Artur Mas ha vuelto a intervenir de forma directa en el debate estratégico del espacio postconvergente. Diez años después de dar un paso al lado y de designar a Carles Puigdemont como su sucesor al frente de la Generalitat, el expresidente ha planteado abiertamente la necesidad de “poner al día” lo que representó Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), sin recuperar ni el nombre ni las siglas, pero sí su esencia política. Un mensaje de largo alcance que, además, cuestiona por primera vez de forma explícita la capacidad de Puigdemont para seguir ejerciendo un liderazgo transversal dentro de Junts per Catalunya.. En una entrevista concedida este jueves al diario Regió7, Mas defendió que el espacio político, de centro-liberal, que durante décadas ocupó Convergència sigue existiendo socialmente, aunque hoy carece de una representación clara. A su juicio, no se trata de resucitar CDC, desaparecida formalmente en 2016 tras su transformación en el PDECat y la posterior integración del grueso del partido en Junts, sino de llenar un vacío que se ha ido agrandando en los últimos años. “Convergència hoy no existe, pero eso no quiere decir que no haya mucha gente que se identifique, puesta al día, con un proyecto que durante muchos años representó Convergència”, sostuvo.. Mas dibuja una Cataluña políticamente desequilibrada, donde la «extrema izquierda desde la CUP hasta los comunes, Podemos o ERC», ocupa gran parte del espacio, mientras que una franja amplia de votantes de centro se siente “huérfana”. “Hay mucha gente del centro amplio que no se siente cómoda ni con la derecha estricta ni con posiciones de izquierda poco liberales y poco positivas en general. Falta alguien que la represente bien”, afirmó. En ese diagnóstico, Junts ha intentado ocupar ese lugar, pero sin éxito pleno: “Junts lo ha intentado, pero le falta un poco para conseguirlo”.. El expresidente encuadra esta reflexión en el contexto de la fragmentación del independentismo y la pérdida de la mayoría parlamentaria. “Hemos pasado de la independencia a la máxima dependencia, lo cual no tiene ningún sentido”, lamentó. Frente a ese escenario, Mas cree que un proyecto que recupere, actualizado, el espíritu convergente podría volver a ser electoralmente ganador. “Desagregar tiene un precio muy alto y agrupar tiene un mérito muy grande y unas potencialidades muy importantes”, advirtió.. Uno de los aspectos más delicados de su intervención fue el papel que debería jugar Carles Puigdemont en esta eventual reordenación. Mas no plantea su exclusión, pero sí pone en duda su capacidad para aglutinar al conjunto del espacio político. “Evidentemente que sí, el presidente Puigdemont quizá no es capaz de aglutinar, pero tiene que estar”, señaló. Y añadió que, en cualquier caso, todas las decisiones dependen de él, ya sea para continuar como principal referente o para asumir otro rol.. Mas fue más allá y evocó los relevos históricos en el liderazgo del nacionalismo catalán. Recordó cómo Jordi Pujol supo dar paso a una nueva etapa tras 25 años al frente de la Generalitat, y cómo él mismo decidió retirarse para permitir la continuidad del proyecto soberanista. “Ahora el presidente Puigdemont tendrá que decidir, cuando él crea y cuando toque, si hay relevo o no”, concluyó. Es la primera vez que Mas habla con tanta claridad de una posible transición en el liderazgo de Junts.. Estas palabras sitúan a Mas dentro del denominado sector pragmático de Junts, una corriente interna que apuesta por reconstruir un proyecto de centro nacionalista, con vocación de gobierno, transversalidad social y capacidad de pacto, frente al sector más unilateralista y simbólico, más centrado en la confrontación con el Estado y en el liderazgo personal de Puigdemont desde Bruselas. El pragmatismo que defiende Mas prioriza la agregación electoral, la gestión institucional y la recuperación de amplias mayorías, incluso a costa de rebajar la épica del procés.. Las declaraciones de Mas no tardaron en provocar reacciones. El líder del PP de Catalunya, Alejandro Fernández, ha cargado duramente contra el expresidente y lo ha acusado de intentar lavarse las manos de su propia responsabilidad en el procés. En un mensaje publicado en la red social X, Fernández calificó a Mas de “bombero pirómano”.. “Él inició el procés y él regaló la llave a la CUP para encumbrar a Puigdemont. En definitiva, él inició el incendio y ahora se ofrece para apagarlo, como si la cosa no fuera con él”, ha escrito el dirigente popular, en referencia directa al papel de Mas tanto en el giro independentista de Convergència como en la elección de Puigdemont como presidente de la Generalitat en 2016 ante la negativa de la CUP de apoyar la candidatura del propio Mas.
El líder del PP acusa al expresidente de la Generalitat de darle poder a la CUP y ahora hacer que «la cosa no va con él»
Artur Mas ha vuelto a intervenir de forma directa en el debate estratégico del espacio postconvergente. Diez años después de dar un paso al lado y de designar a Carles Puigdemont como su sucesor al frente de la Generalitat, el expresidente ha planteado abiertamente la necesidad de “poner al día” lo que representó Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), sin recuperar ni el nombre ni las siglas, pero sí su esencia política. Un mensaje de largo alcance que, además, cuestiona por primera vez de forma explícita la capacidad de Puigdemont para seguir ejerciendo un liderazgo transversal dentro de Junts per Catalunya.. En una entrevista concedida este jueves al diario Regió7, Mas defendió que el espacio político, de centro-liberal, que durante décadas ocupó Convergència sigue existiendo socialmente, aunque hoy carece de una representación clara. A su juicio, no se trata de resucitar CDC, desaparecida formalmente en 2016 tras su transformación en el PDECat y la posterior integración del grueso del partido en Junts, sino de llenar un vacío que se ha ido agrandando en los últimos años. “Convergència hoy no existe, pero eso no quiere decir que no haya mucha gente que se identifique, puesta al día, con un proyecto que durante muchos años representó Convergència”, sostuvo.. Mas dibuja una Cataluña políticamente desequilibrada, donde la «extrema izquierda desde la CUP hasta los comunes, Podemos o ERC», ocupa gran parte del espacio, mientras que una franja amplia de votantes de centro se siente “huérfana”. “Hay mucha gente del centro amplio que no se siente cómoda ni con la derecha estricta ni con posiciones de izquierda poco liberales y poco positivas en general. Falta alguien que la represente bien”, afirmó. En ese diagnóstico, Junts ha intentado ocupar ese lugar, pero sin éxito pleno: “Junts lo ha intentado, pero le falta un poco para conseguirlo”.. El expresidente encuadra esta reflexión en el contexto de la fragmentación del independentismo y la pérdida de la mayoría parlamentaria. “Hemos pasado de la independencia a la máxima dependencia, lo cual no tiene ningún sentido”, lamentó. Frente a ese escenario, Mas cree que un proyecto que recupere, actualizado, el espíritu convergente podría volver a ser electoralmente ganador. “Desagregar tiene un precio muy alto y agrupar tiene un mérito muy grande y unas potencialidades muy importantes”, advirtió.. Uno de los aspectos más delicados de su intervención fue el papel que debería jugar Carles Puigdemont en esta eventual reordenación. Mas no plantea su exclusión, pero sí pone en duda su capacidad para aglutinar al conjunto del espacio político. “Evidentemente que sí, el presidente Puigdemont quizá no es capaz de aglutinar, pero tiene que estar”, señaló. Y añadió que, en cualquier caso, todas las decisiones dependen de él, ya sea para continuar como principal referente o para asumir otro rol.. Mas fue más allá y evocó los relevos históricos en el liderazgo del nacionalismo catalán. Recordó cómo Jordi Pujol supo dar paso a una nueva etapa tras 25 años al frente de la Generalitat, y cómo él mismo decidió retirarse para permitir la continuidad del proyecto soberanista. “Ahora el presidente Puigdemont tendrá que decidir, cuando él crea y cuando toque, si hay relevo o no”, concluyó. Es la primera vez que Mas habla con tanta claridad de una posible transición en el liderazgo de Junts.. Estas palabras sitúan a Mas dentro del denominado sector pragmático de Junts, una corriente interna que apuesta por reconstruir un proyecto de centro nacionalista, con vocación de gobierno, transversalidad social y capacidad de pacto, frente al sector más unilateralista y simbólico, más centrado en la confrontación con el Estado y en el liderazgo personal de Puigdemont desde Bruselas. El pragmatismo que defiende Mas prioriza la agregación electoral, la gestión institucional y la recuperación de amplias mayorías, incluso a costa de rebajar la épica del procés.. Las declaraciones de Mas no tardaron en provocar reacciones. El líder del PP de Catalunya, Alejandro Fernández, ha cargado duramente contra el expresidente y lo ha acusado de intentar lavarse las manos de su propia responsabilidad en el procés. En un mensaje publicado en la red social X, Fernández calificó a Mas de “bombero pirómano”.. “Él inició el procés y él regaló la llave a la CUP para encumbrar a Puigdemont. En definitiva, él inició el incendio y ahora se ofrece para apagarlo, como si la cosa no fuera con él”, ha escrito el dirigente popular, en referencia directa al papel de Mas tanto en el giro independentista de Convergència como en la elección de Puigdemont como presidente de la Generalitat en 2016 ante la negativa de la CUP de apoyar la candidatura del propio Mas.
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