Lamine Yamal puede que no esté este lunes en el once de España contra Cabo Verde, en el estreno de los de De la Fuente en el Mundial, pues no se ha recuperado del todo. Pero es, sin duda, una de las atracciones del campeonato. Por eso, Marruecos, que empató con Brasil, pese a ser mejor, ha hablado de él. Lo ha hecho el presidente de la Federación marroquí, Fouzi Lekjaa.. Marruecos, una herida abierta. Lekjaa sigue con la herida abierta. La FRMF peleó de verdad por convencer a Lamine Yamal para que vistiera la camiseta marroquí, con conversaciones mantenidas tanto en suelo marroquí como en España, y el intento quedó en nada. El jugador del Barça, nacido en Esparreguera de padre marroquí, tomó su decisión y eligió a La Roja. Lekjaa respeta esa elección, lo ha dicho, y le desea una carrera larga y exitosa, pero no se ha mordido la lengua a la hora de lanzarle un reto con mucha ironía por delante.. Lo hizo en una entrevista con Aljazeera360. «Espero que nos encontremos con él en una final para aclararle si eligió bien», dijo Lekjaa. La frase lleva una carga enorme si se tiene en cuenta que Marruecos lleva días siendo uno de los equipos más comentados del torneo. El empate ante Brasil dejó buenas sensaciones, porque los africanos fueron superiores durante gran parte del partido y el gol marroquí nació de una asistencia de Brahim Díaz que fue pura magia, uno de los pases más espectaculares que ha dado este Mundial hasta ahora. Brahim se ha convertido en el motor ofensivo de Marruecos, y su presencia en este equipo es precisamente el mejor argumento que tiene Lekjaa para justificar su modelo de captación.. Los planes de Marruecos. Porque el dirigente marroquí tiene un discurso muy elaborado sobre por qué Marruecos atrae talento con raíces en el país. Para Lekjaa, el proyecto deportivo es el gran imán, y en eso mete tres elementos que considera decisivos: la solidez de las infraestructuras de entrenamiento, el vínculo emocional que los jugadores sienten con el país de sus padres, y la coherencia de un proyecto internacional que les garantiza presencia en torneos de alto nivel. «Somos un país que ofrece la oportunidad de competir regularmente en torneos africanos y participar en Mundiales. Ese proyecto internacional estable atrae a los jugadores», afirmó Lekjaa.. El caso de Brahim Díaz le da la razón, al menos en parte. El madridista tardó en dar el paso, pero desde que lo dio se ha transformado en una pieza esencial para la selección. En este Mundial lo está demostrando con cada partido, y ese pase ante Brasil es el tipo de acción que se recuerda. Marruecos le ha dado protagonismo, escenario y minutos en los grandes torneos, y Brahim ha respondido. Lekjaa utiliza ese ejemplo como tarjeta de presentación ante cualquier jugador con doble opción de elegir federación.. La decisión de Lamine Yamal. Con Lamine Yamal no funcionó. La FRMF llamó a su puerta, insistió y no lo logró. Eso duele en el seno de la federación, porque Yamal es ya, con dieciocho años, uno de los mejores futbolistas del mundo y habría sido un fichaje generacional para cualquier selección. España se quedó con él y Marruecos se quedó con las ganas, aunque Lekjaa prefiere mirarlo desde otro ángulo y convertir la pérdida en motivación. Si hay una final y Marruecos está enfrente, quiere que sea el propio terreno de juego el que responda a la pregunta que dejó en el aire.. España, mientras tanto, tiene que resolver su estreno ante Cabo Verde con Yamal entre algodones y De la Fuente buscando el equilibrio entre no forzar a su mejor jugador y necesitar un resultado que arranque bien el torneo. Si el de Esparreguera llega a tiempo, el debate se cierra solo. Si no, España tendrá que demostrar que puede funcionar sin él, al menos durante un partido. Marruecos, con Brahim encendido y Lekjaa lanzando retos desde la tribuna, ya ha avisado de que tiene ambición suficiente para llegar lejos.
El presidente de la Federación del equipo africano ha retado al futbolista español a encontrarse en la final
Lamine Yamal puede que no esté este lunes en el once de España contra Cabo Verde, en el estreno de los de De la Fuente en el Mundial, pues no se ha recuperado del todo. Pero es, sin duda, una de las atracciones del campeonato. Por eso, Marruecos, que empató con Brasil, pese a ser mejor, ha hablado de él. Lo ha hecho el presidente de la Federación marroquí, Fouzi Lekjaa.. Marruecos, una herida abierta. Lekjaa sigue con la herida abierta. La FRMF peleó de verdad por convencer a Lamine Yamal para que vistiera la camiseta marroquí, con conversaciones mantenidas tanto en suelo marroquí como en España, y el intento quedó en nada. El jugador del Barça, nacido en Esparreguera de padre marroquí, tomó su decisión y eligió a La Roja. Lekjaa respeta esa elección, lo ha dicho, y le desea una carrera larga y exitosa, pero no se ha mordido la lengua a la hora de lanzarle un reto con mucha ironía por delante.. Lo hizo en una entrevista con Aljazeera360. «Espero que nos encontremos con él en una final para aclararle si eligió bien», dijo Lekjaa. La frase lleva una carga enorme si se tiene en cuenta que Marruecos lleva días siendo uno de los equipos más comentados del torneo. El empate ante Brasil dejó buenas sensaciones, porque los africanos fueron superiores durante gran parte del partido y el gol marroquí nació de una asistencia de Brahim Díaz que fue pura magia, uno de los pases más espectaculares que ha dado este Mundial hasta ahora. Brahim se ha convertido en el motor ofensivo de Marruecos, y su presencia en este equipo es precisamente el mejor argumento que tiene Lekjaa para justificar su modelo de captación.. Los planes de Marruecos. Porque el dirigente marroquí tiene un discurso muy elaborado sobre por qué Marruecos atrae talento con raíces en el país. Para Lekjaa, el proyecto deportivo es el gran imán, y en eso mete tres elementos que considera decisivos: la solidez de las infraestructuras de entrenamiento, el vínculo emocional que los jugadores sienten con el país de sus padres, y la coherencia de un proyecto internacional que les garantiza presencia en torneos de alto nivel. «Somos un país que ofrece la oportunidad de competir regularmente en torneos africanos y participar en Mundiales. Ese proyecto internacional estable atrae a los jugadores», afirmó Lekjaa.. El caso de Brahim Díaz le da la razón, al menos en parte. El madridista tardó en dar el paso, pero desde que lo dio se ha transformado en una pieza esencial para la selección. En este Mundial lo está demostrando con cada partido, y ese pase ante Brasil es el tipo de acción que se recuerda. Marruecos le ha dado protagonismo, escenario y minutos en los grandes torneos, y Brahim ha respondido. Lekjaa utiliza ese ejemplo como tarjeta de presentación ante cualquier jugador con doble opción de elegir federación.. La decisión de Lamine Yamal. Con Lamine Yamal no funcionó. La FRMF llamó a su puerta, insistió y no lo logró. Eso duele en el seno de la federación, porque Yamal es ya, con dieciocho años, uno de los mejores futbolistas del mundo y habría sido un fichaje generacional para cualquier selección. España se quedó con él y Marruecos se quedó con las ganas, aunque Lekjaa prefiere mirarlo desde otro ángulo y convertir la pérdida en motivación. Si hay una final y Marruecos está enfrente, quiere que sea el propio terreno de juego el que responda a la pregunta que dejó en el aire.. España, mientras tanto, tiene que resolver su estreno ante Cabo Verde con Yamal entre algodones y De la Fuente buscando el equilibrio entre no forzar a su mejor jugador y necesitar un resultado que arranque bien el torneo. Si el de Esparreguera llega a tiempo, el debate se cierra solo. Si no, España tendrá que demostrar que puede funcionar sin él, al menos durante un partido. Marruecos, con Brahim encendido y Lekjaa lanzando retos desde la tribuna, ya ha avisado de que tiene ambición suficiente para llegar lejos.
Fútbol hoy: Últimas noticias en La Razón
