queda registrada como el coste de la primera obra del arquitecto.La segunda obra fueron las únicas letrinas públicas que diseñó Gaudí, con soluciones avanzadas de ventilación natural, gestión de residuos y protección del subsuelo para evitar la contaminación de las aguas freáticas. Estas pequeñas construcciones, situadas junto a la fábrica, evidencian ya una sensibilidad excepcional hacia la higiene y el bienestar de los trabajadores. La tercera obra es la propia Nau Gaudí, hasta ahora considerada el kilómetro cero de su producción y la única nave industrial de toda su carrera. Aquí, por primera vez, experimentó con los arcos parabólicos que se convertirían en una de sus señas de identidad. El edificio, que originalmente albergaba una industria textil de blanqueo de algodón, fue declarado Monumento Histórico-Artístico por el Estado en 1969 y Bien de Interés Nacional por la Generalitat en 1982.Además de estos tres primeros edificios, Gaudí actuó como escenógrafo para una fiesta literaria, dibujó el cartel anunciador de la nueva fábrica y desarrolló su faceta de urbanista al proyectar un ambicioso barrio obrero que integraba vivienda, trabajo, educación, cultura y espacios comunitarios. Esta experiencia no la volvería a explorar hasta el Park Güell. El proyecto incluía también un Casino concebido como centro social, cultural y educativo, con una gran escaler
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