La mecha anticastrista se encendió en Morón. La ciudad en el interior de la isla se ha convertido en el símbolo del hartazgo y la desesperación de los cubanos por los cada vez más prolongados apagones, casi 20 horas al día sin electricidad, y la práctica paralización del día a día por la falta de energía, alimentos y atención médica. En la madrugada del sábado decenas de personas incendiaron la sede del Partido Comunista de Cuba, el partido único, el gesto más atrevido y simbólico contra el Gobierno que lidera Miguel Díaz-Canel. El líder castrista respondió de forma tajante y contundente a los manifestantes: «Para el vandalismo y la violencia no habrá impunidad».. «Es comprensible el malestar que provocan en nuestro pueblo los prolongados apagones, como consecuencia del bloqueo energético de EE UU, cruelmente recrudecido en los últimos meses», escribió en su cuenta en X. «Lo que nunca será comprensible, justificado, ni admitido es la violencia y el vandalismo que atente contra la tranquilidad ciudadana y la seguridad de nuestras instituciones», advirtió.. Al menos 5 personas fueron detenidas después del ataque a la sede del partido comunista. Desde hace más de una semana, las protestas se suceden a lo largo de toda la isla de forma mucho más prudente, con los famosos «cacerolazos» contra el régimen.. La situación de escasez en Cuba se ha recrudecido en los primeros meses de 2026 afectando al turismo y al cierre de muchos hoteles, la principal fuente de ingresos de la isla. Muchos cubanos se han quedado sin trabajo y sin ingresos.Al grito de «¡Corriente y comida!», «¡Libertad!», «¡Pongan la corriente!», «¡Patria y Vida!» y «¡Abajo la dictadura!» las protestas en Morón parecen encajar perfectamente en la narrativa y hoja de ruta que el presidente Donald Trump y su mano derecha para Iberoamérica, el secretario de Estado, Marco Rubio, tienen previsto para la isla caribeña: que una difícil crisis económica fuerce el fin del régimen castrista, con más de 66 años en el poder, una de las dictaduras comunistas más longevas todo el mundo.. Desde que el pasado 3 de enero, Estados Unidos hiciera una incursión militar en Caracas para quitar al dictador Nicolás Maduro, los gobiernos radicales de izquierda han estado en el punto de mira de Washington. «Cuba está a punto de caer» dijo en ese momento Donald Trump.. México, de nuevo, ha mostrado ser el salvavidas ideológico y solidario de Cuba. El expresidente de México, Andrés Manuel López Obrador, que se mantiene completamente alejado de la vida pública en su rancho de Palenque (Chiapas), hizo una aparición mediática el sábado en favor de Cuba. «Estoy en retiro, pero me hiere que busquen exterminar, por sus ideales de libertad y defensa de la soberanía, al hermano pueblo de Cuba», escribió López Obrador en en la red social X.. A principios de año, cuando dejó de llegar el petróleo venezolano a Cuba, México se convirtió en el principal suministrador de gasolina al régimen castrista. Hasta que Trump amenazó con nuevos aranceles para todos aquellos países que se atrevieran a exportar petróleo a Cuba. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, optó por cambiar el combustible por ayuda humanitaria.. López Obrador hizo un llamamiento a que los mexicanos hagan aportaciones económicas a una cuenta bancaria para comprar «alimentos, medicinas, petróleo y gasolina, y ayudar al pueblo cubano». Un balón de oxígeno para la dictadura. «Gracias, querido hermano López Obrador», reaccionó Díaz-Canel. «No me cansaré de agradecer la generosa solidaridad y el acompañamiento de México a la heroica resistencia del pueblo cubano».. El pasado viernes, Díaz-Canel reconoció que Cuba está en negociaciones con Estados Unidos para buscar soluciones a la asfixia económica de la isla. «Esto es un proceso muy sensible que se aborda con la discreción que lleva en cada momento, también con sensibilidad, con responsabilidad y con mucha seriedad», dijo Díaz-Canel. Además de México, país que se ha postulado como intermediario entre Cuba y Estados Unidos, también el Vaticano ha mediado para facilitar la excarcelación de 51 presos en un «gesto de buena voluntad».. La suerte del régimen cubano parece que está echada. Ya venga por las protestas interiores o las negociaciones con Estados Unidos, tarde o temprano, el final de la era castrista parece inevitable.
La mecha anticastrista se encendió en Morón. La ciudad en el interior de la isla se ha convertido en el símbolo del hartazgo y la desesperación de los cubanos por los cada vez más prolongados apagones, casi 20 horas al día sin electricidad, y la práctica paralización del día a día por la falta de energía, alimentos y atención médica. En la madrugada del sábado decenas de personas incendiaron la sede del Partido Comunista de Cuba, el partido único, el gesto más atrevido y simbólico contra el Gobierno que lidera Miguel Díaz-Canel. El líder castrista respondió de forma tajante y contundente a los manifestantes: «Para el vandalismo y la violencia no habrá impunidad».. «Es comprensible el malestar que provocan en nuestro pueblo los prolongados apagones, como consecuencia del bloqueo energético de EE UU, cruelmente recrudecido en los últimos meses», escribió en su cuenta en X. «Lo que nunca será comprensible, justificado, ni admitido es la violencia y el vandalismo que atente contra la tranquilidad ciudadana y la seguridad de nuestras instituciones», advirtió.. Al menos 5 personas fueron detenidas después del ataque a la sede del partido comunista. Desde hace más de una semana, las protestas se suceden a lo largo de toda la isla de forma mucho más prudente, con los famosos «cacerolazos» contra el régimen.. La situación de escasez en Cuba se ha recrudecido en los primeros meses de 2026 afectando al turismo y al cierre de muchos hoteles, la principal fuente de ingresos de la isla. Muchos cubanos se han quedado sin trabajo y sin ingresos.Al grito de «¡Corriente y comida!», «¡Libertad!», «¡Pongan la corriente!», «¡Patria y Vida!» y «¡Abajo la dictadura!» las protestas en Morón parecen encajar perfectamente en la narrativa y hoja de ruta que el presidente Donald Trump y su mano derecha para Iberoamérica, el secretario de Estado, Marco Rubio, tienen previsto para la isla caribeña: que una difícil crisis económica fuerce el fin del régimen castrista, con más de 66 años en el poder, una de las dictaduras comunistas más longevas todo el mundo.. Desde que el pasado 3 de enero, Estados Unidos hiciera una incursión militar en Caracas para quitar al dictador Nicolás Maduro, los gobiernos radicales de izquierda han estado en el punto de mira de Washington. «Cuba está a punto de caer» dijo en ese momento Donald Trump.. México, de nuevo, ha mostrado ser el salvavidas ideológico y solidario de Cuba. El expresidente de México, Andrés Manuel López Obrador, que se mantiene completamente alejado de la vida pública en su rancho de Palenque (Chiapas), hizo una aparición mediática el sábado en favor de Cuba. «Estoy en retiro, pero me hiere que busquen exterminar, por sus ideales de libertad y defensa de la soberanía, al hermano pueblo de Cuba», escribió López Obrador en en la red social X.. A principios de año, cuando dejó de llegar el petróleo venezolano a Cuba, México se convirtió en el principal suministrador de gasolina al régimen castrista. Hasta que Trump amenazó con nuevos aranceles para todos aquellos países que se atrevieran a exportar petróleo a Cuba. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, optó por cambiar el combustible por ayuda humanitaria.. López Obrador hizo un llamamiento a que los mexicanos hagan aportaciones económicas a una cuenta bancaria para comprar «alimentos, medicinas, petróleo y gasolina, y ayudar al pueblo cubano». Un balón de oxígeno para la dictadura. «Gracias, querido hermano López Obrador», reaccionó Díaz-Canel. «No me cansaré de agradecer la generosa solidaridad y el acompañamiento de México a la heroica resistencia del pueblo cubano».. El pasado viernes, Díaz-Canel reconoció que Cuba está en negociaciones con Estados Unidos para buscar soluciones a la asfixia económica de la isla. «Esto es un proceso muy sensible que se aborda con la discreción que lleva en cada momento, también con sensibilidad, con responsabilidad y con mucha seriedad», dijo Díaz-Canel. Además de México, país que se ha postulado como intermediario entre Cuba y Estados Unidos, también el Vaticano ha mediado para facilitar la excarcelación de 51 presos en un «gesto de buena voluntad».. La suerte del régimen cubano parece que está echada. Ya venga por las protestas interiores o las negociaciones con Estados Unidos, tarde o temprano, el final de la era castrista parece inevitable.
La falta de energía, atención médica y alimentos provoca el hartazgo de muchos cubanos que toman las calles
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