Trece años después, el Real Madrid vuelve a cruzarse en la Champions con José Mourinho, ahora entrenador del Benfica, y lo hace frente al Madrid que dirige Álvaro Arbeloa, uno de los hombres que mejor encarnaron su manera de entender el club y el vestuario. Eso ha despertado la memoria de aquellos tiempos. Para algunos fueron buenos tiempos, para otros, como Manolo Lama, periodista de la Cope, no lo fueron tanto.. Mourinho dejó huella en el Real Madrid. La etapa de Mourinho en el Real Madrid dejó una huella profunda. Rompió la maldición de octavos de final en la Liga de Campeones. Bajo su mandato, el equipo alcanzó tres semifinales consecutivas. No logró el último paso, pero colocó al Real Madrid en una frecuencia competitiva. El equipo que vino después levantó cuatro Champions en cinco ediciones, un dato que sobrevuela cada balance de aquellos años. Los más mourinhistas insisten en darle mérito al portugués, como un triunfo en diferido, totalmente incomprobable.. Su figura dividió al madridismo como pocas. Aún conserva defensores más de una década después de su marcha. Para muchos, fue el técnico que se atrevió a mirar de frente al Barça de Pep Guardiola en su momento de dominio, el que devolvió al Madrid el colmillo competitivo. Ganó la Copa del Rey de 2011 con aquel gol de Cristiano Ronaldo en Mestalla y conquistó la Liga 2011-12 con 100 puntos y 121 goles, un registro que todavía se cita como referencia.. Un vestuario roto. Pero su liderazgo también generó una dinámica abrasiva, de adhesión total o ruptura. La tensión interna acabó fracturando el vestuario. Las ruedas de prensa se convirtieron en escenarios de combate, los conflictos con el arbitraje marcaron semanas enteras y su enfrentamiento con Iker Casillas terminó por señalar el final de su etapa. El vestuario quedó dividido entre defensores y opositores del técnico, una herida que tardó en cerrarse.. En ese mapa interno, Álvaro Arbeloa ocupó un lugar muy concreto. Fue uno de sus principales apoyos y, con el paso del tiempo, su heredero ideológico en lo que respecta a la defensa del club y del grupo. Hoy, desde el banquillo del Real Madrid, le toca medirse al entrenador que marcó su carrera. No es un detalle menor en una eliminatoria que mira tanto al pasado como al presente.. Manolo Lama, contundente contra Mourinho. En ese ejercicio de memoria colectiva, las palabras de Manolo Lama ayudan a entender por qué Mourinho sigue siendo una figura incómoda y magnética a la vez. “Cuando uno va al circo, lo que quiere es espectáculo, quiere ver a los malabaristas, a los payasos, a los domadores”, recordó el periodista, subrayando la capacidad del portugués para convertir cada día en una función. “Nos llenaba día tras día minutos en la radio, portadas en los periódicos y horas en las televisiones. Era un espectáculo, era un showman, era un hombre que, vamos, que te enganchaba y que no había un día que no hablases de él”.. Lama no se queda en la superficie del ruido. Introduce una duda incómoda sobre cómo se recuerda aquella etapa. “Sinceramente, no creo que los madridistas se acuerden de los logros de Mourinho”, apunta, y abre una comparación que interpela al presente. “A lo mejor ahora ganar una Copa o una Liga como ganó Mourinho es más importante que la Champions que ganó Zinedine Zidane o la Champions que ganó Carlo Ancelotti”.. La frase más punzante llega después, con ironía: “Quiero recordar que cada vez que entro al museo del Real Madrid busco las copas de las 3 semifinales de Champions y nunca las encuentro”.. El cruce con el Benfica devuelve todo eso al primer plano. Mourinho vuelve a un escenario que conoce como pocos, ahora desde el otro lado, frente a un Real Madrid dirigido por alguien que fue suyo.
El periodista de la Cope ha sido muy crítico con el legado del entrenador del Benfica, rival hoy del conjunto blanco
Trece años después, el Real Madridvuelve a cruzarse en la Champions con José Mourinho, ahora entrenador del Benfica, y lo hace frente al Madrid que dirige Álvaro Arbeloa, uno de los hombres que mejor encarnaron su manera de entender el club y el vestuario. Eso ha despertado la memoria de aquellos tiempos. Para algunos fueron buenos tiempos, para otros, como Manolo Lama, periodista de la Cope, no lo fueron tanto.. Mourinho dejó huella en el Real Madrid. La etapa de Mourinho en el Real Madrid dejó una huella profunda. Rompió la maldición de octavos de final en la Liga de Campeones. Bajo su mandato, el equipo alcanzó tres semifinales consecutivas. No logró el último paso, pero colocó al Real Madrid en una frecuencia competitiva. El equipo que vino después levantó cuatro Champions en cinco ediciones, un dato que sobrevuela cada balance de aquellos años. Los más mourinhistas insisten en darle mérito al portugués, como un triunfo en diferido, totalmente incomprobable.. Su figura dividió al madridismo como pocas. Aún conserva defensores más de una década después de su marcha. Para muchos, fue el técnico que se atrevió a mirar de frente al Barça de Pep Guardiola en su momento de dominio, el que devolvió al Madrid el colmillo competitivo. Ganó la Copa del Rey de 2011 con aquel gol de Cristiano Ronaldo en Mestalla y conquistó la Liga 2011-12 con 100 puntos y 121 goles, un registro que todavía se cita como referencia.. Un vestuario roto. Pero su liderazgo también generó una dinámica abrasiva, de adhesión total o ruptura. La tensión interna acabó fracturando el vestuario. Las ruedas de prensa se convirtieron en escenarios de combate, los conflictos con el arbitraje marcaron semanas enteras y su enfrentamiento con Iker Casillas terminó por señalar el final de su etapa. El vestuario quedó dividido entre defensores y opositores del técnico, una herida que tardó en cerrarse.. En ese mapa interno, Álvaro Arbeloa ocupó un lugar muy concreto. Fue uno de sus principales apoyos y, con el paso del tiempo, su heredero ideológico en lo que respecta a la defensa del club y del grupo. Hoy, desde el banquillo del Real Madrid, le toca medirse al entrenador que marcó su carrera. No es un detalle menor en una eliminatoria que mira tanto al pasado como al presente.. Manolo Lama, contundente contra Mourinho. En ese ejercicio de memoria colectiva, las palabras de Manolo Lama ayudan a entender por qué Mourinho sigue siendo una figura incómoda y magnética a la vez. “Cuando uno va al circo, lo que quiere es espectáculo, quiere ver a los malabaristas, a los payasos, a los domadores”, recordó el periodista, subrayando la capacidad del portugués para convertir cada día en una función. “Nos llenaba día tras día minutos en la radio, portadas en los periódicos y horas en las televisiones. Era un espectáculo, era un showman, era un hombre que, vamos, que te enganchaba y que no había un día que no hablases de él”.. Lama no se queda en la superficie del ruido. Introduce una duda incómoda sobre cómo se recuerda aquella etapa. “Sinceramente, no creo que los madridistas se acuerden de los logros de Mourinho”, apunta, y abre una comparación que interpela al presente. “A lo mejor ahora ganar una Copa o una Liga como ganó Mourinho es más importante que la Champions que ganó Zinedine Zidane o la Champions que ganó Carlo Ancelotti”.. La frase más punzante llega después, con ironía: “Quiero recordar que cada vez que entro al museo del Real Madrid busco las copas de las 3 semifinales de Champions y nunca las encuentro”.. El cruce con el Benfica devuelve todo eso al primer plano. Mourinho vuelve a un escenario que conoce como pocos, ahora desde el otro lado, frente a un Real Madrid dirigido por alguien que fue suyo.
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