Los comuns fueron los primeros en mover ficha en la negociación de los presupuestos de la Generalitat. El acuerdo sellado el 19 de febrero con el Govern de Salvador Illa permitió al ejecutivo aprobar las cuentas en el Consell Executiu y llevarlas al Parlament con la expectativa de que el apoyo de ERC estaba encarrilado. Tanto en el Palau como en el grupo de Jéssica Albiach se daba por hecho que el sí republicano acabaría llegando.. Pero el escenario cambió de forma abrupta apenas 24 horas después. ERC endureció su posición y situó como condición avances concretos en la recaudación del IRPF por parte de Cataluña. A partir de ese momento, el foco político se desplazó rápidamente hacia el pulso entre republicanos y socialistas, que ha monopolizado la negociación desde entonces. El Govern trató de presionar exhibiendo la necesidad de aprobar unas nuevas cuentas —también con gestos como escenificar consensos con patronales y sindicatos—, mientras insistía en que Cataluña no podía permitirse seguir prorrogando presupuestos. ERC, sin embargo, se mantuvo firme y acabó forzando la retirada del proyecto, a la espera de una futura reactivación cuando haya un acuerdo más amplio sobre soberanía, un marco en el que ahora sitúa sus exigencias.. En este contexto, los comuns han pasado de actores centrales a un segundo plano inesperado. Su apoyo inicial, clave para arrancar el proceso, quedó diluido en un conflicto que no preveían y que ha retrasado el calendario hasta, como mínimo, el verano. Con la nueva ventana temporal abierta hasta el 31 de julio, el partido asume que se abre una segunda fase de negociación y busca recuperar protagonismo.. ¿Qué piden los comuns?. La estrategia pasa por reactivar su acuerdo con el Govern tras Semana Santa, actualizándolo y reforzando sus prioridades. Vivienda y transporte seguirán siendo los ejes principales, en un contexto marcado además por el impacto económico del conflicto en Oriente Próximo. De hecho, algunas de las medidas pactadas —como el refuerzo de becas comedor o las ayudas al alquiler— ya se han incorporado al suplemento de crédito aprobado para paliar la prórroga presupuestaria, lo que permite a los comuns reivindicar influencia pese al bloqueo.. Su gran apuesta, no obstante, sigue siendo la regulación del mercado de la vivienda. La formación quiere acelerar la tramitación de la ley para limitar la compra especulativa y el lucro inmobiliario, uno de los pilares de su apoyo a las cuentas. El calendario es ajustado y depende en buena medida de ERC, cuyo posicionamiento genera incertidumbre en el grupo de Albiach. Aun así, los comuns confían en que la mayoría de izquierdas pueda reeditarse, con la posible incorporación de la CUP, para sacar adelante tanto esta norma como otras reformas urbanísticas antes del verano.. En paralelo, el partido también calibra hasta qué punto vinculará la negociación presupuestaria con otros frentes abiertos, como el conflicto educativo, donde los sindicatos amenazan con intensificar las movilizaciones si no hay avances. Por ahora, su presión se centra en exigir al Govern que no ignore el malestar docente.. Tras semanas a la sombra del pulso entre ERC y el PSC, los comuns se preparan para volver al centro del tablero. Con solo seis diputados pero un papel decisivo en las mayorías, su objetivo es claro: recuperar visibilidad y asegurarse de que, en la próxima tentativa presupuestaria, sus condiciones vuelvan a marcar el rumbo de las políticas del Govern.
Las formación de Albiach retomará las conversaciones con el PSC con la vista puesta en la vivienda
Los comuns fueron los primeros en mover ficha en la negociación de los presupuestos de la Generalitat. El acuerdo sellado el 19 de febrero con el Govern de Salvador Illa permitió al ejecutivo aprobar las cuentas en el Consell Executiu y llevarlas al Parlament con la expectativa de que el apoyo de ERC estaba encarrilado. Tanto en el Palau como en el grupo de Jéssica Albiach se daba por hecho que el sí republicano acabaría llegando.. Pero el escenario cambió de forma abrupta apenas 24 horas después. ERC endureció su posición y situó como condición avances concretos en la recaudación del IRPF por parte de Cataluña. A partir de ese momento, el foco político se desplazó rápidamente hacia el pulso entre republicanos y socialistas, que ha monopolizado la negociación desde entonces. El Govern trató de presionar exhibiendo la necesidad de aprobar unas nuevas cuentas —también con gestos como escenificar consensos con patronales y sindicatos—, mientras insistía en que Cataluña no podía permitirse seguir prorrogando presupuestos. ERC, sin embargo, se mantuvo firme y acabó forzando la retirada del proyecto, a la espera de una futura reactivación cuando haya un acuerdo más amplio sobre soberanía, un marco en el que ahora sitúa sus exigencias.. En este contexto, los comuns han pasado de actores centrales a un segundo plano inesperado. Su apoyo inicial, clave para arrancar el proceso, quedó diluido en un conflicto que no preveían y que ha retrasado el calendario hasta, como mínimo, el verano. Con la nueva ventana temporal abierta hasta el 31 de julio, el partido asume que se abre una segunda fase de negociación y busca recuperar protagonismo.. ¿Qué piden los comuns?. La estrategia pasa por reactivar su acuerdo con el Govern tras Semana Santa, actualizándolo y reforzando sus prioridades. Vivienda y transporte seguirán siendo los ejes principales, en un contexto marcado además por el impacto económico del conflicto en Oriente Próximo. De hecho, algunas de las medidas pactadas —como el refuerzo de becas comedor o las ayudas al alquiler— ya se han incorporado al suplemento de crédito aprobado para paliar la prórroga presupuestaria, lo que permite a los comuns reivindicar influencia pese al bloqueo.. Su gran apuesta, no obstante, sigue siendo la regulación del mercado de la vivienda. La formación quiere acelerar la tramitación de la ley para limitar la compra especulativa y el lucro inmobiliario, uno de los pilares de su apoyo a las cuentas. El calendario es ajustado y depende en buena medida de ERC, cuyo posicionamiento genera incertidumbre en el grupo de Albiach. Aun así, los comuns confían en que la mayoría de izquierdas pueda reeditarse, con la posible incorporación de la CUP, para sacar adelante tanto esta norma como otras reformas urbanísticas antes del verano.. En paralelo, el partido también calibra hasta qué punto vinculará la negociación presupuestaria con otros frentes abiertos, como el conflicto educativo, donde los sindicatos amenazan con intensificar las movilizaciones si no hay avances. Por ahora, su presión se centra en exigir al Govern que no ignore el malestar docente.. Tras semanas a la sombra del pulso entre ERC y el PSC, los comuns se preparan para volver al centro del tablero. Con solo seis diputados pero un papel decisivo en las mayorías, su objetivo es claro: recuperar visibilidad y asegurarse de que, en la próxima tentativa presupuestaria, sus condiciones vuelvan a marcar el rumbo de las políticas del Govern.
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