Llegaron a regentar la trattoría más emblemática de Valencia, la que visitaban los entendidos más exquisitos de la más sabrosa cocina italiana y casi de repente cerraron para jubilarse, dejando a su fiel clientela huérfana de sus manjares y de su buen ambiente desde 1987. Estamos hablando de Carlo D’Anna y de su mujer y excelente cocinera, Adele Crispino.. La Trattoría Da Carlo dejó una huella tan profunda en la gastronomía de la ciudad, que desde su retiro hace tres años, han tenido que responder, atender y agradecer, ya con más tiempo libre, todos los homenajes, premios y reconocimientos que están recibiendo.. El homenaje más reciente se lo brindaban sus colegas del extravagante y exitoso restaurante italiano, Mamma Pazzo, cuando invitaban al matrimonio a regresar por un día a su «escenario» más querido: la cocina y la sala del sensual italiano, para recibir la admiración y el cariño de sus amigos, a cambio de una cena aperitivo que volvió a emocionar a través de los placeres de la mesa a los elegidos comensales.. Pese a su cierre en junio de 2022, su pizza de los lunes, su recetario del sur de Italia y la calidez en el trato del matrimonio napolitano perduran en la memoria colectiva de tantos y tantos disfrutones a lo largo de casi 40 años.. El experimentado chef de Mamma Pazzo, Sergio Paolini, razonaba la intención de la invitación: «Es un tributo a su carrera, coincidiendo con los recientes reconocimientos que se les están tributando. Queremos traer de vuelta los recuerdos de la Trattoria Da Carlo y de la cocina de Adele».. Con esta iniciativa -resumía Paolini- el propósito era conseguir que Valencia volviera a reencontrarse con algunos de los platos más recordados, que a lo largo de los años y gracias a restaurantes como el de Adele y Carlo, hicieron posible conocer mejor la amplitud de la cocina italiana.. Lo más gratificante de la velada fue ver la satisfacción y felicidad con la que ese tándem perfecto para su oficio volvió por una noche al contacto con los fuegos en una cocina, en este caso de autora, y a vérselas con unos comensales que esperaban y consiguieron repetir las experiencias culinarias de antaño.. Lo que se anunció como un «aperitivo gastronómico», nos empujó a rememorar algunos de los platos que contribuyeron a hacer famosa la historia de la trattoria, combinados con los exquisitos manjares del chef Paolini. El resultado obtenido, además de la agradable compañía y las atenciones vip de la casa anfitriona, fue el emotivo rencuentro con la pareja homenajeada que estaba feliz rodeada de amigos y una sinfonía afinadísima de sabores y texturas made in Italy que nos envolvió de un cálido ambiente hedonista y muy emotivo.. Por destacar algunas de las delicias servidas en la mesa: La croqueta de patata Violeta con guanciale y yema de huevo curada en pecorino; la pasta de tartufo con huevo frito y trufa fresca o el rabo de toro cocido por 72 horas glaseado, que junto al buñuelo de nutella de la chef Adele Crispino rubricaron una gala gastronómica absolutamente placentera.
Adele y Carlo, tres años después del cierre de su trattoría, han vuelto a ponerse el delantal por una noche para difrute de unos cuantos elegidos, clientes y amigos, en el homenaje que les tributó el restaurante Mamma Pazzo y el chef Sergio Paolini
Llegaron a regentar la trattoría más emblemática de Valencia, la que visitaban los entendidos más exquisitos de la más sabrosa cocina italiana y casi de repente cerraron para jubilarse, dejando a su fiel clientela huérfana de sus manjares y de su buen ambiente desde 1987. Estamos hablando de Carlo D’Anna y de su mujer y excelente cocinera, Adele Crispino.. La Trattoría Da Carlo dejó una huella tan profunda en la gastronomía de la ciudad, que desde su retiro hace tres años, han tenido que responder, atender y agradecer, ya con más tiempo libre, todos los homenajes, premios y reconocimientos que están recibiendo.. El homenaje más reciente se lo brindaban sus colegas del extravagante y exitoso restaurante italiano, Mamma Pazzo, cuando invitaban al matrimonio a regresar por un día a su «escenario» más querido: la cocina y la sala del sensual italiano, para recibir la admiración y el cariño de sus amigos, a cambio de una cena aperitivo que volvió a emocionar a través de los placeres de la mesa a los elegidos comensales.. Pese a su cierre en junio de 2022, su pizza de los lunes, su recetario del sur de Italia y la calidez en el trato del matrimonio napolitano perduran en la memoria colectiva de tantos y tantos disfrutones a lo largo de casi 40 años.. El experimentado chef de Mamma Pazzo, Sergio Paolini, razonaba la intención de la invitación: «Es un tributo a su carrera, coincidiendo con los recientes reconocimientos que se les están tributando. Queremos traer de vuelta los recuerdos de la Trattoria Da Carlo y de la cocina de Adele».. Con esta iniciativa -resumía Paolini- el propósito era conseguir que Valencia volviera a reencontrarse con algunos de los platos más recordados, que a lo largo de los años y gracias a restaurantes como el de Adele y Carlo, hicieron posible conocer mejor la amplitud de la cocina italiana.. Lo más gratificante de la velada fue ver la satisfacción y felicidad con la que ese tándem perfecto para su oficio volvió por una noche al contacto con los fuegos en una cocina, en este caso de autora, y a vérselas con unos comensales que esperaban y consiguieron repetir las experiencias culinarias de antaño.. Lo que se anunció como un «aperitivo gastronómico», nos empujó a rememorar algunos de los platos que contribuyeron a hacer famosa la historia de la trattoria, combinados con los exquisitos manjares del chef Paolini. El resultado obtenido, además de la agradable compañía y las atenciones vip de la casa anfitriona, fue el emotivo rencuentro con la pareja homenajeada que estaba feliz rodeada de amigos y una sinfonía afinadísima de sabores y texturas made in Italy que nos envolvió de un cálido ambiente hedonista y muy emotivo.. Por destacar algunas de las delicias servidas en la mesa: La croqueta de patata Violeta con guanciale y yema de huevo curada en pecorino; la pasta de tartufo con huevo frito y trufa fresca o el rabo de toro cocido por 72 horas glaseado, que junto al buñuelo de nutella de la chef Adele Crispino rubricaron una gala gastronómica absolutamente placentera.
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