El proyecto de Luis Enrique en el PSG va a jugar el próximo día 30 su segunda final consecutiva de la Champions League. Es el vigente campeón y va a optar a repetir, algo que no ocurría desde que lo hizo Zidane con el Real Madrid, que después subió a la apuesta a tres títulos consecutivos. Los parisinos jugaron la final del Mundial de Clubes y la Supercopa de Europa, no tuvieron prácticamente vacaciones, pero se las han apañado para regular esfuerzos, pasar otra vez por la repesca continental, y meterse de nuevo en el partido decisivo, que jugarán en Budapest ante el Arsenal de Arteta.. Este PSG ha mostrado en esta eliminatoria todo su repertorio, que va desde marcar seis goles en los seis primeros lanzamientos a portería, como han hecho con los cinco tantos de la ida y el tempranero de Dembélé en la vuelta. Después, Neuer apareció para hacer algunas paradas, pero ya tenía un «set» en contra. El Balón de Oro solo necesitó eso, una pelota, para romper la portería alemana y doblar la ventaja que su equipo había conseguido en el Parque de los Príncipes. Era su tercer gol en la eliminatoria, suficiente aunque después desapareciera un poco.. El que nunca desaparece es Kvaratskhelia, un futbolista total y seguramente ahora el mejor de todo el vestuario parisino. Él se encargó de la asistencia en el primer tanto en el choque de vuelta, pero es que en la ida ya hizo un doblete y otro pase definitivo. Es un peligro constante y, además, una estrella que defiende como el que más. En la prolongación se le veía agotado, pero ocupando la posición que le correspondía sin balón para que no hubiese desequilibrios. El PSG tuvo solo un 38 por ciento de posesión, algo que no va con su ADN principal, pero demostró que también sabe defenderse sin la pelota, con todos comprometidos para aguantar el botín que ya habían conseguido.. Estuvieron a un minuto y medio de hacer que el Bayern terminase sin marcar por primera vez este curso en cualquier competición. Los de Kompany habían anotado en todos los partidos y estuvieron muy cerca de romper esa racha. Kane la evitó a poco del final, aunque ya era demasiado tarde para pensar en forzar una prórroga. No hubo tiempo ni para que Luis Enrique viera peligrar el trabajo realizado. Neutralizó la pólvora de su rival y en poco menos de un mes va a dirigir su tercera final de Champions. Las otras dos las ganó con el Barça y el PSG.
El equipo parisino demostró que también sabe defender, y con solo un 38% de posesión y sus estrellas implicadas, estuvo cerca de dejar a cero al Bayern por primera vez este curso
El proyecto de Luis Enrique en el PSG va a jugar el próximo día 30 su segunda final consecutiva de la Champions League. Es el vigente campeón y va a optar a repetir, algo que no ocurría desde que lo hizo Zidane con el Real Madrid, que después subió a la apuesta a tres títulos consecutivos. Los parisinos jugaron la final del Mundial de Clubes y la Supercopa de Europa, no tuvieron prácticamente vacaciones, pero se las han apañado para regular esfuerzos, pasar otra vez por la repesca continental, y meterse de nuevo en el partido decisivo, que jugarán en Budapest ante el Arsenal de Arteta.. Este PSG ha mostrado en esta eliminatoria todo su repertorio, que va desde marcar seis goles en los seis primeros lanzamientos a portería, como han hecho con los cinco tantos de la ida y el tempranero de Dembélé en la vuelta. Después, Neuer apareció para hacer algunas paradas, pero ya tenía un «set» en contra. El Balón de Oro solo necesitó eso, una pelota, para romper la portería alemana y doblar la ventaja que su equipo había conseguido en el Parque de los Príncipes. Era su tercer gol en la eliminatoria, suficiente aunque después desapareciera un poco.. El que nunca desaparece es Kvaratskhelia, un futbolista total y seguramente ahora el mejor de todo el vestuario parisino. Él se encargó de la asistencia en el primer tanto en el choque de vuelta, pero es que en la ida ya hizo un doblete y otro pase definitivo. Es un peligro constante y, además, una estrella que defiende como el que más. En la prolongación se le veía agotado, pero ocupando la posición que le correspondía sin balón para que no hubiese desequilibrios. El PSG tuvo solo un 38 por ciento de posesión, algo que no va con su ADN principal, pero demostró que también sabe defenderse sin la pelota, con todos comprometidos para aguantar el botín que ya habían conseguido.. Estuvieron a un minuto y medio de hacer que el Bayern terminase sin marcar por primera vez este curso en cualquier competición. Los de Kompany habían anotado en todos los partidos y estuvieron muy cerca de romper esa racha. Kane la evitó a poco del final, aunque ya era demasiado tarde para pensar en forzar una prórroga. No hubo tiempo ni para que Luis Enrique viera peligrar el trabajo realizado. Neutralizó la pólvora de su rival y en poco menos de un mes va a dirigir su tercera final de Champions. Las otras dos las ganó con el Barça y el PSG.
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