El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía tiene ya sobre la mesa la propuesta para autorizar durante 2026 la contratación de médicos y enfermeros extracomunitarios, una práctica que el SAS mantiene desde al menos 2018, pero que ahora se ha convertido en imprescindible. El expediente, completamente tramitado y listo para su aprobación, revela que 2.854 médicos especialistas del Servicio Andaluz de Salud (SAS) alcanzarán la edad de jubilación entre 2026 y 2030, un vacío que el sistema solo puede llenar recurriendo de forma masiva a profesionales de fuera de la Unión Europea. Desde el año 2018, las contrataciones de médicos extracomunitarios se han multiplicado por trece, pasando de 65 aquel año a 848 en los primeros diez meses de 2025. El acuerdo detalla la previsión de jubilaciones año a año: 573 en 2026, 541 en 2027, 607 en 2028, 563 en 2029 y 570 en 2030. Esta sangría constante, que supera los 570 médicos anuales de media, ha forzado una transformación profunda en la política de contratación del sistema sanitario. La evolución de las contrataciones muestra la magnitud del cambio con cifras contundentes. En 2018, el SAS nombró a 65 médicos extracomunitarios. En 2019 fueron 177, en 2020 alcanzaron los 479, y en 2021 llegaron a 678. La tendencia no hizo más que acelerarse: en 2022 se contrataron 754, en 2023 la cifra saltó a 1.154, y en los primeros diez meses de 2025 ya se habían formalizado 848. Este crecimiento sostenido refleja una realidad incontestable: el sistema sanitario andaluz necesita hoy cerca de mil facultativos extracomunitarios cada año solo para mantener su actividad asistencial básica. Aunque la práctica de contratar a extracomunitarios viene de años atrás, fue en julio de 2023 cuando la Junta formalizó por primera vez esta excepción mediante un Acuerdo del Consejo de Gobierno con vigencia hasta diciembre de ese año. La persistencia de la escasez motivó un segundo acuerdo en diciembre de 2023 para cubrir todo 2024. El patrón se repitió en diciembre de 2024 con la prórroga para 2025. Ahora se tramita la autorización para 2026, consolidando así la institucionalización de una medida que en su origen respondía a necesidades puntuales.. El documento identifica tres escenarios donde la falta de profesionales es particularmente aguda y recurrente. El primero es la cobertura de plazas en zonas rurales alejadas de las capitales de provincia. El segundo se refiere a la provisión de profesionales en hospitales comarcales y en especialidades de Atención Primaria especialmente deficitarias, como Pediatría y Medicina de Familia. El tercero afecta a la atención durante periodos vacacionales y puntas de demanda asistencial, donde la falta de suplentes compromete seriamente la continuidad asistencial.. Las tablas de contratación por centros que acompañan al expediente confirman este diagnóstico geográfico. Áreas de Gestión Sanitaria como el norte de Córdoba, el nordeste de Granada, la serranía de Málaga, el Campo de Gibraltar o el norte de Jaén aparecen sistemáticamente año tras año como las mayores demandantes de profesionales extracomunitarios. La distribución provincial muestra que el fenómeno está generalizado, con centros de las ocho provincias andaluzas recurriendo regularmente a esta vía de contratación para mantener sus servicios operativos.. La situación en el colectivo de enfermería, aunque presenta matices diferentes, es igualmente preocupante en términos cuantitativos. Las previsiones de jubilación son incluso más elevadas: 3.474 enfermeros y enfermeras dejarán el sistema entre 2026 y 2030, con un pico especialmente notable en 2030, cuando se prevé la marcha de 919 profesionales. Sin embargo, la contratación extracomunitaria en este colectivo muestra una evolución distinta. Se pasó de apenas 4 nombramientos en 2018 a un máximo de 37 en 2023, y los datos preliminares de 2025 indican una tendencia a la reducción.. EL SAS atribuye esta diferencia a lo que califica como «una menor necesidad inmediata», aunque añade con cautela que esta línea de actuación debe quedar abierta ante las posibles necesidades que puedan surgir en determinados casos de ausencia de personal comunitario disponible. La combinación de jubilaciones masivas proyectadas y la dependencia creciente de profesionales extracomunitarios plantea interrogantes fundamentales sobre la sostenibilidad a medio plazo del modelo actual.. El acuerdo describe una realidad en la que el sistema necesita incorporar anualmente cerca de mil médicos de fuera de la Unión Europea mientras pierde por jubilación una cifra similar. Este equilibrio precario, según reconocen los propios informes, se mantiene bajo la presión de una necesidad que «persiste y aumenta cada año».
El SAS recurre a la contratación de facultativos extracomunitarios debido al preocupante déficit actual
El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía tiene ya sobre la mesa la propuesta para autorizar durante 2026 la contratación de médicos y enfermeros extracomunitarios, una práctica que el SAS mantiene desde al menos 2018, pero que ahora se ha convertido en imprescindible. El expediente, completamente tramitado y listo para su aprobación, revela que 2.854 médicos especialistas del Servicio Andaluz de Salud (SAS) alcanzarán la edad de jubilación entre 2026 y 2030, un vacío que el sistema solo puede llenar recurriendo de forma masiva a profesionales de fuera de la Unión Europea. Desde el año 2018, las contrataciones de médicos extracomunitarios se han multiplicado por trece, pasando de 65 aquel año a 848 en los primeros diez meses de 2025. El acuerdo detalla la previsión de jubilaciones año a año: 573 en 2026, 541 en 2027, 607 en 2028, 563 en 2029 y 570 en 2030. Esta sangría constante, que supera los 570 médicos anuales de media, ha forzado una transformación profunda en la política de contratación del sistema sanitario. La evolución de las contrataciones muestra la magnitud del cambio con cifras contundentes. En 2018, el SAS nombró a 65 médicos extracomunitarios. En 2019 fueron 177, en 2020 alcanzaron los 479, y en 2021 llegaron a 678. La tendencia no hizo más que acelerarse: en 2022 se contrataron 754, en 2023 la cifra saltó a 1.154, y en los primeros diez meses de 2025 ya se habían formalizado 848. Este crecimiento sostenido refleja una realidad incontestable: el sistema sanitario andaluz necesita hoy cerca de mil facultativos extracomunitarios cada año solo para mantener su actividad asistencial básica. Aunque la práctica de contratar a extracomunitarios viene de años atrás, fue en julio de 2023 cuando la Junta formalizó por primera vez esta excepción mediante un Acuerdo del Consejo de Gobierno con vigencia hasta diciembre de ese año. La persistencia de la escasez motivó un segundo acuerdo en diciembre de 2023 para cubrir todo 2024. El patrón se repitió en diciembre de 2024 con la prórroga para 2025. Ahora se tramita la autorización para 2026, consolidando así la institucionalización de una medida que en su origen respondía a necesidades puntuales.. El documento identifica tres escenarios donde la falta de profesionales es particularmente aguda y recurrente. El primero es la cobertura de plazas en zonas rurales alejadas de las capitales de provincia. El segundo se refiere a la provisión de profesionales en hospitales comarcales y en especialidades de Atención Primaria especialmente deficitarias, como Pediatría y Medicina de Familia. El tercero afecta a la atención durante periodos vacacionales y puntas de demanda asistencial, donde la falta de suplentes compromete seriamente la continuidad asistencial.. Las tablas de contratación por centros que acompañan al expediente confirman este diagnóstico geográfico. Áreas de Gestión Sanitaria como el norte de Córdoba, el nordeste de Granada, la serranía de Málaga, el Campo de Gibraltar o el norte de Jaén aparecen sistemáticamente año tras año como las mayores demandantes de profesionales extracomunitarios. La distribución provincial muestra que el fenómeno está generalizado, con centros de las ocho provincias andaluzas recurriendo regularmente a esta vía de contratación para mantener sus servicios operativos.. La situación en el colectivo de enfermería, aunque presenta matices diferentes, es igualmente preocupante en términos cuantitativos. Las previsiones de jubilación son incluso más elevadas: 3.474 enfermeros y enfermeras dejarán el sistema entre 2026 y 2030, con un pico especialmente notable en 2030, cuando se prevé la marcha de 919 profesionales. Sin embargo, la contratación extracomunitaria en este colectivo muestra una evolución distinta. Se pasó de apenas 4 nombramientos en 2018 a un máximo de 37 en 2023, y los datos preliminares de 2025 indican una tendencia a la reducción.. EL SAS atribuye esta diferencia a lo que califica como «una menor necesidad inmediata», aunque añade con cautela que esta línea de actuación debe quedar abierta ante las posibles necesidades que puedan surgir en determinados casos de ausencia de personal comunitario disponible. La combinación de jubilaciones masivas proyectadas y la dependencia creciente de profesionales extracomunitarios plantea interrogantes fundamentales sobre la sostenibilidad a medio plazo del modelo actual.. El acuerdo describe una realidad en la que el sistema necesita incorporar anualmente cerca de mil médicos de fuera de la Unión Europea mientras pierde por jubilación una cifra similar. Este equilibrio precario, según reconocen los propios informes, se mantiene bajo la presión de una necesidad que «persiste y aumenta cada año».
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