MariLuz Marín tiene 85 años y como cada Fallas desde que se casó, con menos de 21, volverá a desfilar esta semana en la Ofrenda floral a la Virgen, el acto más emotivo y multitudinario de las fiestas valencianas, y espera que no sea el último que lo haga.. En una entrevista con EFE, la octogenaria, natural de Zaragoza pero valenciana de corazón -se trasladó a vivir a València a los 7 años- , habla de su pasión por la fiesta desde su boda con Mario, su difunto marido, «muy valencianot y muy fallero».. Con orgullo enseña sus moños de fallera blancos para su pelo cano, los aderezos, joyas, peinetas y el traje de fallera que lucirá este año y que ha cosido ella misma.. Todo ello guardado en un armario donde tiene varios trajes de valenciana y cajas de aderezos y complementos falleros, bien etiquetados para que se sepa cuáles son suyos y cuáles de su hija «y no haya equívocos».. «Hice la falda y el corpiño de mi hija y mi corpiño hace cuatro años, pero mi hija me ha regalado este año manteletas y he tenido que deshacer ese corpiño para poner las nuevas. Y la falda de este año sí que me la he cosido yo para estas Fallas. Pero se acabó, que todo tiene mucha faena», reconoce entre sonrisas.. Tradición fallera familiar y devoción por la Virgen. Con dos hijos falleros y cuatro nietos, reconoce que su mayor ilusión ahora «es verlos desfilar a todos, hijos y nietos, en la Ofrenda» y cuenta que desde hace varios años desfila con uno de ellos, el mayor, Vicente, de 32 años.. «Es una emoción muy grande. Hay días que nos vestimos aquí todos y esto es un desastre porque trajes por aquí, trajes por allá, pero es muy bonito. Y ahora tengo a la pequeñaja, que tiene 6 años, y es otro aliciente para ser fallera», asegura.. Cuenta que, aunque la de los Desamparados no es su virgen porque, al ser de Zaragoza, ella es devota de la Virgen del Pilar, a la patrona de València le tiene «mucha fe, como católica» que es, y además -remarca- «uno no es de donde nace, sino de donde pace».. «Vine con 7 años y me considero valenciana aunque siempre digo que soy aragonesa, que eso no se tiene que perder. Pero mis hijos son valencianos, mis nietos todos valencianos, mi marido era muy valenciano», recuerda.. Cuenta que cuando se casó «no llegaba a los 21 años» y con su marido fallero, ella se apuntó a su comisión y empezó a desfilar en la Ofrenda, primero en la falla Albacete-Marvá y luego en la falla Doctor Gil y Morte-Doctor Vila Barberá -conocida como Els Doctors- y con la que el próximo miércoles desfilará un año más ante la conocida popularmente como ‘Geperudeta’.. «Desde entonces me visto de valenciana y me sigue gustando vestirme con 85 años que tengo, que voy a hacer 86 en noviembre», resalta, y confía en que no sea el último año que puede vestirse de fallera para salir en la Ofrenda.
Lleva desde los 7 años en la ciudad y más de sesenta vistiéndose a la Ofrenda desde que se casó con su marido, fallero
MariLuz Marín tiene 85 años y como cada Fallas desde que se casó, con menos de 21, volverá a desfilar esta semana en la Ofrenda floral a la Virgen, el acto más emotivo y multitudinario de las fiestas valencianas, y espera que no sea el último que lo haga.. En una entrevista con EFE, la octogenaria, natural de Zaragoza pero valenciana de corazón -se trasladó a vivir a València a los 7 años- , habla de su pasión por la fiesta desde su boda con Mario, su difunto marido, «muy valencianot y muy fallero».. Con orgullo enseña sus moños de fallera blancos para su pelo cano, los aderezos, joyas, peinetas y el traje de fallera que lucirá este año y que ha cosido ella misma.. Todo ello guardado en un armario donde tiene varios trajes de valenciana y cajas de aderezos y complementos falleros, bien etiquetados para que se sepa cuáles son suyos y cuáles de su hija «y no haya equívocos».. «Hice la falda y el corpiño de mi hija y mi corpiño hace cuatro años, pero mi hija me ha regalado este año manteletas y he tenido que deshacer ese corpiño para poner las nuevas. Y la falda de este año sí que me la he cosido yo para estas Fallas. Pero se acabó, que todo tiene mucha faena», reconoce entre sonrisas.. Tradición fallera familiar y devoción por la Virgen. Con dos hijos falleros y cuatro nietos, reconoce que su mayor ilusión ahora «es verlos desfilar a todos, hijos y nietos, en la Ofrenda» y cuenta que desde hace varios años desfila con uno de ellos, el mayor, Vicente, de 32 años.. «Es una emoción muy grande. Hay días que nos vestimos aquí todos y esto es un desastre porque trajes por aquí, trajes por allá, pero es muy bonito. Y ahora tengo a la pequeñaja, que tiene 6 años, y es otro aliciente para ser fallera», asegura.. Cuenta que, aunque la de los Desamparados no es su virgen porque, al ser de Zaragoza, ella es devota de la Virgen del Pilar, a la patrona de València le tiene «mucha fe, como católica» que es, y además -remarca- «uno no es de donde nace, sino de donde pace».. «Vine con 7 años y me considero valenciana aunque siempre digo que soy aragonesa, que eso no se tiene que perder. Pero mis hijos son valencianos, mis nietos todos valencianos, mi marido era muy valenciano», recuerda.. Cuenta que cuando se casó «no llegaba a los 21 años» y con su marido fallero, ella se apuntó a su comisión y empezó a desfilar en la Ofrenda, primero en la falla Albacete-Marvá y luego en la falla Doctor Gil y Morte-Doctor Vila Barberá -conocida como Els Doctors- y con la que el próximo miércoles desfilará un año más ante la conocida popularmente como ‘Geperudeta’.. «Desde entonces me visto de valenciana y me sigue gustando vestirme con 85 años que tengo, que voy a hacer 86 en noviembre», resalta, y confía en que no sea el último año que puede vestirse de fallera para salir en la Ofrenda.
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