Había una vez una ballena recién nacida. Se llamaba Luna, porque vino al mundo en una noche de luna llena, y desde ese instante supo que el océano guardaba secretos suficientes para toda una vida. Esa criatura imaginaria cruzó la mente a Eduardo Polo, jurista y funcionario de la Diputación de Palencia, mientras descansaba en una piscina de Tenerife. En aquel momento de calma robada al trabajo, nació el primer cuento ilustrado de un hombre que nunca antes había publicado nada.. El resultado es ‘Luna’, un libro editado por Bapidi-bu que ya se puede encontrar en Amazon y en librerías locales de la capital palentina, y que desde sus primeras presentaciones ha cosechado reacciones insólitas para un título de debut con niños de cuatro años llorando al escuchar cómo unas ballenas quedaban varadas en la playa, familias que lo leen todas las noches en voz alta, adultos que confiesan haberlo cerrado con los ojos húmedos.. La historia de cómo nació ‘Luna’ tiene algo de paradójico ya que es un libro sobre el océano profundo que germinó en el agua quieta y clorada de un hotel. «Luna nació en una piscina, de vacaciones en Tenerife. Estaba en un momento de escaso relax, porque en mi trabajo tienes que estar preparado, y de pronto apareció un ballenato por mi cabeza y desde ese momento me pregunto cómo podía ser la vida del ballenato recién nacido si nace en una noche de luna llena y cómo puede ser un poco su experiencia, sus primeros viajes y conocer el mundo del mar a través de su experiencia», explica a la Agencia Ical Eduardo Polo.. Lo que más sorprende es la velocidad con la que el texto tomó forma. Polo, hombre acostumbrado a redactar informes técnicos y expedientes administrativos, asegura que la historia fluyó en apenas dos o tres días. «La línea la tenía muy clara desde el primer momento», dice. Las correcciones gramaticales vinieron después, pero el arco narrativo (el nacimiento de Luna, el aprendizaje junto a su madre Alba, la irrupción de las amenazas, el viaje solitario hacia el sur, la amistad con los delfines, el regreso) apareció casi de una sola vez.. Esa espontaneidad explica, en parte, por qué el libro funciona. No hay nada calculado ni artificioso. Es la historia de un animal que crece, pierde cosas, encuentra otras y acaba hallando su lugar en el mundo. “Una road movie submarina”, en palabras del ilustrador Carlos del Olmo.. Carlos del Olmo es cuñado de Eduardo Polo, pero antes que eso es su amigo de hace 40 años. Arquitecto de profesión, Del Olmo tiene una relación con el dibujo que viene de lejos ya que ilustró cuentos durante la pandemia y lleva años contemplando el universo desde la Agrupación Astronómica Palentina. Cuando Polo le pasó el texto en PDF, la respuesta fue inmediata. “Me lo dejó leer y a mí me llegó mucho porque es muy tierno y emotivo y lo montamos con mis ilustraciones”.. Ilustraciones. La técnica elegida no fue accidental. Del Olmo apostó por la tinta aguada (una técnica que se aplica con pincel, agua y mucha sensibilidad, similar a la acuarela) desde el primer momento, sin plantearse ninguna alternativa. “La tinta aguada se dibuja como la acuarela con pincel, con mucho agua, y como es una historia del mar, de ballenas, de delfines, pues es que lo estaba pidiendo. Permite una sensibilidad diferente a la hora de hacer los dibujos. En la escuela de arquitectura la usábamos bastante. Es tinta de pluma que se diluye en varios tonos, se dan más veladuras, permite que se penetra una tinta más intensa con la otra y queda bastante bonito en papel de acuarela”, sugiere Carlos a la Agencia Ical.. El libro incluye 40 ilustraciones en su edición final, aunque Del Olmo llegó a preparar casi 60 bocetos. Fue la editorial quien ajustó la selección al componer la maquetación definitiva. Entre las imágenes que más orgulloso le hacen sentir, el ilustrador destaca dos, las escenas nocturnas con la luna llena y las ballenas, que aparecen en dos momentos clave de la historia. También hay una ilustración del arpón que le costó especialmente, y otras que resolvió en cinco minutos con un trazo libre.. Uno de los hallazgos de ‘Luna’ es que puede leerse en paralelo, a través del relato escrito y a través de las imágenes. No son caminos alternativos sino complementarios, y la editorial entendió desde el principio que esa dualidad era uno de los atractivos del proyecto. «El cuento necesita expresar un poco más a través de las ilustraciones de Carlos. Necesitábamos recuperar un poco las imágenes y cuando lo presentamos, la gente que lo había comprado pudo expresar su punto de vista», explica Eduardo.. Escribir para todas las edades es un reto que muchos autores infantiles han intentado y pocos han resuelto con éxito. Polo dice que él no lo buscó deliberadamente. «Hemos tenido la gran suerte de que los niños, a cada uno de ellos les ha tocado un poquito del cuento y a los mayores también les ha gustado esa espontaneidad, y ver en los ojos de sus nietos que les emocionaba también les ha emocionado a ellos.». Si se le pregunta a Polo cuánto hay de autobiográfico en ‘Luna’, la respuesta es honesta: mucho. “Mi historia surge de forma espontánea, en muy poco tiempo, y luego han sido los demás, cuando lo mandamos a la editorial o cuando tuvimos la presentación, los que me han comentado: aquí hay pérdida, hay solidaridad, hay amistad, hay alegría y tristeza. Y entonces el libro me ha ayudado a hacer introspección sobre qué es lo que había escrito. Me ha ayudado a muchas cosas. Hablamos de pérdidas, de cómo recuperarnos después de ellas», reconoce el autor, “pero en muy pocas líneas, y con una naturalidad que la gente ha aceptado con muchísima normalidad”.. Del Olmo lo sintetiza con una imagen que resulta muy apropiada para un libro ilustrado. “Es un poquito road movie submarino. Naces, pasan cosas y llegas a unas situaciones vitales que son las lógicas en la vida. Es la historia”.. Entre todos los comentarios recibidos, hay algunos que Carlos del Olmo recuerda con especial emoción. El primero llegó de una compañera de trabajo que le dejó la maqueta a sus hijos. “Vino y me dijo ‘se la ha leído el niño a la niña, y cuando se quedaban paradas las ballenas en la playa, se le cayeron dos lágrimas a la niña’”.. Eduardo Polo recibe estas noticias con la perplejidad contenida de quien todavía no acaba de creerse del todo lo que ha hecho. «A mí me ha sorprendido que la gente lo valore», admite. «Muchas veces te tiras piedras, pero luego cuando te llega un niño de cuatro años y te dice me ha emocionado, o una persona de setenta y te dice me ha gustado mucho, al final acabas viendo tu libro en los ojos de los demás. Y yo no esperaba eso».. Pese al éxito de este primer título, ninguno de los dos autores parece tener prisa. Polo ya tiene escritos al menos un par de cuentos más, y del Olmo tiene hechos los primeros esbozos de uno de ellos, protagonizado por unas libélulas. Pero el tiempo escasea, ambos trabajan a jornada completa y este año tienen, además, un acontecimiento astronómico que les roba muchas horas.. La astronomía, otra gran pasión. Carlos del Olmo no es solo ilustrador. Es miembro de la Agrupación Astronómica Palentina y uno de los divulgadores más activos de la provincia ante el eclipse solar total que cruzará España el próximo 12 de agosto. La franja de totalidad (donde el sol quedará completamente tapado) recorre de norte a sur la provincia de Palencia, con el máximo en torno a Saldaña, donde la oscuridad durará cerca de un minuto y cuarenta y siete segundos.. La agrupación lleva dos años preparando el terreno con charlas en ayuntamientos, reuniones con la Diputación, la Junta y la Subdelegación del Gobierno, y hasta una guía divulgativa encargada por la propia institución provincial. Del Olmo advierte de que se espera una afluencia masiva de visitantes ya que el eclipse no se verá desde Madrid ni desde gran parte del centro de Europa, y que la movilidad será uno de los principales retos de protección civil. Su consejo es quedarse cerca de casa, ir a las afueras del pueblo andando o en bici, y no coger el coche.. Precisamente, en la protección estará inmerso su compañero de aventuras en ‘Luna’, Eduardo Polo que se encargará durante la jornada del 12 de agosto de la protección como jefe del Servicio Industria, Protección Civil y Extinción Incendios en la Diputación de Palencia. También está vinculado al eclipse, en la vertiente de la seguridad.. En materia de seguridad, Del Olmo insiste en que solo son válidas las gafas homologadas. «La careta de soldar o la radiografía te quitan la molestia de entrada pero no te quitan la radiación», advierte. «Te permite mirar el sol un rato y se puede quemar la retina». Las instituciones están distribuyendo gafas certificadas, y también se pueden comprar por unos pocos euros.. El único momento en que se puede mirar al sol sin ninguna protección es durante la totalidad, ese minuto y cuarenta segundos en que la luna cubre completamente el disco solar y es posible ver, por fin, la corona. Todo lo demás (el anillo de diamante, las perlas de Baily, las misteriosas sombras volantes en el suelo), requiere gafas puestas.. Del Olmo guarda además una primicia para los más atentos: el eclipse coincide con el máximo de las Perseidas, y durante esos casi dos minutos de oscuridad repentina, con Júpiter y Venus visibles a simple vista, no sería nada raro ver pasar una estrella fugaz. «Tengo el pálpito de que durante el eclipse se va a ver alguna», dice. «Y con todo el mundo mirando al cielo y grabando, casi seguro que esa sería la imagen del día siguiente», concluye.
El escritor novel, Eduardo Polo y el arquitecto ilustrador, Carlos del Olmo, publican un cuento sobre amistad, pérdida y valor que emociona por igual a niños y abuelos
Había una vez una ballena recién nacida. Se llamaba Luna, porque vino al mundo en una noche de luna llena, y desde ese instante supo que el océano guardaba secretos suficientes para toda una vida. Esa criatura imaginaria cruzó la mente a Eduardo Polo, jurista y funcionario de la Diputación de Palencia, mientras descansaba en una piscina de Tenerife. En aquel momento de calma robada al trabajo, nació el primer cuento ilustrado de un hombre que nunca antes había publicado nada.. El resultado es ‘Luna’, un libro editado por Bapidi-bu que ya se puede encontrar en Amazon y en librerías locales de la capital palentina, y que desde sus primeras presentaciones ha cosechado reacciones insólitas para un título de debut con niños de cuatro años llorando al escuchar cómo unas ballenas quedaban varadas en la playa, familias que lo leen todas las noches en voz alta, adultos que confiesan haberlo cerrado con los ojos húmedos.. La historia de cómo nació ‘Luna’ tiene algo de paradójico ya que es un libro sobre el océano profundo que germinó en el agua quieta y clorada de un hotel. «Luna nació en una piscina, de vacaciones en Tenerife. Estaba en un momento de escaso relax, porque en mi trabajo tienes que estar preparado, y de pronto apareció un ballenato por mi cabeza y desde ese momento me pregunto cómo podía ser la vida del ballenato recién nacido si nace en una noche de luna llena y cómo puede ser un poco su experiencia, sus primeros viajes y conocer el mundo del mar a través de su experiencia», explica a la Agencia Ical Eduardo Polo.. Lo que más sorprende es la velocidad con la que el texto tomó forma. Polo, hombre acostumbrado a redactar informes técnicos y expedientes administrativos, asegura que la historia fluyó en apenas dos o tres días. «La línea la tenía muy clara desde el primer momento», dice. Las correcciones gramaticales vinieron después, pero el arco narrativo (el nacimiento de Luna, el aprendizaje junto a su madre Alba, la irrupción de las amenazas, el viaje solitario hacia el sur, la amistad con los delfines, el regreso) apareció casi de una sola vez.. Esa espontaneidad explica, en parte, por qué el libro funciona. No hay nada calculado ni artificioso. Es la historia de un animal que crece, pierde cosas, encuentra otras y acaba hallando su lugar en el mundo. “Una road movie submarina”, en palabras del ilustrador Carlos del Olmo.. Carlos del Olmo es cuñado de Eduardo Polo, pero antes que eso es su amigo de hace 40 años. Arquitecto de profesión, Del Olmo tiene una relación con el dibujo que viene de lejos ya que ilustró cuentos durante la pandemia y lleva años contemplando el universo desde la Agrupación Astronómica Palentina. Cuando Polo le pasó el texto en PDF, la respuesta fue inmediata. “Me lo dejó leer y a mí me llegó mucho porque es muy tierno y emotivo y lo montamos con mis ilustraciones”.. Ilustraciones. La técnica elegida no fue accidental. Del Olmo apostó por la tinta aguada (una técnica que se aplica con pincel, agua y mucha sensibilidad, similar a la acuarela) desde el primer momento, sin plantearse ninguna alternativa. “La tinta aguada se dibuja como la acuarela con pincel, con mucho agua, y como es una historia del mar, de ballenas, de delfines, pues es que lo estaba pidiendo. Permite una sensibilidad diferente a la hora de hacer los dibujos. En la escuela de arquitectura la usábamos bastante. Es tinta de pluma que se diluye en varios tonos, se dan más veladuras, permite que se penetra una tinta más intensa con la otra y queda bastante bonito en papel de acuarela”, sugiere Carlos a la Agencia Ical.. El libro incluye 40 ilustraciones en su edición final, aunque Del Olmo llegó a preparar casi 60 bocetos. Fue la editorial quien ajustó la selección al componer la maquetación definitiva. Entre las imágenes que más orgulloso le hacen sentir, el ilustrador destaca dos, las escenas nocturnas con la luna llena y las ballenas, que aparecen en dos momentos clave de la historia. También hay una ilustración del arpón que le costó especialmente, y otras que resolvió en cinco minutos con un trazo libre.. Uno de los hallazgos de ‘Luna’ es que puede leerse en paralelo, a través del relato escrito y a través de las imágenes. No son caminos alternativos sino complementarios, y la editorial entendió desde el principio que esa dualidad era uno de los atractivos del proyecto. «El cuento necesita expresar un poco más a través de las ilustraciones de Carlos. Necesitábamos recuperar un poco las imágenes y cuando lo presentamos, la gente que lo había comprado pudo expresar su punto de vista», explica Eduardo.. Escribir para todas las edades es un reto que muchos autores infantiles han intentado y pocos han resuelto con éxito. Polo dice que él no lo buscó deliberadamente. «Hemos tenido la gran suerte de que los niños, a cada uno de ellos les ha tocado un poquito del cuento y a los mayores también les ha gustado esa espontaneidad, y ver en los ojos de sus nietos que les emocionaba también les ha emocionado a ellos.». Si se le pregunta a Polo cuánto hay de autobiográfico en ‘Luna’, la respuesta es honesta: mucho. “Mi historia surge de forma espontánea, en muy poco tiempo, y luego han sido los demás, cuando lo mandamos a la editorial o cuando tuvimos la presentación, los que me han comentado: aquí hay pérdida, hay solidaridad, hay amistad, hay alegría y tristeza. Y entonces el libro me ha ayudado a hacer introspección sobre qué es lo que había escrito. Me ha ayudado a muchas cosas. Hablamos de pérdidas, de cómo recuperarnos después de ellas», reconoce el autor, “pero en muy pocas líneas, y con una naturalidad que la gente ha aceptado con muchísima normalidad”.. Del Olmo lo sintetiza con una imagen que resulta muy apropiada para un libro ilustrado. “Es un poquito road movie submarino. Naces, pasan cosas y llegas a unas situaciones vitales que son las lógicas en la vida. Es la historia”.. Entre todos los comentarios recibidos, hay algunos que Carlos del Olmo recuerda con especial emoción. El primero llegó de una compañera de trabajo que le dejó la maqueta a sus hijos. “Vino y me dijo ‘se la ha leído el niño a la niña, y cuando se quedaban paradas las ballenas en la playa, se le cayeron dos lágrimas a la niña’”.. Eduardo Polo recibe estas noticias con la perplejidad contenida de quien todavía no acaba de creerse del todo lo que ha hecho. «A mí me ha sorprendido que la gente lo valore», admite. «Muchas veces te tiras piedras, pero luego cuando te llega un niño de cuatro años y te dice me ha emocionado, o una persona de setenta y te dice me ha gustado mucho, al final acabas viendo tu libro en los ojos de los demás. Y yo no esperaba eso».. Pese al éxito de este primer título, ninguno de los dos autores parece tener prisa. Polo ya tiene escritos al menos un par de cuentos más, y del Olmo tiene hechos los primeros esbozos de uno de ellos, protagonizado por unas libélulas. Pero el tiempo escasea, ambos trabajan a jornada completa y este año tienen, además, un acontecimiento astronómico que les roba muchas horas.. La astronomía, otra gran pasión. Carlos del Olmo no es solo ilustrador. Es miembro de la Agrupación Astronómica Palentina y uno de los divulgadores más activos de la provincia ante el eclipse solar total que cruzará España el próximo 12 de agosto. La franja de totalidad (donde el sol quedará completamente tapado) recorre de norte a sur la provincia de Palencia, con el máximo en torno a Saldaña, donde la oscuridad durará cerca de un minuto y cuarenta y siete segundos.. La agrupación lleva dos años preparando el terreno con charlas en ayuntamientos, reuniones con la Diputación, la Junta y la Subdelegación del Gobierno, y hasta una guía divulgativa encargada por la propia institución provincial. Del Olmo advierte de que se espera una afluencia masiva de visitantes ya que el eclipse no se verá desde Madrid ni desde gran parte del centro de Europa, y que la movilidad será uno de los principales retos de protección civil. Su consejo es quedarse cerca de casa, ir a las afueras del pueblo andando o en bici, y no coger el coche.. Precisamente, en la protección estará inmerso su compañero de aventuras en ‘Luna’, Eduardo Polo que se encargará durante la jornada del 12 de agosto de la protección como jefe del Servicio Industria, Protección Civil y Extinción Incendios en la Diputación de Palencia. También está vinculado al eclipse, en la vertiente de la seguridad.. En materia de seguridad, Del Olmo insiste en que solo son válidas las gafas homologadas. «La careta de soldar o la radiografía te quitan la molestia de entrada pero no te quitan la radiación», advierte. «Te permite mirar el sol un rato y se puede quemar la retina». Las instituciones están distribuyendo gafas certificadas, y también se pueden comprar por unos pocos euros.. El único momento en que se puede mirar al sol sin ninguna protección es durante la totalidad, ese minuto y cuarenta segundos en que la luna cubre completamente el disco solar y es posible ver, por fin, la corona. Todo lo demás (el anillo de diamante, las perlas de Baily, las misteriosas sombras volantes en el suelo), requiere gafas puestas.. Del Olmo guarda además una primicia para los más atentos: el eclipse coincide con el máximo de las Perseidas, y durante esos casi dos minutos de oscuridad repentina, con Júpiter y Venus visibles a simple vista, no sería nada raro ver pasar una estrella fugaz. «Tengo el pálpito de que durante el eclipse se va a ver alguna», dice. «Y con todo el mundo mirando al cielo y grabando, casi seguro que esa sería la imagen del día siguiente», concluye.
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