En un momento en el que la música está más segmentada que nunca, un festival ha configurado este sábado uno de los carteles más variopintos que se hayan visto en mucho tiempo para disfrutar bien del rock preñado de funk de Lenny Kravitz, del pop orgulloso de Ana Mena o de las melodías humanistas y esperanzadoras de Manuel Carrasco. Pese a lo confuso del programa, que ha contado además como arranque con Lola Bozzano y Álvaro de Luna, más de 35.000 personas según cifras de la organización se han acercado a esta cita exclusiva, bautizada como Iberdrola Music Festival tanto por la compañía que lo ha auspiciado por su 125 aniversario como por el recinto en el que se ha celebrado, el mismo que en unos días acogerá Mad Cool. Solo el ya viejo concepto de la radiofórmula uniría tal esquema de gustos y rangos de edad, pero vaya por delante que de la tríada principal, ha sido Manuel Carrasco probablemente el que más público ha reunido en el que ha sido su último concierto hasta 2028, al cual ha llegado aún con la resaca de convocar a más de 250.000 personas en cuatro «shows» especiales de estadio en Sevilla. Con un repertorio diferente diseñado para la ocasión, el de este sábado ha puesto en pie a mucha gente tirada en el césped artificial cuando ha llegado el arranque apoteósico de ‘Oh Si Pudiera’, empujado por nada menos que nueve músicos y un coro góspel. «Quiero que sepáis que es el último concierto que vamos a hacer este año y además no volveremos a tocar en España hasta el 2028. ¡Imaginaos las ganas que tenemos! Vamos hacer lo que mejor sabemos hacer: abrazarnos a las canciones, abrir el alma y compartir como la vida misma se merece», ha anunciado el onubense, tras dar las gracias por poder ser «telonero» de Lenny Kravitz. En la hora y media aproximada de concierto ha pasado por todos sus grandes discos, con paradas en temas como ‘Hay que vivir el momento’, ‘Uno x uno’, ‘Ya no’, ‘Sígueme’ con una percusión caribeña o la imprescindible ‘No dejes de soñar’ cuando la noche al fin permitía que las luces auparan el mensaje de su tema optimista por antonomasia. Buena parte de lo que es hoy Manuel Carrasco y de su lucha por estar donde está ha quedado sustanciado en ‘Que nadie’, una de las más cantadas, aquí interpretada con aires de canto espiritual, y que es una oda épica a la confianza en uno mismo que lo llevó por fin a su despegue varios años después de su salida de ‘Operación Triunfo’. A las puertas del Orgullo LGTBIQ+, ha aflamencado la letra de su canción de homenaje a su ciudad de adopción, Madrid, ‘Será para toda la vida’, subrayando los versos a la diversidad que dicen: «Abre puertas y ventanas / Con tu orgullo vuela libre / Ama a quien te dé la gana». Y dibujada una luna casi llena sobre el escenario, ha puesto broche a su actuación apretado por los horarios del festival recortando el repertorio que tenía previsto con ‘Qué bonito es querer’ y con ‘Tengo el poder». Cuando con ‘Carita triste’
El onubense se
En un momento en el que la música está más segmentada que nunca, un festival ha configurado este sábado uno de los carteles más variopintos que se hayan visto en mucho tiempo para disfrutar bien del rock preñado de funk de Lenny Kravitz, del pop orgulloso de Ana Mena o de las melodías humanistas y esperanzadoras de Manuel Carrasco.Pese a lo confuso del programa, que ha contado además como arranque con Lola Bozzano y Álvaro de Luna, más de 35.000 personas según cifras de la organización se han acercado a esta cita exclusiva, bautizada como Iberdrola Music Festival tanto por la compañía que lo ha auspiciado por su 125 aniversario como por el recinto en el que se ha celebrado, el mismo que en unos días acogerá Mad Cool.Solo el ya viejo concepto de la radiofórmula uniría tal esquema de gustos y rangos de edad, pero vaya por delante que de la tríada principal, ha sido Manuel Carrasco probablemente el que más público ha reunido en el que ha sido su último concierto hasta 2028, al cual ha llegado aún con la resaca de convocar a más de 250.000 personas en cuatro «shows» especiales de estadio en Sevilla. Con un repertorio diferente diseñado para la ocasión, el de este sábado ha puesto en pie a mucha gente tirada en el césped artificial cuando ha llegado el arranque apoteósico de ‘Oh Si Pudiera’, empujado por nada menos que nueve músicos y un coro góspel.»Quiero que sepáis que es el último concierto que vamos a hacer este año y además no volveremos a tocar en España hasta el 2028. ¡Imaginaos las ganas que tenemos! Vamos hacer lo que mejor sabemos hacer: abrazarnos a las canciones, abrir el alma y compartir como la vida misma se merece», ha anunciado el onubense, tras dar las gracias por poder ser «telonero» de Lenny Kravitz.En la hora y media aproximada de concierto ha pasado por todos sus grandes discos, con paradas en temas como ‘Hay que vivir el momento’, ‘Uno x uno’, ‘Ya no’, ‘Sígueme’ con una percusión caribeña o la imprescindible ‘No dejes de soñar’ cuando la noche al fin permitía que las luces auparan el mensaje de su tema optimista por antonomasia.Buena parte de lo que es hoy Manuel Carrasco y de su lucha por estar donde está ha quedado sustanciado en ‘Que nadie’, una de las más cantadas, aquí interpretada con aires de canto espiritual, y que es una oda épica a la confianza en uno mismo que lo llevó por fin a su despegue varios años después de su salida de ‘Operación Triunfo’.A las puertas del Orgullo LGTBIQ+, ha aflamencado la letra de su canción de homenaje a su ciudad de adopción, Madrid, ‘Será para toda la vida’, subrayando los versos a la diversidad que dicen: «Abre puertas y ventanas / Con tu orgullo vuela libre / Ama a quien te dé la gana». Y dibujada una luna casi llena sobre el escenario, ha puesto broche a su actuación apretado por los horarios del festival recortando el repertorio que tenía previsto con ‘Qué bonito es querer’ y con ‘Tengo el poder». Cuando con ‘Carita triste
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