La primera jornada de huelga médica del mes estalló esta mañana frente al Ministerio de Sanidad con una protesta masiva que desbordó la calle y dejó claro que el conflicto ya ha entrado en una fase irreversible.. Cientos de facultativos, llegados de toda España, corearon durante más de una hora consignas contra la ministra Mónica García mientras exigían la retirada del Estatuto Marco y una negociación «real» que reconozca su responsabilidad clínica. La concentración, marcada por un clima de hartazgo y tensión política creciente, culminó con la confirmación de lo que el comité de huelga ya había anunciado hace dos meses:los paros serán continuos e indefinidos tras el verano.. La concentración en Madrid fue el punto de encuentro de un malestar que lleva un año bullendo. Pancartas con mensajes como «con esta ministra tu vida peligra», «médicos cansados, pacientes en riesgo» o «sin dormir, sin parar, un error puede matar» resumían la percepción de un colectivo que considera que el nuevo Estatuto Marco no solo no mejora sus condiciones, sino que consolida desigualdades históricas.. «No podemos seguir con una jornada discriminatoria ni con un sistema que no reconoce la responsabilidad clínica» denunció Ángela Hernández, secretaria general de AMYTS, ante una multitud que respondió con aplausos y golpes de silbato.. El comité de huelga, integrado por la CESM, Amyts, el Sindicato Médico Andaluz, Médicos de Cataluña, el SME vasco y el gallego O’mega, aprovechó la protesta para anunciar que ya ha tomado la decisión de convocar paros indefinidos a partir de septiembre. Falta definir el formato exacto, pero el mensaje fue claro: «Esto no tiene vuelta atrás», afirmó Víctor Pedrera, secretario general de la CESM. La advertencia llega en un momento especialmente delicado para el Ministerio, que defiende que el Estatuto Marco fue aprobado en Consejo de Ministros tras un proceso de diálogo que los sindicatos niegan de plano.. Mientras Madrid ha concentrado el foco político, las comunidades autónomas han ofrecido cifras de seguimiento muy dispares, reflejo de un conflicto que se vive de forma desigual según el territorio.. En Extremadura, la Consejería de Salud situó el seguimiento en el 18% durante la mañana, con un 16% en Badajoz y un 21% en Cáceres. Galicia registró un 15% global, aunque los grandes hospitales del Sergas alcanzaron un 21%.. La Comunidad Valenciana ha vivido una de las imágenes más elocuentes del día. Los médicos cortaron las avenidas frente a los hospitales La Fe, el Peset y el General de Valencia, en una quinta semana de paros intermitentes que, según CESM-CV, tuvo un seguimiento del 90%. La brecha entre cifras oficiales y sindicales volvió a ser un elemento de fricción, como ya ocurrió en convocatorias anteriores. «No hemos hecho más que empezar», advirtieron los portavoces valencianos, que preparan manifestaciones vespertinas en Valencia y Alicante bajo el lema «Defiende la sanidad pública que mereces».. «Mónica García es una pirómana política». En Andalucía, el conflicto adquirió un tono abiertamente político. El consejero en funciones, Antonio Sanz, acusó a la ministra Mónica García de «engañar» a los médicos y de «destrozar» el sistema público por «no sentarse a dialogar». La comunidad, que afronta su quinta semana de huelga, cifra en más de 1,3 millones los actos sanitarios suspendidos desde el inicio de las protestas y en 173 millones de euros el impacto económico. Sanz fue más allá al calificar a la ministra de «pirómana política» y exigir su dimisión si no cambia de actitud.. El Ministerio ha evitado responder por el momento, aunque la ministra sí lo ha hecho esta mañana en los medios de comunicación. En una entrevista, defendió que el Estatuto Marco «moderniza y homogeneiza» las condiciones laborales. También acusó al comité de huelga de deshonestidad con los profesionales ya que, a su juicio, no les está trasladando las mejoras del anteproyecto y lo que lleva a las reuniones son «sus demandas sindicales».. Lo que está claro es que el conflicto ya no se limita a una discusión técnica sobre jornadas, jubilación flexible o clasificación profesional. Para los médicos, el problema es estructural: un sistema que forma más egresados cada año, pero no logra retenerlos; una sobrecarga asistencial que se cronifica; y una negociación que, según denuncian, nunca les ha reconocido como interlocutores directos. «Queremos un Estatuto propio tanto a nivel autonómico como estatal. Y queremos negociar nosotros, no que negocien por nosotros», insistió Rafael Ojeda, presidente de SMA.. El presidente de la CESM, Miguel Lázaro, por su parte, ha trasladado la responsabilidad del bloqueo directamente al Ejecutivo central. «En este momento, la responsabilidad ya no es individual de Mónica García; ahora es colectiva porque el Estatuto Marco ha pasado por el Consejo de Ministros y Pedro Sánchez ha permitido que llegue a la fase de alegaciones», ha lamentado.
El comité de huelga confirma que los paros serán continuos e indefinidos después del verano y escala el conflicto al Gobierno de Pedro Sánchez
La primera jornada de huelga médica del mes estalló esta mañana frente al Ministerio de Sanidad con una protesta masiva que desbordó la calle y dejó claro que el conflicto ya ha entrado en una fase irreversible.. Cientos de facultativos, llegados de toda España, corearon durante más de una hora consignas contra la ministra Mónica García mientras exigían la retirada del Estatuto Marco y una negociación «real» que reconozca su responsabilidad clínica. La concentración, marcada por un clima de hartazgo y tensión política creciente, culminó con la confirmación de lo que el comité de huelga ya había anunciado hace dos meses:los paros serán continuos e indefinidos tras el verano.. La concentración en Madrid fue el punto de encuentro de un malestar que lleva un año bullendo. Pancartas con mensajes como «con esta ministra tu vida peligra», «médicos cansados, pacientes en riesgo» o «sin dormir, sin parar, un error puede matar» resumían la percepción de un colectivo que considera que el nuevo Estatuto Marco no solo no mejora sus condiciones, sino que consolida desigualdades históricas.. «No podemos seguir con una jornada discriminatoria ni con un sistema que no reconoce la responsabilidad clínica» denunció Ángela Hernández, secretaria general de AMYTS, ante una multitud que respondió con aplausos y golpes de silbato.. El comité de huelga, integrado por la CESM, Amyts, el Sindicato Médico Andaluz, Médicos de Cataluña, el SME vasco y el gallego O’mega, aprovechó la protesta para anunciar que ya ha tomado la decisión de convocar paros indefinidos a partir de septiembre. Falta definir el formato exacto, pero el mensaje fue claro: «Esto no tiene vuelta atrás», afirmó Víctor Pedrera, secretario general de la CESM. La advertencia llega en un momento especialmente delicado para el Ministerio, que defiende que el Estatuto Marco fue aprobado en Consejo de Ministros tras un proceso de diálogo que los sindicatos niegan de plano.. Mientras Madrid ha concentrado el foco político, las comunidades autónomas han ofrecido cifras de seguimiento muy dispares, reflejo de un conflicto que se vive de forma desigual según el territorio.. En Extremadura, la Consejería de Salud situó el seguimiento en el 18% durante la mañana, con un 16% en Badajoz y un 21% en Cáceres. Galicia registró un 15% global, aunque los grandes hospitales del Sergas alcanzaron un 21%.. La Comunidad Valenciana ha vivido una de las imágenes más elocuentes del día. Los médicos cortaron las avenidas frente a los hospitales La Fe, el Peset y el General de Valencia, en una quinta semana de paros intermitentes que, según CESM-CV, tuvo un seguimiento del 90%. La brecha entre cifras oficiales y sindicales volvió a ser un elemento de fricción, como ya ocurrió en convocatorias anteriores. «No hemos hecho más que empezar», advirtieron los portavoces valencianos, que preparan manifestaciones vespertinas en Valencia y Alicante bajo el lema «Defiende la sanidad pública que mereces».. En Andalucía, el conflicto adquirió un tono abiertamente político. El consejero en funciones, Antonio Sanz, acusó a la ministra Mónica García de «engañar» a los médicos y de «destrozar» el sistema público por «no sentarse a dialogar». La comunidad, que afronta su quinta semana de huelga, cifra en más de 1,3 millones los actos sanitarios suspendidos desde el inicio de las protestas y en 173 millones de euros el impacto económico. Sanz fue más allá al calificar a la ministra de «pirómana política» y exigir su dimisión si no cambia de actitud.. El Ministerio ha evitado responder por el momento, aunque la ministra sí lo ha hecho esta mañana en los medios de comunicación. En una entrevista, defendió que el Estatuto Marco «moderniza y homogeneiza» las condiciones laborales. También acusó al comité de huelga de deshonestidad con los profesionales ya que, a su juicio, no les está trasladando las mejoras del anteproyecto y lo que lleva a las reuniones son «sus demandas sindicales».. Lo que está claro es que el conflicto ya no se limita a una discusión técnica sobre jornadas, jubilación flexible o clasificación profesional. Para los médicos, el problema es estructural: un sistema que forma más egresados cada año, pero no logra retenerlos; una sobrecarga asistencial que se cronifica; y una negociación que, según denuncian, nunca les ha reconocido como interlocutores directos. «Queremos un Estatuto propio tanto a nivel autonómico como estatal. Y queremos negociar nosotros, no que negocien por nosotros», insistió Rafael Ojeda, presidente de SMA.. El presidente de la CESM, Miguel Lázaro, por su parte, ha trasladado la responsabilidad del bloqueo directamente al Ejecutivo central. «En este momento, la responsabilidad ya no es individual de Mónica García; ahora es colectiva porque el Estatuto Marco ha pasado por el Consejo de Ministros y Pedro Sánchez ha permitido que llegue a la fase de alegaciones», ha lamentado.
Noticias de Sociedad en La Razón
