Los incendios causados por chimeneas van a la baja en Cataluña, aunque en los meses más fríos de los últimos seis años los Bomberos han atendido más de cinco casos al día, un riesgo que se podría reducir con una limpieza anual del tubo, no quemando madera resinosa y alejando los materiales combustibles. Según datos a los que ha tenido acceso Efe, entre enero y octubre de este año los Bomberos de la Generalitat han atendido 494 incidencias causadas por chimeneas, con lo que, si antes de acabar el curso no hay un repunte, se mantendría la tendencia a la baja iniciada en 2024, cuando hubo 628 incendios, frente a los 793 de 2023, los 894 de 2022, los 891 de 2021, los 778 de 2020 y los 819 de 2019.. Durante los dos meses más fríos, diciembre y enero, los Bomberos han atendido de media en los últimos años más de cinco incendios al día causados por chimeneas, aunque en algunos casos, como en enero de 2022, la media subió hasta casi siete al día. En concreto, durante el mes de enero, en 2019 fueron 195 -más de seis al día-; en 2000, 166 -más de cinco diarios-; en 2021, 194 -más de seis-; en 2022, 213 -más de siete-; en 2023, 208 -casi siete-; en 2024, 141 -casi cinco-, y en 2025, 151 -cinco-. Por su parte, en el mes de diciembre, en 2019 fueron 112 -casi cuatro al día-; en 2020, 162 -más de cinco-; en 2021, 153 -más de cinco-; en 2022, 143 -casi cinco-; en 2023, 154 -más de cinco-, y en 2024, 147 -casi cinco-.. Desde 2019 no ha habido ningún mes durante todo el año en que los Bomberos no hayan atendido ningún incendio en una chimenea: en febrero, marzo y noviembre las cifras oscilan entre los 133 y los 55 casos, mientras que en los meses más cálidos, como junio, julio y agosto, hay entre cinco y 15 casos, especialmente en zonas de montaña. En los meses intermedios, como abril, mayo, septiembre y octubre, los incendios en chimeneas han oscilado en los últimos años entre los 92 y los seis, cifras que oscilan especialmente en función de la climatología.. Y es que los incendios en chimeneas son un servicio «absolutamente recurrente» en épocas de frío, según ha explicado a Efe el subinspector y jefe de área de prevención de incendios de los Bomberos de la Generalitat, Carles Noguera. Según Noguera, en la mayoría de los casos el fuego se origina en el tubo: si la llama esta muy viva o provoca mucho calor, puede prender el hollín acumulado en las paredes del conducto, lo que causa chasquidos y el desprendimiento de chispas.. En la mayoría de ocasiones, más allá del susto, la situación no va a más, pero si el fuego contacta con alguna viga de madera mal aislada, con el aislante de la cubierta o se llega a romper el conducto por el calor, puede provocar un incendio que se extienda por la casa.. Por este motivo, el responsable de los Bomberos ha insistido en la importancia de aplicar los consejos básicos para evitar estos incendios: una limpieza anual a cargo de un deshollinador, usar madera de buena calidad, sin quemar madera tratada ni resinosa ni plásticos -para no acumular hollín en el tubo-, apagar el fuego al irse a dormir o marcharse de casa y alejar del fuego los materiales combustibles, como alfombras, plásticos, revistas o cualquier tejido.. Noguera ha advertido de que, que más allá de si se tiene o no en casa chimenea, es importante disponer de un detector de humos en casa para evitar situaciones de riesgo: una alarma que es especialmente útil cuando se está durmiendo. Además, si se tiene chimenea o cualquier tipo de calefacción con llama -como estufas de leña, por ejemplo- ha indicado que es necesario que la estancia disponga de una «mínima ventilación» para ir renovado el aire.. Al irse de casa o a dormir es imprescindible apagar el fuego, cerciorarse de que las brasas están apagadas y, si la chimenea es abierta -sin cristal protector como las más modernas-, colocar enfrente una pantalla matachispas.. Asimismo, con el fuego encendido también es básico no dejar en los alrededores elementos combustibles, como alfombras, suelo de madera o revistas, ni ropa para secar, ya que cualquier chispa podría propagar el fuego por la casa. «No hay que tener miedo a utilizar las chimeneas, pero hay que hacerlo bien, siempre con madera de buena calidad», ha indicado.
Entre enero y octubre de este año se han atendido 494 incidencias de estas características
Los incendios causados por chimeneas van a la baja en Cataluña, aunque en los meses más fríos de los últimos seis años los Bomberos han atendido más de cinco casos al día, un riesgo que se podría reducir con una limpieza anual del tubo, no quemando madera resinosa y alejando los materiales combustibles. Según datos a los que ha tenido acceso Efe, entre enero y octubre de este año los Bomberos de la Generalitat han atendido 494 incidencias causadas por chimeneas, con lo que, si antes de acabar el curso no hay un repunte, se mantendría la tendencia a la baja iniciada en 2024, cuando hubo 628 incendios, frente a los 793 de 2023, los 894 de 2022, los 891 de 2021, los 778 de 2020 y los 819 de 2019.. Durante los dos meses más fríos, diciembre y enero, los Bomberos han atendido de media en los últimos años más de cinco incendios al día causados por chimeneas, aunque en algunos casos, como en enero de 2022, la media subió hasta casi siete al día. En concreto, durante el mes de enero, en 2019 fueron 195 -más de seis al día-; en 2000, 166 -más de cinco diarios-; en 2021, 194 -más de seis-; en 2022, 213 -más de siete-; en 2023, 208 -casi siete-; en 2024, 141 -casi cinco-, y en 2025, 151 -cinco-. Por su parte, en el mes de diciembre, en 2019 fueron 112 -casi cuatro al día-; en 2020, 162 -más de cinco-; en 2021, 153 -más de cinco-; en 2022, 143 -casi cinco-; en 2023, 154 -más de cinco-, y en 2024, 147 -casi cinco-.. Desde 2019 no ha habido ningún mes durante todo el año en que los Bomberos no hayan atendido ningún incendio en una chimenea: en febrero, marzo y noviembre las cifras oscilan entre los 133 y los 55 casos, mientras que en los meses más cálidos, como junio, julio y agosto, hay entre cinco y 15 casos, especialmente en zonas de montaña. En los meses intermedios, como abril, mayo, septiembre y octubre, los incendios en chimeneas han oscilado en los últimos años entre los 92 y los seis, cifras que oscilan especialmente en función de la climatología.. Y es que los incendios en chimeneas son un servicio «absolutamente recurrente» en épocas de frío, según ha explicado a Efe el subinspector y jefe de área de prevención de incendios de los Bomberos de la Generalitat, Carles Noguera. Según Noguera, en la mayoría de los casos el fuego se origina en el tubo: si la llama esta muy viva o provoca mucho calor, puede prender el hollín acumulado en las paredes del conducto, lo que causa chasquidos y el desprendimiento de chispas.. En la mayoría de ocasiones, más allá del susto, la situación no va a más, pero si el fuego contacta con alguna viga de madera mal aislada, con el aislante de la cubierta o se llega a romper el conducto por el calor, puede provocar un incendio que se extienda por la casa.. Por este motivo, el responsable de los Bomberos ha insistido en la importancia de aplicar los consejos básicos para evitar estos incendios: una limpieza anual a cargo de un deshollinador, usar madera de buena calidad, sin quemar madera tratada ni resinosa ni plásticos -para no acumular hollín en el tubo-, apagar el fuego al irse a dormir o marcharse de casa y alejar del fuego los materiales combustibles, como alfombras, plásticos, revistas o cualquier tejido.. Noguera ha advertido de que, que más allá de si se tiene o no en casa chimenea, es importante disponer de un detector de humos en casa para evitar situaciones de riesgo: una alarma que es especialmente útil cuando se está durmiendo. Además, si se tiene chimenea o cualquier tipo de calefacción con llama -como estufas de leña, por ejemplo- ha indicado que es necesario que la estancia disponga de una «mínima ventilación» para ir renovado el aire.. Al irse de casa o a dormir es imprescindible apagar el fuego, cerciorarse de que las brasas están apagadas y, si la chimenea es abierta -sin cristal protector como las más modernas-, colocar enfrente una pantalla matachispas.. Asimismo, con el fuego encendido también es básico no dejar en los alrededores elementos combustibles, como alfombras, suelo de madera o revistas, ni ropa para secar, ya que cualquier chispa podría propagar el fuego por la casa. «No hay que tener miedo a utilizar las chimeneas, pero hay que hacerlo bien, siempre con madera de buena calidad», ha indicado.
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