Lejos de ser algo negativo, no hacer la cama podría esconder beneficios que dicen mucho sobre nuestra personalidad. Aunque durante años se ha asociado a la dejadez o la falta de disciplina, cada vez más estudios y expertos coinciden en que dejar la cama sin hacer no es necesariamente un mal hábito, sino una forma distinta de relacionarnos con nuestro entorno y con nuestras prioridades.. Hacer la cama es, probablemente, una de las primeras responsabilidades domésticas que se asignan dentro de una familia. Desde pequeños, se nos inculca la importancia de ordenar nuestro propio espacio como una manera de tomar conciencia de lo que implica convivir con otras personas. Sin embargo, con el paso del tiempo, esta tarea empieza a entenderse como una carga. En la habitación de muchos adolescentes y también de adultos es habitual encontrar la cama deshecha, bajo la lógica de que, si en unas horas volverá a usarse, no merece la pena dedicarle tiempo. Una situación que suele generar fricciones entre los miembros del hogar, que buscan orden y limpieza, y jóvenes u otros con prioridades muy distintas.. Aunque a muchos adultos les cueste aceptarlo, no hacer la cama no es tan negativo como se ha creído durante décadas.. Por qué los psicólogos no lo consideran un defecto. Los psicólogos coinciden en que no hacer la cama por la mañana no debe interpretarse como una señal de pereza o descuido. De hecho, puede reflejar determinados rasgos de personalidad y aportar beneficios psicológicos relevantes.. Este hábito tan arraigado tiene su origen en la época victoriana, cuando la apariencia del hogar se valoraba por encima de la higiene. Hoy, con un ritmo de vida acelerado y una mayor búsqueda de bienestar real, muchas personas están cuestionando rutinas heredadas que quizá ya no encajan con sus necesidades actuales.. El desorden como motor de la creatividad. La psicóloga Kathleen Vohs, investigadora de la Universidad de Minnesota, ha estudiado cómo el entorno influye en nuestra forma de pensar y tomar decisiones. En una investigación publicada en Psychological Science, concluye que los espacios excesivamente ordenados tienden a fomentar comportamientos más convencionales y prudentes, mientras que el desorden estimula la creatividad y la innovación.. Según explica Vohs, estar en una habitación desordenada, como una con la cama sin hacer, favorece la ruptura con las rutinas establecidas y promueve nuevas ideas. Este “caos constructivo” permite que la mente se libere de pequeñas decisiones innecesarias a primera hora del día, reservando energía mental para tareas más importantes o creativas.. Lo que dice de nuestra personalidad. Una cama deshecha puede ser indicio de una personalidad flexible, menos rígida y más orientada a la eficiencia que a la apariencia. En cambio, quienes hacen la cama nada más levantarse suelen mostrar una tendencia más perfeccionista y una necesidad de orden visual para reducir la ansiedad y recuperar la sensación de control antes de enfrentarse a la jornada.. Ninguna de las dos opciones es mejor o peor: simplemente reflejan maneras distintas de funcionar psicológicamente.. Beneficios también para la salud. Más allá de la psicología, la ciencia aporta un argumento adicional a favor de no hacer la cama de inmediato. Un estudio de la Universidad de Kingston señala que dejar la cama sin hacer durante unas horas es más saludable. Al cubrirla enseguida, se atrapan el calor y la humedad de la transpiración nocturna, creando un entorno ideal para los ácaros del polvo.. Al permitir que las sábanas respiren y se ventilen, la humedad se evapora y se reduce la proliferación de estos alérgenos, mejorando la higiene del dormitorio.. Así que ya sea por fomentar la creatividad, reducir la fatiga mental o mejorar la salud, no hacer la cama por la mañana puede tener más ventajas de las que imaginamos.
Muchas personas están cuestionando rutinas heredadas que quizá ya no encajan con sus necesidades actuales
Lejos de ser algo negativo, no hacer la cama podría esconder beneficios que dicen mucho sobre nuestra personalidad. Aunque durante años se ha asociado a la dejadez o la falta de disciplina, cada vez más estudios y expertos coinciden en que dejar la cama sin hacer no es necesariamente un mal hábito, sino una forma distinta de relacionarnos con nuestro entorno y con nuestras prioridades.. Hacer la cama es, probablemente, una de las primeras responsabilidades domésticas que se asignan dentro de una familia. Desde pequeños, se nos inculca la importancia de ordenar nuestro propio espacio como una manera de tomar conciencia de lo que implica convivir con otras personas. Sin embargo, con el paso del tiempo, esta tarea empieza a entenderse como una carga. En la habitación de muchos adolescentes y también de adultos es habitual encontrar la cama deshecha, bajo la lógica de que, si en unas horas volverá a usarse, no merece la pena dedicarle tiempo. Una situación que suele generar fricciones entre los miembros del hogar, que buscan orden y limpieza, y jóvenes u otros con prioridades muy distintas.. Aunque a muchos adultos les cueste aceptarlo, no hacer la cama no es tan negativo como se ha creído durante décadas.. Por qué los psicólogos no lo consideran un defecto. Los psicólogos coinciden en que no hacer la cama por la mañana no debe interpretarse como una señal de pereza o descuido. De hecho, puede reflejar determinados rasgos de personalidad y aportar beneficios psicológicos relevantes.. Este hábito tan arraigado tiene su origen en la época victoriana, cuando la apariencia del hogar se valoraba por encima de la higiene. Hoy, con un ritmo de vida acelerado y una mayor búsqueda de bienestar real, muchas personas están cuestionando rutinas heredadas que quizá ya no encajan con sus necesidades actuales.. El desorden como motor de la creatividad. La psicóloga Kathleen Vohs, investigadora de la Universidad de Minnesota, ha estudiado cómo el entorno influye en nuestra forma de pensar y tomar decisiones. En una investigación publicada en Psychological Science, concluye que los espacios excesivamente ordenados tienden a fomentar comportamientos más convencionales y prudentes, mientras que el desorden estimula la creatividad y la innovación.. Según explica Vohs, estar en una habitación desordenada, como una con la cama sin hacer, favorece la ruptura con las rutinas establecidas y promueve nuevas ideas. Este “caos constructivo” permite que la mente se libere de pequeñas decisiones innecesarias a primera hora del día, reservando energía mental para tareas más importantes o creativas.. Lo que dice de nuestra personalidad. Una cama deshecha puede ser indicio de una personalidad flexible, menos rígida y más orientada a la eficiencia que a la apariencia. En cambio, quienes hacen la cama nada más levantarse suelen mostrar una tendencia más perfeccionista y una necesidad de orden visual para reducir la ansiedad y recuperar la sensación de control antes de enfrentarse a la jornada.. Ninguna de las dos opciones es mejor o peor: simplemente reflejan maneras distintas de funcionar psicológicamente.. Beneficios también para la salud. Más allá de la psicología, la ciencia aporta un argumento adicional a favor de no hacer la cama de inmediato. Un estudio de la Universidad de Kingston señala que dejar la cama sin hacer durante unas horas es más saludable. Al cubrirla enseguida, se atrapan el calor y la humedad de la transpiración nocturna, creando un entorno ideal para los ácaros del polvo.. Al permitir que las sábanas respiren y se ventilen, la humedad se evapora y se reduce la proliferación de estos alérgenos, mejorando la higiene del dormitorio.. Así que ya sea por fomentar la creatividad, reducir la fatiga mental o mejorar la salud, no hacer la cama por la mañana puede tener más ventajas de las que imaginamos.
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