José María Sanz Beltrán es uno de los cantantes más queridos en España. Conocido como Loquillo, sus canciones forman parte de la banda sonora de muchas personas desde que se diera a conocer en 1980, no ha dejado de crear música. Por lo que conoce muy bien cómo ha cambiado no solo la industria musical, sino también la sociedad española.. Así, ante las ideas que las nuevas generaciones tienen sobre el pasado, el cantante reflexionó en el pódcast Último Acorde Talks sobre cómo era España tras la muerte del dictador Francisco Franco. «Llegamos en el momento en el que no había nadie», comenzó a explicar recordando sus inicios.. «Hay dos personas que tenemos una vida muy paralela, Olvido (Alaska) y yo. Ella en Madrid fue lo mismo y sin ser músicos lo vimos, supimos aglutinar, vender nuestro personaje y lanzarnos con audacia y temeridad a algo nuevo que nadie conocía», aseguró. Algo que consiguieron gracias a que «había una actitud propia del punk», donde cada quien podría hacer lo que quisiera y expresarse con libertad.. Aunque, a pesar de lo que se podría imaginar, lo cierto es que sus perfiles no eran lo común. «La gente se piensa que todos éramos modernos en el 81 y que todo el mundo era como Almodóvar y no. Salías de un círculo muy concreto de Madrid o Barcelona y estaba la España polvorienta de carreteras horribles. La España cañil, folclórica y la que consideraba el rock una cosa de drogadictos y de maricones, esto era así», destacó.. De hecho, al igual que ocurre en la actualidad, quienes se vestían de una manera más alternativa estaban condenados a ser insultados y señalados por la calle. «Las chicas que se vestían como Alaska recibían todo tipo de insultos en autobuses y el metro. Eso era la España real y no la que la gente se piensa que llega el PSOE y con ello el triunfo de la modernidad y no. El rock era un círculo muy pequeño», finalizó su discurso.
José María Sanz Beltrán es uno de los cantantes más queridos en España. Conocido como Loquillo, sus canciones forman parte de la banda sonora de muchas personas desde que se diera a conocer en 1980, no ha dejado de crear música. Por lo que conoce muy bien cómo ha cambiado no solo la industria musical, sino también la sociedad española.. Así, ante las ideas que las nuevas generaciones tienen sobre el pasado, el cantante reflexionó en el pódcast Último Acorde Talks sobre cómo era España tras la muerte del dictador Francisco Franco. «Llegamos en el momento en el que no había nadie», comenzó a explicar recordando sus inicios.. «Hay dos personas que tenemos una vida muy paralela, Olvido (Alaska) y yo. Ella en Madrid fue lo mismo y sin ser músicos lo vimos, supimos aglutinar, vender nuestro personaje y lanzarnos con audacia y temeridad a algo nuevo que nadie conocía», aseguró. Algo que consiguieron gracias a que «había una actitud propia del punk», donde cada quien podría hacer lo que quisiera y expresarse con libertad.. Aunque, a pesar de lo que se podría imaginar, lo cierto es que sus perfiles no eran lo común. «La gente se piensa que todos éramos modernos en el 81 y que todo el mundo era como Almodóvar y no. Salías de un círculo muy concreto de Madrid o Barcelona y estaba la España polvorienta de carreteras horribles. La España cañil, folclórica y la que consideraba el rock una cosa de drogadictos y de maricones, esto era así», destacó.. De hecho, al igual que ocurre en la actualidad, quienes se vestían de una manera más alternativa estaban condenados a ser insultados y señalados por la calle. «Las chicas que se vestían como Alaska recibían todo tipo de insultos en autobuses y el metro. Eso era la España real y no la que la gente se piensa que llega el PSOE y con ello el triunfo de la modernidad y no. El rock era un círculo muy pequeño», finalizó su discurso.
